¿Podrás perdonarme algún día? (3)

  12 Marzo 2019

No sólo una biopic

podras-perdonarme-algun-dia-2Acostumbrados a ver biopics que tratan sobre el éxito y el fracaso de forma artificial, donde la industria solo piensa en crear sensaciones y emociones falsas con el objetivo de vender el máximo de entradas posibles, llega un rayo de esperanza con ¿Podrás perdonarme algún día?

Basada en la autobiografía de Lee Israel, con el mismo título que el libro, Marielle Heller dirige su segundo largometraje, la historia de una respetada biógrafa Lee Israel (Melissa McCarthy) que llega al fracaso comercial por lo que tiene que falsificar cartas de famosos fallecidos. Las falsificaciones crearán un clima de sospecha que provoca una investigación del FBI. 

¿Podrás perdonarme algún día? es una película que reflexiona sobre el funcionamiento comercial del mundo literario. Un día eres alguien y al día siguiente estas acabado. Lee Israel había tenido un cierto éxito como biógrafa y, como otros muchos autores, fue víctima de ese ascenso al éxito y ese descenso a los infiernos.

La autora nunca vendió su imagen de forma artificial, siempre se mostraba tal y como era. Por ello nunca llegó a tener un éxito continuado como escritora. A propósito de este comentario cabe recordar una escena de la película donde su agente le dice, cuando Lee Israel le implora un contrato para su nueva biografía, que no acepta las invitaciones a la televisión para participar en programas que le permitirían convertirse en una escritora de superventas, a ello Lee Israel le contesta: «¡Lo importante es escribir bien! donde el ingenio influye en el contenido sobre lo que se escribe». La película retrata muy bien los entresijos del negocio literario.

Otra reflexión que lanza la película, muy acertada, es sobre el arte, lo relativo que puede ser todo, bajo un análisis coherente. ¿Es arte falsificar una carta? ¿Modificarla? ¿Extender su contenido con tu ingenio? ¿Por qué no? Lee Israel falsificaba cartas de famosos añadiendo textos e incluso modificándolos utilizando su virtud artística en forma de escritura.

Lee Israel, además de ganarse la vida, quería demostrar que podía escribir con calidad, conmoviendo al lector a través de sus palabras. Así lo comprobaba cuando llevaba las cartas a los libreros para que estos pudieran mover en el mercado de coleccionistas el producto.

Queda en evidencia la actitud de algunos libreros que, por vender y hacer negocio, son capaces de hacer cualquier cosa… y cuando todo entra en un territorio negro se retiran.

También se observa algo muy absurdo como la figura del autentificador de cartas, otro exponente más del negocio que pone en cuestión dicha industria. En la película podemos observar este detalle en la parte final, cuando Lee Israel ve un retrato con una carta falsificada por ella y según el librero está autentificada.

El filme no es una biopic sin más, como se comenta en párrafos anteriores, lanza varias reflexiones e incluso trata sobre la moralidad de un creador que a través de irregularidades puede escribir con calidad, una calidad que ha de ser evaluada con el criterio correspondiente aunque las irregularidades no queden impunes.

Otro aspecto positivo de la película, más técnico, es la buena dirección de los intérpretes y, cómo no, la interpretación de los dos personajes principales. Melissa McCarthy, encarnando a Lee Israel y Richard E. Grant (Jack Hock). Dos personajes solitarios, fuera del sistema, que viven dentro del mismo, homosexuales, diferentes e incomprendidos.

¿Podrás perdonarme algún día? es una película que (inconscientemente) resulta protectora de dos artes. El cine y la literatura. Protectora porque al fin llega un película biográfica que no habla solo de la vida del protagonista de una forma superficial, sino que reflexiona sobre la moralidad del escritor, sobre el arte, la calidad del mismo y el funcionamiento de la industria como trituradora de personas.

Por ello, películas como ésta son necesarias, aunque no la encontraremos en la lista de las películas más taquilleras.

Escribe Marcos Sáez

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