Astérix: El secreto de la poción mágica (2)

  28 Enero 2019

Relevos generacionales

asterix-1Alexandre Astier y Louis Clichy continúan con la renovación de la saga de Astérix, prologada en 2014 con una de sus más famosas entregas, La residencia de los dioses, que ya supuso una pequeña revolución en la dilatada historia de adaptaciones cinematográficas de la aldea de los irreductibles galos.

Hay que decir que esta revolución resultaba un tanto paradójica, puesto que lo que intentó fue nada menos que volver a los orígenes: después de un ciclo insufrible de películas protagonizadas por actores reales, con Depardieu y Clavier a la cabeza —este último sustituido a veces por Bauer o Cornillac, mostrando que el único más que irreductible, incombustible, era Depardieu— y fruto de coproducciones europeas en las que abundaban más los cameos que las ideas, la orgullosa Francia recuperó en exclusiva el tratamiento cinematográfico de sus dos héroes, devolviéndolas al formato animado del que nunca debieron salir.

Y bien que se hizo, porque lo que se logró fue dotar de dignidad a unos personajes que parecían haberla perdido por el camino, recuperando el espíritu de aventura cosmopolita de los cómics originales.

Con El secreto de la poción mágica puede decirse que se insiste en los aciertos de La residencia de los dioses no sólo en la recuperación de lo clásico, sino en su adaptación a la animación moderna, con paisajes muy realistas y detallados, y personajes que no pierden su aire de caricatura sin renunciar a la expresividad que debe serles propia.

El resultado estético es agradable de ver, sin el nivel de perfección que alcanzan algunas obras de Illumination o Pixar, pero haciendo precisamente por ello honor a la línea clara de los cómics de Uderzo. No se ha tratado de hacer un retrato perfecto, sino de retrotraerse al encanto de los relatos de Astérix que disfrutamos en nuestra niñez.

Objetivo conseguido.

Cabe decir sin embargo que este Secreto de la poción mágica no alcanza las cotas de la película de 2015. ¿Por qué? Sencillamente porque aquélla tenía un sustento argumental mucho más potente: La residencia de los dioses ha sido siempre uno de los mejores relatos de Goscinny y bastaba con hacer una adaptación fiel para conseguir una película notable. El secreto de la poción mágica es, sin embargo, una historia nueva, basada en un guión del propio Astier y a pesar de guardar un respeto casi reverencial por la idiosincrasia de los personajes, no alcanza a emular la genialidad de Goscinny.

Esto se ve en la sencillez de la historia: Panorámix debe encontrar un sustituto porque se cree viejo e incapaz, pero es difícil encontrar a una persona joven que aúne sabiduría técnica y prudencia suficiente como para atesorar el secreto de la poción mágica. Naturalmente, la aspiración a poseer tal secreto, atraerá a personajes indeseables.

En este sentido, El secreto de la poción mágica es una película que no abunda en los subtextos ni en la crítica social de La residencia, aunque no deja de anotar algunas ideas interesantes: ¿Cuál es el valor de lo inútil?, se nos sugiere, como haciéndose lejano eco del famoso ensayo de Nuccio Ordine. ¿Debe alcanzarse la paz mediante la disuasión y bajo la amenaza de una fuerza irresistible? ¿O acaso es mejor ocultar un secreto tan poderoso? Se pregunta con ánimo crítico, pero respondiendo a la cuestión con la identificación de los personajes positivos a la respuesta supuestamente correcta, sin el más mínimo ánimo de enfrentarse a dilemas morales.

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Más allá de todo esto hay poca cosa: una serie de lugares comunes en el universo de Astérix, chistes recurrentes, en su mayoría estéticos, que hacen del avance de la trama una sucesión de gags no siempre desprovistos de ingenio y que desde luego hacen las delicias de los pequeños. Creo que merece la pena reseñar la pequeña broma cristiana, llena de humor y buen gusto, algo tan escaso en estos tiempos.

Hay, sin embargo, un pequeño problema con la resolución del conflicto, demasiado parecida a las películas de Kaiju Eiga. Digo pequeño porque es cosa de agradecer como original intento de fusión estilística y no desprovisto de gracia, pero un tanto forzado como conclusión de una película que no basa en la acción espectacular su riqueza. Da la sensación de que se ha querido acabar en apoteosis —humorística, pero apoteosis— porque eso es lo que se espera de una película de animación con buenos y malos muy definidos.

Esta resolución, empero, cierra un círculo abierto en la narración y además da ocasión de lucirse a los pobres legionarios romanos, siempre tan ridículos en los cómics originales; en los tiempos de la Europa unida no parece que quepa fomentar los agravios, ni siquiera contra los insufribles bardos: hasta Asuracentúrix tiene aquí su momento de gloria. 

La película acaba como se espera: celebrando un banquete fraterno y con una mirada puesta en el futuro, un futuro en el que Roma sigue acechando y las nuevas generaciones de galos resistiendo.

Esperemos que este nuevo enfoque de las aventuras eternas de Astérix y Obélix siga irreductible por siempre al invasor.

Escribe Ángel Vallejo


Más información sobre Astérix:
Astérix y Obélix: Misión Cleopatra 

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