Genezis (3)

  18 Diciembre 2018

La sombra del nazismo es alargada

genezis-1La aversión de un alto porcentaje del pueblo húngaro hacia la etnia romaní no es nueva, pero en los últimos años con el auge de los grupos de extrema derecha en el país se ha ido recrudeciendo. Genezis, la segunda película del director húngaro Árpád Bogdán, que también firma el guion, tiene su origen en los ataques xenófobos reales, que se produjeron en Hungría entre 2008 y 2009, hacia la población gitana.

Una de las tragedias más mediáticas, de la que se hizo eco la prensa internacional, ocurrió la noche del 23 de febrero de 2009 en el pueblo de Tatárszentgyörgy, a 60 Km. de Budapest. Un grupo neonazi atacó con cócteles molotov y perros la casa de Robert Csorba y su familia. Cuando intentaban escapar de las llamas fueron tiroteados. Su mujer y dos de los niños pudieron salvarse. Él y su hijo de cuatro años murieron.

Para denunciar aquella escalada de ataques Bogdan realizó en 2009 un documental para la BBC que ahora transforma en un drama de ficción que cuenta una historia de odio racista desde la mirada de tres personajes muy diferentes implicados en ella: un niño de nueve años que padece la persecución étnica de su pueblo, una adolescente en pleno proceso de ubicación emocional y una abogada de prestigio que no ha superado la muerte de su hija.

Árpád Bogdán empezó su carrera en el teatro, primero como actor y escenógrafo, durante su etapa universitaria, antes de internarse en el mundo cine. Su primera película, Happy new life (2007), consiguió varios premios y fue presentada en la Berlinale. Con Genezis convenció al jurado del Festival Internacional Cinema Jove 2018 que le otorgó la Luna de Valencia a la Mejor Película. 

Los tres primeros minutos de la película presentan a modo de prólogo a los personajes principales de los tres segmentos dramáticos. Un niño entra en una cárcel de la mano de su madre, una joven estudiante practica el tiro con arco y una mujer se machaca en una cinta de correr. A partir de ese momento el metraje se divide en tres capítulos bien diferenciados, cada uno con entidad propia pero que en continuidad van conformando la estructura dramática de la película, interconectando todas las historias al estilo Iñarritu en Amores perros, 21 gramos y Babel.

El capítulo uno habla de Ricsi, un niño gitano de nueve años que vive con su familia en un poblado apartado. Su padre está en la cárcel por robo y él acude con su madre a visitarlo. El niño participa de la vida cotidiana de su gente: de sus costumbres, de su trabajo, de sus ritos. También escucha sus conversaciones que hablan de ataques violentos, de muerte. La madre le cuida e intenta advertirle del peligro que corren los de su raza utilizando la metáfora del cuento del dragón de cara blanca que les espía tras la niebla para comerse su felicidad.

Sin duda, el episodio más estético y poético de la película. Una secuencia misteriosa que se desarrolla en el bosque, al atardecer, en una atmósfera inquietante y mágica, casi onírica. «El corazón del dragón es frio y blanco» le dice su madre a Ricsi. Y le habla del miedo mutuo que se profesan, ellos al dragón y el dragón a ellos.

Esta identificación del hombre blanco con la muerte a través del relato mítico que la madre le cuenta no tardará en convertirse en realidad. Una noche el poblado es atacado por un grupo xenófobo con fuego, perros y armas. La madre muere. El niño logra sobrevivir pero arrastra las secuelas de su pérdida y de la barbarie presenciada. Además es acosado en la escuela por sus compañeros e incapaz de canalizar tanta negatividad reacciona con agresividad.

La protagonista del capítulo dos es Virag, una joven universitaria, con problemas de audición, que practica el tiro con arco y la natación. Vive sola con su madre. Es introvertida y padece las secuelas emocionales de una infancia con abusos. Ama a los perros y colabora como voluntaria en una perrera, donde conoce a un chico, entrenador de perros, con el que empieza una relación. Cuando descubre que ha participado en el atentado a un poblado gitano lo denuncia a la policía. Poco después descubre que está embarazada y decide afrontar sola su maternidad.

genezis-4

El capítulo tres nos cuenta como Hanna, una abogada de prestigio, cede a la presión política de sus superiores para defender al único arrestado por el ataque al pueblo gitano. Incapaz de superar la muerte de su hija pequeña, será precisamente el recuerdo de los valores que la niña le atribuía el que la hará rebelarse contra esa imposición y recuperar la dignidad perdida.

El tema central de la película es la familia, un tema que al director le preocupa especialmente, quizás porque él mismo apenas pudo disfrutar de la suya. Fue separado desde niño de sus padres y creció en un orfanato desde los cuatro años. Una carencia que le hace mirar con especial sensibilidad a estas tres familias rotas ofreciendo la posibilidad a sus protagonistas de un nuevo comienzo a partir de la destrucción.

La familia para Bogdan es como la célula (la unidad más pequeña) de la sociedad y si ésta pierde su función la sociedad entera enferma. Tragedias como las que muestra la película rompen esa unidad. Por eso su apuesta por la esperanza es una opción de confianza en el ser humano, una elección «de afirmación de la vida junto con los valores ético-morales que caracterizan al hombre», dice el director, que sigue confiando todavía en el hombre como fuerza creativa aunque suene ingenuo.

El fuego y del agua están muy presentes en la película. Como elementos de la naturaleza no necesariamente tienen siempre un significado unívoco, aunque en este caso si aparecen asociados a una simbología concreta.

En el primer capítulo, el entorno arcaico en que vive la etnia romaní son dos elementos complementarios. El fuego, por ejemplo, aparece en la maravillosa secuencia ya mencionada en la que Ricsi está con su madre quemando ramas en el bosque. Allí en contacto con la naturaleza, entre los árboles, la luz, el humo y las llamas del fuego conforman su existencia y adquieren un significado purificador.

genezis-5

Pero cuando el fuego es utilizado por sus atacantes adquiere connotación destructiva, de muerte y por derivación del infierno. Se convierte así en un elemento negativo, casi diabólico y aparece ligado a la imagen de ese temible dragón de cara blanca de la fábula que la madre cuenta al niño.

En cambio, el elemento agua adquiere una significación positiva. El director lo utiliza para conectar las tres historias. El agua actúa como símbolo de purificación, de regeneración, de bautismo, casi, a un nuevo nacimiento. Este simbolismo se aprecia especialmente cuando cada uno de los protagonistas, en un momento concreto de la película se sumerge en el agua de la bañera (como si de una pila bautismal se tratara) para emerger renovado a una nueva realidad. Este elemento es especialmente significativo en el fragmento de Virag. Para ella, que además practica la natación, el agua es un lugar seguro, de confort (como un útero materno), un espacio de paz, de aislamiento del mundo. Cuando se sumerge en el agua y se quita el audífono, el mundo real se difumina.  

La utilización del episodio bíblico de Moisés salvado de las aguas por la hija del faraón conecta la simbología del agua con el tema de la maternidad, en sus distintas variantes. Especialmente con la maternidad generosa, desinteresada, de quien adopta a un niño de otra raza como respuesta al odio xenófobo. Al igual que la hija del faraón, la decisión final de Hanna y su pareja apunta en esta dirección.

Bogdan utiliza el mito bíblico, el símbolo y la poesía visual para hablar de temas políticos y sociales más profundos sin renunciar por ello a la denuncia directa. El lenguaje audiovisual que utiliza habla por los personajes pero, a veces, el exceso de estilo menoscaba la claridad narrativa.

La cámara se pega a la nuca de sus protagonistas y los sigue con obstinación durante toda la película, como queriendo demostrar que no están solos, que no los va a abandonar sin superar el dolor que arrastran. Sólo al final se separa de ellos para dejarlos seguir adelante con sus renovadas vidas. El gesto contraído que han tenido durante toda la película se relaja y son capaces de sonreír. No se van a dejar avasallar.

El plano se abre, literal y figuradamente, como la vida, a nuevas posibilidades que ofrecen todavía un lugar a la esperanza.

Escribe Leo Guzmán

genezis-3