Ghostland (4)

  02 Diciembre 2018

La pesadilla golpea tras del espejo

ghostland-1Ghostland (cuyo título original matiza Incident in a Ghostland) nos ofrece una historia angustiante, de un preciosismo sórdido, desesperante y barroca. Pascal Laugier (Martyrs, 2008; El hombre de las sombras, 2012) vuelve a poner a dos protagonistas femeninas en medio del horror.

Cuando en un principio acompañamos a esta familia compuesta por una madre y dos hijas en su llegada al viejo y aislado caserón donde empezarán una nueva vida, es muy difícil atisbar por qué lugares transitará el argumento y qué tono adquirirá el relato. Porque los códigos del thriller al uso, el slasher, la historia de fantasmas e incluso el cuento de hadas, aunque presentes, adquieren otro lugar en el sustrato para dejar al descubierto un tratamiento crudo y realista.

Así, su protagonista, Beth (interpretada en su versión joven por Emilia Jones y en la adulta por Crystal Reed, la Sofía Falcone de la serie Gotham), se nos presenta como una niña aficionada a escribir relatos de terror que entra en la adolescencia en el mismo momento que pone un pie en la casa. Su madre, Pauline (la actriz y cantante Mylène Farmer), trata de apaciguar los efectos de la mudanza —ese desconcertante empezar de nuevo— y la riña entre Beth y su hermana Vera (Taylor Hickson/Anastasia Phillips). Esa misma noche serán víctimas de un asalto que lo cambiará todo.

Años después, Beth se ha convertido en una autora de éxito y su última novela, como ella misma explica desde la pantalla de televisión durante una entrevista, ahonda en los recuerdos traumáticos consecuencia de aquel incidente.

De alguna manera, escribir podría significar también sobrevivir. Escribir para manejar lo traumático, para modelarlo desde la ficción y poder conservar lo auténtico, la violencia y la rabia, y convertirlo en una experiencia intensa para el lector. Una simulación efectiva hasta el punto de despertar reacciones tan cercanas a una experiencia real que conmuevan profundamente, pero que mantengan al lector —y también a la autora— a salvo en una realidad paralela.

Pero esa vida idílica —y aislada—, la de la autora de éxito, aunque lastrada por los acontecimientos pasados, por mucho que Beth los crea encerrados bajo las tapas de su libro, muestra una primera fisura con la llamada de Vera desde ese mismo hogar familiar, escenario de los hechos. Desesperada, su hermana le pedirá que vuelva.

El regreso de Beth y la confrontación con todo lo que no es la burbuja que el éxito y una vida bajo control en la que se ha refugiado, empieza a resquebrajar su particular paraíso. Elementos enfermizos empiezan a operar: su hermana vive encerrada, enloquecida, con la obsesión de que los asaltantes vuelven cada noche. La casa continúa siendo un laberinto confuso, con estancias acogedoras pero también pasillos traicioneros, resortes ocultos y muñecas cenicientas.

Es la casa un retablo surrealista, recargado, angosto y siniestro, y el paisaje rural, exterior, diluido como una meta inalcanzable, algo mítico, una paráfrasis de un lugar en ninguna parte: el límite donde realidad y ficción, sueño y pesadilla, se encuentran y confunden.

Si en Martyrs las protagonistas se enfrentaban a horrores tanto aparentemente sobrenaturales como del más rotundo realismo, en esta ocasión la amenaza viene de parte de dos enemigos tan tenebrosos como intencionadamente desdibujados: no olvidemos que es la subjetividad de Beth la que moldea el relato y que la literalidad de lo que ella percibe o recuerda queda en un terreno tan ambiguo como rico.

Viaje a través de un espejo deformado donde la acción estalla y se fragmenta mostrando los dispositivos por los que la mente trata de huir del trauma. Excelente procesado de la imaginería de Lewis Carroll, pesadilla intertextual, que supera en todos los sentidos los planteamientos de Sucker Punch o The Ward para alcanzar el tono irreal de Mulholland Drive.

Y a su vez, un cuento ensamblado para lograr una arquitectura precisa, como si de un libro con desplegables se tratara.

Escribe Manuel María López Luque

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