Superlópez (3)

  30 Noviembre 2018

El héroe cañí más torpe de la galaxia

superlopez-1Uno no sabe muy bien la razón pero las premisas a la hora de acometer el visionado de la anunciada como primera película de superhéroes española (dato incierto, pues por ahí pulula tan campante la mítica Supersonic Man de Juan Piquer Simón, 1979) no eran de entrada muy halagüeñas: bien sea por lo poco que suele tocar nuestro cine esta materia de los forzudos con mallas, o bien porque —como diría el gran Goyo Jiménez— «todo es mejor cuando lo hacen los americanos», lo cierto es que hay que admitir una cierta reticencia por parte de quien esto suscribe ante lo que se presuponía como un reto descabellado donde normalmente el éxito suele ir asociado a la cantidad de dinero invertido.

Por otro lado, tenemos la trayectoria cinematográfica del director Javier Ruiz Caldera, quien debutó con la irregular comedia Spanish Movie, una suerte de Scary Movie cañí, siguió con las bien recibidas Promoción Fantasma y Tres bodas de más, y se atrevió a poner imágenes reales a las peripecias de Anacleto: Agente Secreto, su primera traslación del comic a la pantalla grande.

Junto a él, solo Javier Fesser con sus películas de Mortadelo han sido capaces de dar vida a las viñetas de Bruguera que fueron parte fundamental de nuestra infancia, lo que desde luego ya es digno de destacar dada su valentía de funcionar a contracorriente en un mercado como el nuestro en el que las películas se repiten más que el ajo.

Y he aquí que, una vez vista Superlópez, la sorpresa ha sido morrocotuda. Se nota un cariño muy grande por parte de todos los que han parido la propuesta. Aparte del propio director, hay que destacar las chispeantes líneas de guion firmadas por Borja Crespo y Diego San José, trufadas de diálogos descacharrantes («Si en España hubiera superhéroes el supervillano sería la puntualidad») y unas gotitas de crítica social («Para ser feliz en España hay que ser mediocre») que le sientan muy bien al conjunto.

La dirección de actores también es más que correcta, con la dificultad añadida de debe tener que interactuar en un film repleto de efectos especiales, algo a lo que nuestros actores no están muy acostumbrados.

En cuanto al elenco actoral se refiere, nos encontramos a un Dani Rovira al que le pasa un poco como lo que comentaba Jerry Seinfeld en su reivindicable serie Comedians in Cars Getting Coffee de Netflix. El cómico afirmaba que cuando actuaba en la mítica serie, Seinfield a veces se quedaba embobado mirando las interpretaciones de sus compañeros de reparto. Pues aquí pasa un poco de eso.

Todos los secundarios están sublimes, desde un Julián López al que se le nota que disfruta con un personaje ideado exclusivamente para que él le diera vida; una Alexandra Jiménez que en su versatilidad está demostrando ser una de las actrices nacionales más importantes de su generación (su recreación de una autómata es simplemente perfecta); una Maribel Verdú que da el do de pecho como pérfida villana; un insuperable Pedro Casablanc como padre adoptivo de Superlópez... y así podríamos seguir nombrando a todos los actores y actrices (Ferran Rañé, Gonzalo de Castro, Gracia Olayo...) que cumplen con creces sus diversos cometidos en el film.

También es importante destacar el encomiable esfuerzo de Alberto de Toro a la hora de ensamblar los diversos juegos de montaje, dotando e un ritmo frenético a la acción; así como la labor de todo el equipo de El Ranchito, una empresa de postproducción y efectos visuales afincada en nuestro país, quienes, a pesar de llevar pocos años en el mercado, ya ha firmado trabajos para producciones tan destacables como Juego de Tronos (recrearon la casa Austera de la quinta temporada), Lo imposible, The Knick o las más recientes Jurassic World: El reino caído y Jack Ryan.

Un ejercicio fresco y diferente que para deleite del personal incluye hasta una toma extra post-créditos en la que se anticipa lo que puede ser una posible secuela. ¡Ojalá!

Escribe Francisco Nieto | Artículo publicado en Cine Nueva Tribuna

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