Teen titans go (2)

  11 Octubre 2018

Hollywood no es lo que parece

teen-titans-go-1DC Cómics ha aprovechado el tirón de la serie televisiva protagonizada por sus superhéroes adolescentes —Robin, Beast Boy, Cyborg, Raven, Starfire— para elaborar un producto sencillo, resultón y taquillero.

Como pueda ser el caso de las franquicias menores de Marvel —las comparaciones con el rival son siempre inevitables— del estilo de Ant-Man, Guardianes de la Galaxia o Thor, la editora de Batman y Superman ha querido tirar por la vía del humor intencionado con esta entrega. Digo lo de intencionado porque los ocasionales arranques de risa del respetable en películas como Justice League no parecían estar previstos en el guión de una película supuestamente seria.

Como quiera que sea, Teen titans go ha hecho gala de una ironía mayúscula, permitiéndose el lujo de hacer cameos con el mismísimo Stan Lee, bromas sobre Marlon Brando o Shia Labeouf y chistes crueles con los padres de Batman, y todo ello en menos de hora y media y contando una historia con varias vueltas de tuerca.

¿Qué podía fallar?

En realidad casi nada, excepto que no te entusiasmen los musicales y tengas que aguantar varias canciones —con cierta gracia, eso sí— poniendo un mohín de disgusto en medio de un festival de irreverencia.

Pero estos pequeños bajones son compensados con alguna retahíla de salvajadas políticamente incorrectas y con metahumor cinematográfico —mucha autocrítica a películas impostadas, guiones prefabricados, valores enlatados—, que redondean una película entretenida y sin grandes pretensiones. Nadie espere grandes efectos o avances espectaculares en animación: esto es slapstick puro y duro en dos dimensiones, con colores planos. Podría decirse que Teen Titans Go es un intento de redención de DC Cómics frente a sus grandilocuentes y fallidas producciones de acción real.

Pero lamentablemente esto no supone una novedad suficiente para una persona acostumbrada a la serie de televisión.

Los que la seguimos a diario —visto el entusiasmo de nuestros hijos por la problemática adolescencia de los superhéroes—, no encontramos grandes novedades en el producto cinematográfico. La película parece más bien un capítulo alargado, salpicado con generosas dosis de mala leche y alguna subtrama original —el intento de deshacerse de los superhéroes influyendo en su pasado merecería una película aparte— y no parece justificar el entusiasmo mayúsculo que ha suscitado entre una crítica rendida ante sus ocurrentes excesos.

Pero quizá sea que lo rutinario ya no sorprende, aunque lo rutinario siga siendo genial. Si esto es así, entonces doblo la cerviz y me pliego ante el encanto del gamberrismo. Sin duda Teen titans go es un buen producto para los que desconocen la serie, y un acicate para que se acerquen a ella.

Porfiar sobre si vale la pena pagar una entrada por ver esto es ignorar que al fin y al cabo la película da exactamente lo que promete: un entretenimiento desacomplejado durante ochenta minutos, que te garantiza una sonrisa al salir del cine.

Escribe Ángel Vallejo

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