El escándalo Ted Kennedy (2)

  07 Octubre 2018

Poco impacto histórico y débil guión

el-escandalo-ted-kennedy-1El 18 de julio de 1969, el senador Edward «Ted» Kennedy  se marchaba de una fiesta en la isla de Chappaquiddick (Massachusetts) en compañía de Mary Jo Kopechne, secretaria de su hermano asesinado, Robert Kennedy. Ted, en estado de embriaguez, conducía el coche que más tarde sufriría un accidente debido a un descuido mientras hablaba con Mary. El coche se precipitaba por un puente, cayendo al agua y después de varios intentos Ted desiste en el intento de salvar a Mary, ya que el coche tenía bloqueadas las puertas. Ella muere ahogada.

Ted era senador y candidato a presidir el partido demócrata, este incidente perjudicaba sus posibilidades para conseguir su objetivo. Por ello, bajo la influencia de su padre, se pone en movimiento la maquinaria, el poder en la sombra entra en acción.

El encargado de devolver la presidencia a la familia, ya que no había otro miembro en la familia que lo pudiera hacer, asumía el reto de intentar llegar a ser candidato a la presidencia de los Estados Unidos. Las muertes de sus hermanos, Joseph P. Kennedy Jr, John F. Kennedy y Robert Kennedy, habían despertado en el padre de los Kennedy una ambición, llegar a la Casa Blanca como fuese, aunque tuviese que utilizar a su último hijo Ted.

Así lo narra John Curran, director de la película El escándalo Ted Kennedy, partiendo de un guión escrito por Taylor Allen y Andrew Logan, siendo fiel a los hechos reales sobre lo ocurrido aquella noche y a los acontecimientos posteriores, llenos de artimañas políticas para conservar intactas las ambiciones políticas de Ted Kennedy.

Curran, director entre otras de Stone y El velo pintado, muestra un Ted desorientado después del accidente, alguien que podría haber hecho algo más por salvar Mary (Kate Mara). Se observa una personalidad infantil, incapaz de hacer una llamada a la policía, posiblemente por falta de valentía. Incluso se plantea no decir nada, cayendo constantemente en contradicciones hasta que hace una declaración contando los hechos con algunas lagunas convenientes.

La personalidad de Ted Kennedy (Jason Clarke) está muy bien representada en la película, Curran consigue el retrato de un Ted sin personalidad, dominado por los sentimientos hacia su padre. Joseph Kennedy (Bruce Dern) domina en todo momento a Ted, hasta el extremo de reunir a un gabinete de crisis que tendrá por encargo minimizar los daños para que la carrera política de su hijo no acabe en la basura. Estos intentan todo tipo de artimañas, como controlar a los medios para que no proyecten una imagen incorrecta de Ted, es decir, tapar la realidad de los hechos por miedo a que Ted fuese condenado por homicidio imprudente.

Los movimientos del gabinete de crisis son lo más interesante que ofrece El escándalo Ted Kennedy, cómo esos miembros del citado gabinete intentan mover los hilos detrás del escenario. Entre los miembros de dicho gabinete estaba Robert McNamara, el que fue secretario de Defensa y protagonista del documental The fog of war, además de ser una figura básica en Los archivos del Pentágono.

También es interesante la desmitificación de los Kennedy, no eran tan buenos como se ha vendido al mundo. La imagen de la familia fue sobrevalorada desde que fue asesinado John F. Kennedy. El director muestra indirectamente este matiz, pero sólo queda en matiz, ya que esto se observa a través del padre.

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Ted representa la figura de alguien que se ve en la obligación de continuar una historia, una vocación política familiar, pero en el fondo no es un político como otros miembros de su familia. El retrato de Ted es el de un hombre sin personalidad que en el fondo quiere decir la verdad y eso en política no funciona.

La película tiene la misma fuerza que el escándalo, es muy débil. Y sí, es un escándalo intentar tapar el homicidio imprudente y, sobre todo, ver cómo actúa la maquinaria del poder cuando tienes influencias muy arraigadas. El escándalo quedó en nada, una condena de dos meses de cárcel y, debido a levedad de la condena, Ted no entró en la cárcel. Eso sí, hasta 1980 Ted no pudo optar a presidir el partido demócrata, siendo derrotado por Jimmy Carter.

Exponer en una película los hechos reales de un escándalo tibio —Ted nunca fue candidato a la Casa Blanca— es insuficiente y la sensación es de «si lo sé no vengo a ver la película al cine». Quizás el director debería haber explorado todas las influencias de los Kennedy, cómo llegaban a ser candidatos los miembros de la familia, o cómo llegó a ser presidente John F. Kennedy, conectando todos esos movimientos turbios, que siempre van asociados a la política, con este último escándalo donde el protagonista es Ted Kennedy.

El escándalo Ted Kennedy carece de fuerza histórica, siendo débil la capacidad del director para rebuscar en los entresijos del poder. Evidentemente, tiene cosas interesantes con respecto a la realización y algunos matices del guión que podrían haberse explotado mejor, pero la película se queda sólo en el retrato del escándalo.

Escribe Marcos Sáez

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