Mary y la flor de la bruja (3)

  11 Septiembre 2018

La magia de la animación

mary-y-flor-bruja-1Basada en la novela fantástica The little Broomstick, de la británica Mary Stewart, Mary y la flor de la bruja (Meari To Majo No Hana) es una estimable película de animación japonesa (aunque sus personajes son occidentales) firmada por Hiromasa Yonebayashi (El recuerdo de Marnie, Arietty y el mundo de los diminutos), que con este film inaugura un nuevo y prometedor estudio de animación.

Es verano y Mary, pelirroja como las mejores heroínas de las fábulas infantiles (Matonkiki, Pippi Langstrump) está pasando las vacaciones en casa de su tía abuela en el pueblo de Manoir Rojo, donde se aburre en medio de tanta niebla británica. Paseando por el bosque vecino descubre una misteriosa flor de color malva, que sólo florece cada siete años, y que se conoce como “la flor de la bruja”.

Por una noche, y gracias a la flor, Mary tendrá poderes mágicos; subida en el palo de la escoba mágica y acompañada por el gato Gib llegará a una isla flotante y podrá entrar en Endor College, la escuela más reputada del mundo de la magia, que se encuentra en el cielo, por encima de las nubes. Poco a poco irá conociendo el secreto que encierra la flor…

Cine de animación muy simpático y con una inocencia contagiosa, apto también para adultos que, un poco a la manera de Las aventuras de Alicia, de Lewis Carroll, y sobre todo mirándose en el espejo de clásicos de los Studios Ghibli (con Nicky y la Aprendiz de bruja a la cabeza) transgrede las jerarquías, pasa  de las nubes a las flores y se adentra en las espesuras del bosque donde los brujos y las brujas se surten de plantas que envenenan y curan.

Visualmente suntuosa, Mary y la flor de la bruja está elaborada con una maestría técnica que en algunos momentos hipnotiza, y a pesar de los esfuerzos de su realizador por alejarse del folklore japonés al uso, no lo consigue plenamente. En todo momento encontramos algo de las grandes producciones del género de animación japonés en esa niña inglesa y esos bosques poblados de animales familiares.

La típica protagonista un poco torpe y un mucho inquieta pero valiente y de buen corazón puede que nos suene a conocida, pero los gatos y demás criaturas que van apareciendo a lo largo de la trama son absolutamente adorables y divertidísimos. Cuando Mary va a la escuela de brujería, todo lo que allí acontece es muy interesante y convincente. Podríamos decir que es un antecedente de Harry Potter, pues el material fuente fue publicado más de dos décadas antes que la exitosa saga de J. K. Rowling.

Lamentablemente, la película no pasa el suficiente tiempo en esa dimensión mágica. Tan pronto como Mary está en la escuela, la acción se intensifica rápidamente y lo que acontece se siente demasiado corto. Todo habría sido más satisfactorio si el segundo acto hubiera sido más largo y hubiera tenido más escenas en la escuela para explorar más de sus extrañezas y su magia.

Mary y la flor de la bruja es otro voto de confianza para el mundo post Ghibli del cine animé japonés. Puede que no llegue a las elevadas alturas de la belleza trascendente de su nombre, pero es una aventura emocionante y apasionante con aspectos visuales de belleza sobrenatural.

Escribe Mercedes Arancibia | Artículo publicado en Cine Nueva Tribuna