Las guardianas (3)

  20 Junio 2018

Luchadoras en la retaguardia

las-guardianas-10El director francés Xavier Beauvois (también guionista y actor), autor de títulos tan reconocidos como Nord (1991), No olvides que vas a morir (1995), Según Matthieu (2000), El pequeño teniente (2005) o la ganadora de la Palma de Oro en Cannes en 2010, De dioses y de hombres, estrena ahora una adaptación de la novela de 1924 de Ernest Perochon, Las guardianas. Un drama sobrio y naturalista, que bucea en la intrahistoria de la Francia rural durante la Primera Guerra Mundial.

La acción comienza en 1915 y se extiende hasta el final de la guerra. Hortense (Nathalie Baye), la matriarca de la familia tiene a sus dos hijos, Constant (Nicolas Giraud), el mayor, que es el maestro del pueblo, y Georges (Cyril Descours), en el frente, y su hija Solange (Laura Smet), a su marido.

En ausencia de los hombres, jóvenes de la familia (el padre es un anciano que solo se ocupa de destilar alcohol y fumar), son las mujeres las que tienen que ocuparse de sacar la granja Paridier adelante. A falta de mano de obra masculina, Hortense contrata para que les ayude en las labores del campo, de la casa y con el ganado, a una joven huérfana, Francine (la debutante Iris Bry), que rescata de los servicios sociales. Al principio duda de su capacidad para realizar un trabajo tan duro, pero con el paso del tiempo la joven se hace imprescindible en la casa pasando a formar parte casi de la familia, hasta que su relación con Georges, el hijo menor, transforma rotundamente el concepto que la madre tenía sobre ella.

El ordenado y clasista mundo de la madre se descoloca cuando Francine se enamora de Georges. Hortense, que hasta entonces la ha tratado con afecto y aprecio no está dispuesta en cambio a aceptarla como hija. No olvida el estrato social de la joven y tampoco sus propias pretensiones económicas, porque ella ya tiene una mejor opción para su hijo. Por eso, esa mujer que parecía tan íntegra y justa no duda en mentir y mancillar la reputación de la joven con tal de conseguir su propósito.

El marco de ese drama emocional intrahistórico tiene un tono narrativo muy naturalista, prescindiendo casi en su totalidad de la música extradiegética (exceptuando momentos precisos), dando prioridad a lo descriptivo sobre lo argumental que, a veces, parece un pretexto secundario para dar agilidad a la historia y no al revés. Solo en el último tercio de la película el argumento se impone con rotundidad dramática para explicar el giro que dan las actitudes de los personajes, especialmente de la madre.

Este tono descriptivo naturalista se manifiesta en una realización sobria con encuadres sostenidos y una significativa puesta en escena, como ocurre en la secuencia de la partida de Constant hacia el frente después de pasar unos días de permiso en la granja: la imagen del hombre alejándose que se va perdiendo en la niebla es un claro vaticinio de que ya no volverá.

En lo estético, el naturalismo expositivo se traduce en una influencia del arte francés de la segunda mitad del siglo XIX, por eso no es raro que muchas de sus imágenes nos recuerden tanto el realismo de Courbert, la temática de Millet e incluso la utilización de la luz de La Tour.

las-guardianas-3

El director se recrea en reproducir las tareas del campo con minuciosidad detallista, tanto en lo que respecta a las tareas cotidianas (ordeñar, dar de comer a los animales, cortar la leña…) como a las labores del campo (sembrar, labrar, segar, recoger la cosecha...) sin olvidarse de los rostros y de los gestos de los personajes, en los cuales se demora. Pasa de lo general a lo particular, del gran plano general al primer plano, con minuciosidad de orfebre procurando no perder en ningún momento el pulso de la narración, aunque a veces el exceso de morosidad la dificulta.

Durante el tiempo en que transcurre la historia, igual que avanzan y cambian los sentimientos y actitudes de los personajes, asistimos también a los progresos tecnológicos del momento. Lo que en el frente supuso la introducción de un armamento militar más sofisticado se traduce en el campo en los avances que también aparecen en el sector agrícola. Tareas que empiezan haciéndose a mano, vemos como según pasan los años se van modernizando con la llegada de nuevas máquinas segadoras, tractores… que facilitan el trabajo y que son las mujeres las encargadas de introducir en él.

En estos tiempos tan feministas, esta película viene a realizar su particular aportación a una historia que se repite. Y lo hace además en un tono conciliador: “los alemanes son gente como nosotros, obreros, trabajadores, campesinos…” —dice el traumatizado Georges sobre sus enemigos—.

En ella, mientras los hombres se matan, las mujeres son las abanderadas de la vida, de la batalla cotidiana. Luchadoras incansables que consiguen con la ayuda puntual de ancianos y niños, como en la secuencia de la siega, mantener a flote la economía agrícola de un país suspendido, y salir victoriosas, como demuestra la secuencia final, enfrentándose a la adversidad.

Escribe Leo Guzmán

las-guardianas-2