Dede (4)

  08 Junio 2018

Rebelión en la granja

dede-1El sofocante dominio que la tradición y la superstición ejercen sobre comunidades remotas dominadas por hombres puede ser un material dramático y familiar, pero la joven escritora y directora georgiana Mariam Khatchvani da a estos temas un nuevo giro feminista en Dede, su prometedor debut en la gran pantalla. 

La acción acontece en la montañosa región de Ushguli, una comunidad de pueblos ubicados en la cabecera de la quebrada Enguri en la Alta Svanetia, Georgia. La realizadora recurre a su propia historia familiar a través de un elenco en su mayoría no profesional para relatar el destino de una joven que lucha por conquistar libertades limitadas por una cultura opresiva en la que se puede hallar secuestro de novias, matrimonios arreglados y enemistades familiares letales.

Una historia elemental con un mensaje universal y una sensación folclórica, fatalista, casi de balada. Dede ganó el Premio Especial del Jurado en el Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary, además de haber sido reconocida en otros certámenes de cine importantes como los Asia Pacific Screen Awards o el Festival de Cine Mediterráneo de Montpellier.

El peso combinado de los socios de producción internacional del film (no olvidemos que países como Holanda, Irlanda e incluso Qatar han participado en labores productivas) y la creciente reputación de Georgia como centro de arte dramático de calidad facilitaron su paso de una sólida reserva de festivales a un elemento de distribución más amplio, llegando así a nuestro país distribuida por la siempre atenta Paco Poch Cinema.

Dede se abre en 1992, después de la guerra civil post-soviética que tuvo lugar en Georgia. Gegi (George Babluani) y David (Nukri Khatchvani) son hermanos de armas que regresan a casa a los altos picos nevados de Svaneti. Gegi salvó la vida de David en el campo de batalla, y es por esa razón que ha sido propuesto como invitado de honor en la inminente boda de este último con su prometida Dina (Natia Vibliani). Pero por una fatídica coincidencia del destino, Dina y Gegi también se enamoraron durante un fugaz encuentro en tiempos de guerra sin ni siquiera saber uno el nombre del otro. Dina intenta romper su matrimonio arreglado con David, pero su motín amenaza con derrocar el poder patriarcal atrincherado y avergonzar así a ambas familias. «Una mujer no tiene voz», le dice un indignado David. «Incluso si me odias toda tu vida, todavía seguirás casada conmigo».

Aunque Dede acontece hace apenas dos décadas, la mayor parte de la historia parece mucho más antigua, no solo en su arcaica política de género, sino también en su entorno elemental, vestimentas tradicionales y supersticiones antiguas. La electricidad, la medicina moderna y el transporte motorizado son escasos en estos pueblos de alta montaña, y los caballos siguen siendo el medio principal de viaje durante los largos inviernos nevados.

Describe una existencia duramente atrasada, pero no establece el conflicto entre la tradición y el progreso en términos crudamente binarios. Ushguli es patrimonio mundial de la Unesco, con un lenguaje en extinción y una infraestructura que se desmorona.

Formalmente tradicional en estilo, Dede depende un poco de la coincidencia narrativa y de los arquetipos inflexibles. Khatchvani deja sin resolver algunas preguntas intrigantes, especialmente la posibilidad de que Girshel fuera cómplice de las muertes fuera de la pantalla de David y Gegi. El final también tiene una nota ambivalente que podría verse como una rendición al poder patriarcal, aunque el mensaje subyacente es enfáticamente feminista. 

En cualquier caso, el subtexto universal definitivamente importa más que el contexto específico, recurriendo a un rico linaje literario de heroínas perjudicadas que se extiende desde Tess, pasando por El color púrpura y por El cuento de la criada.

Inquieta y nerviosa al principio, la cámara de Konstantin Mindia Esadze pronto se convierte en una quietud pictórica, enmarcando a los humanos con aspecto de hormigas en las vistas épicas de la montaña. En definitiva, un drama discreto pero absorbente que acumula una fuerte carga emocional que trasciende después de su visionado.

Escribe Francisco Nieto | Artículo publicado en Cine Nueva Tribuna

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