Cuidado con los extraños (3)

  13 Mayo 2018

 Solo en casa, llama un extraño y… funny games

cuidado-con-los-extranos-0Uno de esos títulos que dejamos pasar en los cines sencillamente porque su tráiler y la sinopsis que distribuyen suenan a ya visto mil veces, por lo que mejor dedicar el tiempo a algo más original… y sin embargo nada de eso es cierto: juega con los tópicos, manipula al espectador igual que uno de los niños protagonistas manipula al resto de personajes y, al final, nada es lo que esperábamos.

Será una película de culto en poco tiempo. Un título a recuperar en casa.

Cuidado con los extraños (Better watch out, 1916) es una película australiana que parte de un ingenioso guión de Zack Kahn y Chris Peckover, que ha dirigido el segundo dotándola de una atractiva mezcla de tópicos del cine de terror, humor negro y referencias asumidas con elegancia.

Ashley (Olivia de Jong) es una adolescente de 17 años que acude una noche de Navidad a cuidar de Luke (Levi Miller), un niño de 12 años que sólo piensa en ligar con la niñera, sobre todo sabiendo que ésta es su última noche ya que ella tiene previsto marcharse a vivir a otra población. Tras contar sus intenciones a su mejor amigo, el también doceañero aunque algo más infantil Garrett (Ed Oxenbould), comienza su acercamiento a la niñera mientras ven una película de terror… justo lo que sus padres le habían pedido que no hiciera, para no tener pesadillas.

Pero la pesadilla ya está aquí. La amenaza es real, está llamando a la puerta, lanzando ladrillos por la ventana y, finalmente, invadiendo el hogar mientras la niñera y el adolescente intentan hacer frente a un allanamiento de morada que, efectivamente, no es lo que parece.

Fin del primer acto.

Y la pesadilla se repite, una vez más, en el resto del film, aunque con importantes cambios en los protagonistas, mucho humor negro, giros sorprendentes y, sobre todo, un final absolutamente demoledor, donde humor y mala uva se dan la mano, tras haber asistido a un festival de miedo, ingenio y referencias cinéfilas… aunque el espectador hasta el último momento continúa pensando que aquello no puede estar sucediendo y que en algún momento habrá un nuevo giro para confirmar que no, que los seres humanos no somos así y que habrá un final feliz.

Pues no. No lo hay.

Incluso en mitad de los títulos de crédito se insinúa una nueva vuelta de tuerca para rematar la faena que, digamos, no ha quedado muerta y enterrada. Como toca.

Sin desvelar más detalles de la trama, porque el factor sorpresa es fundamental para disfrutar de esta película con origen en la tierra de los canguros (2016), estreno un año después en Estados Unidos (finales de 2017) y con llegada a nuestras pantallas en primavera de 2018, tras su paso por el festival de Sitges (aunque con su título americano: Safe Neighbourhood), digamos que algunos elementos resultarán conocidos para el público habitual del cine de terror para adolescentes.

Pero cómo están utilizados no. Eso no resultará familiar.

De hecho la referencia que todos los medios citan es Solo en casa (1990), aquella comedia familiar dirigida por el especialista Chris Columbus que lanzó a una efímera fama a su protagonista, Macaulay Culkin. De este taquillero título toma varios elementos: todo transcurre en una noche, en Navidad, un niño hace frente a una invasión del hogar y hay humor, mucho humor, sobre todo gamberradas.

Pero en aquel título todo era blanco, un humor inofensivo, aunque por momentos fuera más cercano a la fiereza del dibujo animado (el cartoon de la Warner, sin ir más lejos) que a la vida real. Ni una gota de sangre. Violencia, pero con humor.

Fin de la primera influencia. Pero hay más.

cuidado-con-los-extranos-3

De hecho, hay una referencia menos conocida, pero mucho más evidente: Llama un extraño (1979) de Fred Walton. Allí, una niñera comienza a recibir llamadas cada vez más inquietantes y amenazadoras; en tiempos donde todavía no existía el móvil, sólo llamar a la policía podía ayudarle… hasta que la policía le informa que las llamadas provienen de la misma casa donde ella está cuidando a un menor. Fin del primer acto.

Un angustioso título que tuvo un aceptable remake en 2006 (Cuando llama un extraño, de Simon West), que respetaba la esencia del título original aunque no alcanzaba su grado de tensión. Porque en el original, tras la experiencia inicial, que duraba más o menos media hora, la historia daba un giro y se repetía, con algunas variantes que no vamos a desvelar… pero resultaba sorprendente, eso sí. Y siempre dentro del ámbito del terror puro, sin concesiones.

Pero Chris Peckover y su coguionista Zack Kahn van un paso más allá.

Humor, tensión… y les faltaba un elemento para acabar de desorientar al espectador.

¿Qué tal unas gotitas del austríaco Michael Haneke?

¿Alguien recuerda Funny Games (1997) aquel sorprendente título donde la invasión del hogar se realizaba con total educación pero con una brutalidad sorprendente y donde, en un alarde histórico de guion, la película se rebobinaba (literalmente) para evitar un final feliz, dando un giro nuevo al desenlace?

Quizá algunos sólo recuerden la versión americana, calcada por el mismo director, Haneke, en 2007, pero con intérpretes más conocidos: Funny Games, con Naomi Watts y Tim Roth. No importa. Es uno de esos casos de la historia del cine que este cronista odia cordialmente: ¿qué mérito tiene repetir los mismos planos diez años después? Ganar dinero, supongo. Lícito. Pero una fotocopia nunca tiene el mérito del original.

¿Qué tiene Cuidado de los extraños del mundo ideado por Michael Haneke?

Su carácter retorcido, lo imprevisible de su violencia, la normalidad bajo la que se esconde esa bestia que anidamos dentro. Y su imprevisible parte final.

Tres referencias asumidas con naturalidad, mezcladas con ingenio y con resultados notables para un director como Chris Peckover, del que sólo conocíamos la existencia de un falso documental sobre los espaldas mojadas en la frontera norteamericana, titulado Undocumented (2010).

Porque la planificación es elegante, la fórmula para crear suspense funciona… y cuando no funciona y algo llama nuestra atención es precisamente porque esas escenas de suspense son falsas, digamos que en esos momentos la invasión del hogar no es la que debe darnos miedo.

cuidado-con-los-extranos-4

Y, sin embargo, la película (como sucede con el cine de Haneke) acaba dando auténtico miedo.

No por su violencia, que la hay en su justa medida.

No por alguna imagen gore, que no llegamos a ver, sólo está sugerida. Y resulta brutal.

No por el miedo a qué pasará si nos asaltan, y hay asaltos.

El verdadero mal no está fuera, está en nuestro interior.

El asesino dentro de mí, el legendario título de Jim Thompson, nunca estuvo mejor utilizado.

Y todo ello rodeado de ambiente navideño, buen rollo, niñeras, niños, paz, felicidad aparente y, como sucediera en Gremlins (1984, de Joe Dante), todo para esconder un perverso cuento. Porque ni esos puñeteros seres maliciosos habrían imaginado un final más impactante para esta digna sucesora de la película producida por el mítico Spielberg y su Amblin Entertainment.

Un film que invita a reflexionar sobre nuestros hijos, nuestra educación, la irrupción de lo políticamente correcto en nuestra sociedad.

Y finalmente, sobre el bien y el mal en el ser humano. Desde que somos niños.

Todo servido en un film sin altisonancias. Sin discursos. Sin verborrea.

Aquí la trama es una cosa y lo que el espectador espera y desespera, otra muy distinta.

Déjate sorprender por una propuesta australiana que crees haber visto una y mil veces.

Pero realmente no la habías visto nunca de una forma tan clara y atractiva.

Una pequeña sorpresa del cine de terror actual.

Un perverso cuento de Navidad que deberías revisar en tu tele, una noche, a solas…

Escribe Mr. Kaplan

cuidado-con-los-extranos-2