Noche de juegos (3)

  05 Mayo 2018

Combinación ganadora

noche-de-juegos-1Cada semana, las familias y los amigos se reúnen para comer bocadillos y jugar a juegos de mesa en los que se pone a prueba la pericia de los jugadores y en más de una ocasión también la paciencia de los mismos (por poner un ejemplo el que esto suscribe ha tenido que abandonar alguna partida de rol ante el énfasis que se pone en la actividad lúdica). 

Pero en Juego de Noche de juegos lo que empieza como una inocente charada con amigos se convierte en una aventura mortal pero salvajemente cómica. Esta alocada comedia salpicada de elementos de thriller nos presenta a un montón de aburridas parejas suburbanas colocadas en lo que equivale a una versión cómica del adrenalítico film de David Fincher de 1997, The Game, añadiendo referencias a algunas de otras películas también dirigidas por él, como El club de la lucha y Perdida. 

Lanzar a gente normal y apacible a una noche de situaciones de vida o muerte lo hemos visto muchas veces en pantalla, pero Noche de juegos agrega un nuevo y divertido apunte al hacer que los jugadores no se den cuenta de lo peligroso que es en realidad su periplo nocturno.

Las estrellas absolutas de la función son la pareja formada por Jason Bateman (visto recientemente en la serie Orzak) y Rachel McAdams (quien hará doblete en la cartelera cuando a finales de mayo se estrene Disobedience, de Sebastian Leilo. Ambos se ponen en la piel de Max y Annie, una pareja ultracompetitiva (ojo al inicio del film, donde se nos explica su historia de amor a través de las diversas timbas en las que participan), quienes organizan una noche de juego semanal en su casa. 

Cuando el encantador y exitoso hermano de Max, Brooks (Kyle Chandler, en un papel cómico al que no nos suele tener acostumbrado), llega a la ciudad, decide organizar una noche de juegos en su fabulosa casa alquilada, y promete convertirla en la mejor noche de juegos jamás vista. Él planea organizar una noche de misterio con secuestro y asesinato incluido, y con el goloso premio de un Corvette para el ganador. Entonces, cuando dos matones secuestran a Brooks, el resto de los invitados asume que es sólo una parte del juego, hasta que se dan cuenta de que no es así. 

Por supuesto, cuando Jason Bateman protagoniza una comedia, el público generalmente ya sabe qué esperar. Aunque ha habido algunas desafortunadas excepciones a la regla, las comedias con calificación R de Bateman tienden a ser locas y con frecuencia sorprendentemente hilarantes, y en este caso no es una excepción.

El enrevesado libreto está repleto de subtramas cómicas (el personaje más divertido sin duda es el del joven atontado al que da vida Billy Magnussen) y aventuras a cual más bizarra (con atención especial a la escena que tiene como protagonista a un perro manchado), así como de muchos momentos inesperados que harán que los espectadores griten sorprendidos. 

El elenco de apoyo, capitaneado por un Jesse Plemons a lo Sargento de Hierro como el vecino espeluznante que tan solo busca tener amigos tras la pérdida de su esposa, realiza un gran trabajo al mantener las risas en cada escena escandalosa. 

La trama, tal y como se ha confesado en algunas entrevistas a directores y actores, no está destinada precisamente a mentes sesudas. Todos los agujeros e inconsistencias de guion y la cantidad de escenarios increíbles, están supeditados a la extravagancia cómica salpicada de otro tipo de humor un poquito más bad taste. Divierte y te echas unas risas, lo que en esta época ya es motivo suficiente para pagar la entrada.

Los realizadores del film son los mismos que perpetraron hace tres años la desigual Vacaciones, con Ed Helms en cabeza de cartel, una road movie nada convencional donde se seguía el camino marcado por los primeros Farrelly, aquellos que consiguieron hacernos retorcer de cachondeo en la butaca con clásicos como Algo pasa con Mary o Yo, yo mismo e Irene. Tanto Jonathan Goldstein como John Francis Daley demuestran virtuosismo en un par de secuencias de acción con estética de videojuego de las que quitan el hipo.

Escribe Francisco Nieto | Artículo publicado en Cine Nueva Tribuna

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