El gran showman (3)

  15 Marzo 2018

Un drama positivo

el-gran-showman-1Biopic, musical y principalmente drama es lo que ofrece al espectador el novel director Michael Gracey en su opera prima, El gran Showman.  

La película parte de un guión coescrito por Jenny Bicks y Bill Condon, basado en el gran visionario P. T. Barnum, el hijo de nadie que fue capaz de crear el circo freak, un fascinante espectáculo dirigido a un público humilde con el objetivo de hacerles reír. Por ello la célebre frase de Barnum diciendo «el mejor arte es hacer felices a las personas». También se le atribuyeron, en su condición de filántropo, frases como «nace un tonto a cada minuto».

La película realmente no es un biopic, los elementos biográficos sobre Phineas Taylor Barnum son la base para afrontar temas globales sobre la aceptación social, la ambición, la imaginación y la codicia.

Michael Gracey es fiel a la biografía de Barnum, recreando claramente cómo fue el ascenso empresarial de éste, en un mundo donde el espectáculo era controlado por los ricos. Los comienzos de Barnum como empleado de una empresa de barcos,  donde fue despedido después de la bancarrota, de la misma agudizan su ingenio sacando al exterior toda la ambición.

Gracias a este tipo de circunstancias vitales pudo crear el mayor espectáculo freak de la época. Barnum fue muy criticado por la prensa cuando intentaba engañar al espectador ofreciendo un espectáculo de ficción, pero éste, siendo consciente del engaño, pretendía entretener y arrancar una sonrisa de la clase trabajadora en sus ratos libres.  

Su espectáculo representaba una mezcla entre realidad y ficción que no era entendida en la época de su creación, en 1942. Barnum rompía moldes sacando del rechazo social a todos los intérpretes mientras estos actuaban.

El filme está dotado de mensajes cargados de cierta crítica social. En el apartado de rechazo social están los freaks que forman parte del espectáculo, todos ellos con anomalías físicas. No eran aceptados por la sociedad provocando un rechazo de las clases sociales medias y clases sociales altas.

Barnum, poniendo en marcha su ambición, intenta dirigir el espectáculo a un público más aburguesado, su intención era demostrarse a sí mismo que tenía ingenio para llamar la atención de las altas esferas.

La codicia de Barnum está muy bien tratada en la película, en su interior revive con ambición su aspiración a ser aceptado por las clases más altas. Casado con una mujer de familia rica y con una infancia donde fue tratado como un ser inferior, pretende que sus hijas no vivan lo mismo. Es curioso ver cómo su mujer no tiene la ambición por mantener su estatus social. Esta ambición de ser aceptado por los círculos sociales más privilegiados se convierte en una obsesión para el protagonista. Situación que se puede resumir en una de sus frases: «Nadie tiene lo quiere y nadie quiere lo que tiene».

El gran Showman es un musical que se acerca a los clásicos de Hollywood como West Side Story (1960), Mary Poppins (1964) y Sonrisas y lágrimas (1965). Es una operacion parecida a la que hizo Baz Luhrmann con Moulin Rouge en 2001. 

El único aspecto negativo de la película es la utilización de canciones pop ñoñas, aunque éstas dotan al filme de ritmo y esperanza. Las canciones elegidas son de estribillo fácil, con mensajes cuestionables, lejos de la supuesta filantropía de P. T. Barnum. Sólo las canciones entran en este terreno negativo, no ocurre lo mismo con la escenografía, influida por una estructura teatral que encaja perfectamente en la historia.  

Sin desmerecer este primer film de Michael Gracey es conveniente mencionar el equipo de trabajo que ha tenido alrededor. Ha contado con los guionistas Jenny Bicks (Sexo en Nueva York) y Bill Condon (La saga crepúsculo, El quinto poder). En la producción ejecutiva ha trabajado con James Mangold, director de películas como Logan o El tren de las 3:10. Y los compositores de la banda sonora han sido Benj Pasek y Justin Paul, ganadores del Oscar a Mejor Canción Original por La la land.

El gran Showman es una película que lanza mensajes directos a nuestro código de valores a través de la biografía de P.T. Barnum: diferencia lo que es realmente importante en la vida de lo que no lo es. Y quizás lo más importante sea reír para aliviar nuestros comportamientos ante situaciones hostiles.

Escribe Marcos Sáez

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