C’est la vie (3)

  14 Marzo 2018

La hilarante fiesta de la humanidad

cest-la-vie-1C’est la vie es una película de Eric Toledano y Olivier Nakache en la que nos regalan una mirada dentro de un día en la vida de Max, un parisino que como trabajo se ocupa de organizar bodas.

En el caso específico que nos encontramos en la película, Max tiene que ocuparse de la boda de Pierre y Hélène: una fiesta en un castillo del siglo XVII, muchos invitados y miles de inconvenientes y contratiempos. Los directores de Casi amigos no se equivocan ni siquiera esta vez con una comedia hilarante que recuerda mucho la película Un día de boda de Robert Altman, con muchos personajes característicos e icónicos.

Sobre todo hablamos del protagonista, Max es un hombre de sesenta años, preciso, con buen gusto, elegante y no banal. Durante la organización de la boda de Pierre y Hélène, Max crea atmósferas reales, pero nunca kitsch; en definitva, un show para que ese día todos se sientan como aristocráticos, con pelucas y plumas, casi generando una revolución de malhumorados: ¿Es de verdad necesario llegar hasta el punto de parecer ridículos?

Se puede considerar esta película como el triunfo del arte del “apañarse” ya que nos encontramos con imprevistos y situaciones no queridas.

La película posee una estructura compleja y multifocal, o más bien polifacetica, ya que se presentan muchas situaciones: fragmentos infinitos y encajados de una forma “imprecisa” que, sin embargo, resulta perfecta. Y en el medio de todos estas piezas que ruedan y se componen y descomponen, Max es el centro y alrededor del cual giran muchas tramas y narraciones diferentes.

C’est la vie está compuesto por un lado de los personajes que organizan (los novios, Max) y por el otro de los personajes que tienen que seguir las normas para relizar esta organización (los camareros, los cocineros sin permiso de estancia...), contraposición entre quien disfruta y quien trabaja y suda. Los personajes entran y salen continuamente, creando una especie de continua estructura circular de la película.

C’est la vie, aunque es un título bastante comercial, no deja de ser una excelente prueba de que los dos directores han sido capaces de subir el nivel, de ir más allá de una simple comedia. El día de locos de Max es una repetición de muchos desastres, aunque consigue superar cualquier dificultad. Y en la película cada uno de los personajes, desde la madre del novio hasta el fotógrafo, tiene su momento de gloria y de protagonismo, como en cualquier obra hilarante que se precie.

Podemos considerar esta película de Eric Toledano y Olivier Nakache como la que ha conseguido mayor éxito, ya que ha dado con la fórmula precisa: el sujeto es banal, el desarrollo convencional, pero el punto de vista es original. Judith Chemla, Gilles Lellouche, Vincent Macaigne, Suzanne Clément, pasando por Benjamin Lavernhe y William Lebghil, todos son intérpretes heterogeneos, que vienen de horizontes diferentes, dando al espectador puntos de vista distintos y, sobre todo, diferentes procedencias, lo que otorga a la película este sentido de fiesta y de heterogeneidad.

En fin, un título que acompaña al público con sintonía e intretenimiento, pero tocando también puntos importantes, como la colaboración, el amor, el trabajo y sus jerarquías, con un tono nunca aburrido y un ritmo constante.

Un cuadro de la sociedad que no es otra cosa sino una gran y desastrosa fiesta.

Escribe Serena Russo

cest-la-vie-2