El implacable (3)

  12 Enero 2018

A Jackie este smoking le queda bien

el-implacable-1Un nuevo rostro para el grupo terrorista IRA alimenta los viejos fantasmas de los estragos de aquella organización armada irlandesa, que sembrara terror por sus cruentos atentados donde la lucha política ocupaba el centro de los enfrentamientos con los ingleses. Por eso en tiempos de ISIS, lobos solitarios y paranoia globalizada, apelar a este símbolo resulta lo suficientemente atractivo para desarrollar una trama política, mezclada con drama y algo de acción.

Pero si a eso se le suma la dirección del avezado Martin Campbell y el enfrentamiento en pantalla de dos pesos pesados, como Pierce Brosnan y el chino Jackie Chan, el convite es garantía de buen entretenimiento como ocurre con El implacable. En primer lugar, debe reconocerse que la película se encuentra diseñada para lucimiento de Jackie Chan en función de dos características contrapuestas y que para este producto resultan vitales con el objeto de encontrar el equilibrio justo y no pasar vergüenza.

Por un lado, las evidentes limitaciones en cuanto a espectacularidad en las escenas de acción se ve realmente compensada por el pulso narrativo y el genial desempeño del otrora artista circense y hábil pegador, quien con sus 63 años a cuestas aún demuestra que el smoking no le queda nada grande.

Esa falta de acción se reemplaza por la entrega dramática de su personaje, un hombre que perdió a su hija producto del atentado y que simplemente quiere conocer el nombre de los autores materiales y saldar su cuenta personal con cada uno de ellos.

Sin embargo, desde el espacio reservado al antagonista, la presencia de Pierce Brosnan, responsable de que Jackie deba remar contra viento y marea para obtener los nombres, completa un muy interesante cuadro con aristas de política —no sofisticada a lo House of cards—, aunque lo suficientemente representativa de los tejes y manejes entre un vice ministro irlandés, otrora integrante del IRA, que ha logrado la tregua y su cargo en acuerdos de dudosa reputación con los ingleses, mientras las traiciones de los propios miembros marcan el ritmo de una trama que adopta el derrotero de película de venganza y redención con estructura clásica.

¿Es una película de acción? Pues sí y no. Chan tiene sus momentos para brillar en combates cuerpo a cuerpo, en los que aún nos sorprende con su elasticidad y condición física. Pero El implacable es mucho más que karate chops y porrazos. Es también un filme bien construido con suspense e intriga política. Esperemos que sea la puerta para que Campbell recupere su lugar entre los directores consagrados de acción.

Por esos aditivos, que no son pocos teniendo presente el alicaído muestrario de producciones mainstream de bajo nivel que se estrena por estos lares pese a las estrellas que la promocionan, El implacable no defrauda a ningún tipo de público y además nos muestra la madurez de Jackie Chan en un rol dramático, que sin lugar a dudas es lo mejor que pudo haberle pasado en esta etapa de su carrera cinematográfica más cerca del final que de un nuevo comienzo.

Escribe Pablo Arahuete | Artículo publicado en Cine Nueva Tribuna

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