Qué fue de Brad (3)

  06 Enero 2018

Parábola sobre la envidia

que-fue-de-Brad-1Un simple relato, con una voz en off y primeros planos, nos pone en los zapatos de Brad (Ben Stiller). Una historia sencilla, contada de una manera brillante, con dos protagonistas con mucha química —Ben Stiller es Brad, padre de Troy (Austin Abrams)—, padre e hijo respectivamente.

Qué fue de Brad es un film sensible, escrito y dirigido por Mike White, quien además tiene un excelente cameo en la película como uno de los amigos de la juventud de Brad. Mike White lleva esta historia con la voz en off de Ben Stiller, una voz que conduce con claridad y emotividad el relato.

Nos pone en la piel de Brad, es imposible no sentir empatía con este personaje, cuyo problema parece profundo, importante y así lo creemos. Hasta que una joven le dice que lo suyo no es problema y entonces, nosotros también repensamos y miramos para adentro diciéndonos lo mismo.

El viaje, literal y metafórico, comienza con Brad acompañando a su hijo Troy (Austin Abrams) a la ciudad de Boston, en plan de visitar todos los campos de las distintas universidades donde Troy, un músico prodigio, podría aplicar. Tras una confusión de fecha por parte de este talentoso, pero algo distraído joven, la cita más importante con el decano de Harvard se ve truncada y es su padre quien deberá salir al rescate y poder lograr que su hijo sea entrevistado.

A lo largo del argumento veremos cómo la crisis de Brad se acentúa cada vez más, mediante un replanteo que implica dudar si hizo bien en casarse con su actual esposa, (alguien a quien parece juzgar por conformarse con la vida que lleva), la incertidumbre que conlleva su trabajo en una organización sin fines de lucro, mientras todos sus amigos son exitosos, millonarios, brillantes y, al menos para él, extremadamente felices.

El tono constante de negatividad de Brad se sortea gracias a la impecable labor de Ben Stiller, quien si bien se mueve más cómodo en el género cómico, sabe cómo dominar y sacar provecho de estos personajes melancólicos, por momentos algo patéticos, que buscan constantemente respuestas.

Hay una similitud demasiado marcada con su anterior personaje de la misma índole, aquel Walter Mitty, quien se la pasaba imaginando e imaginándose en distintos escenarios o situaciones fascinantes, con Brad sucede lo mismo aunque el efecto imaginario puede ir desde situaciones híper felices a momentos de puro drama.

White utiliza de manera creativa el fuera de campo, el flash-mind, clips hacia al pasado, los voice-over y casi todo lo que se pueda aprender del recetario. Todos estos artificios suelen considerarse culposos. Sin embargo, al personaje de Brad le calzan como anillo al dedo. Las mejores ideas en la forma de este relato se ubican a medio camino entre el cliché facilista y la reinvención fresca. La carcajada está garantizada.

Una comedia dramática, algo agridulce, con un elenco parejo, donde destacan Stiller y Abrams, en una relación padre e hijo que por momentos logra emocionar y llevar a la reflexión al espectador, desde el rol que le corresponda.

Escribe Álex Arellano | Artículo publicado en Cine Nueva Tribuna

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