Una vida a lo grande (2)

  31 Diciembre 2017

Empezar a lo grande para acabar encogiendo

downsizing-1Alexander Payne —About Smith, Sideways, The Descendants, Nebraska— vuelve a la carga con una obra cuya sinopsis nos remite inevitablemente a la clásica película de serie B El increíble hombre menguante. Y es que el punto de partida en ambas es el mismo: el proceso de encogimiento de un cuerpo humano. A pesar de ello cada filme sigue un camino bien distinto ya que en la obra de 1957 todo cobraba un sentido filosófico y existencialista, mientras que en la película de Payne tanto la historia como los personajes acaban sucumbiendo ante un mensaje de concienciación sobre el futuro del planeta y la raza humana.

Ese mismo tema se plantea de una forma muy interesante al comienzo del film, pues el tratamiento que se da a la trama entonces está muy bien hilvanado. Todo empieza cuando unos científicos noruegos descubren un proceso irreversible para encoger el cuerpo humano. La intención de dicho descubrimiento radica en encontrar un medio para salvar la Tierra de los excesos que comete nuestra raza. Lo que quieren exactamente es encoger a todas las personas del planeta para así contaminar menos, gastar menos recursos y, en suma, solucionar todos los demás problemas que también causa la superpoblación.

La evolución que sufre la historia hace que todo lo anterior cobre una nueva y potente dimensión ya que poco a poco vamos viendo cómo a la gente no le importa salvar nuestro mundo. El proceso conocido como Downsizing resulta ser un medio fascinante para huir de las presiones económicas de la sociedad actual y alcanzar una riqueza en miniatura. Por ello las personas encogidas no están más concienciadas ni son más sensibles o más intelectuales que el resto, sino que tan solo buscan huir de una vida agobiante para dedicarse a disfrutar de los placeres de la vida.

Además en esas pequeñas comunidades siguen existiendo los problemas del gran mundo. No desaparecen ni las diferencias de clases ni la inmigración, tampoco lo hacen el contrabando y otros tantos conflictos que no se explican directamente pero se dan a entender. La cuestión es que encoger físicamente a la raza humana no provoca un cambio ni en su mentalidad ni en su forma de pensar. El egoísmo sigue siendo el gran sistema imperante.

Es a partir de aquí cuando el filme comienza a perder fuerza, desarrollando una trama enfocada desde un punto de vista paternalista y melodramática. Payne peca de buenismo y busca la emoción fácil, convencer al espectador, presionarlo para que piense algo concreto. Aunque algunos hechos citados y contados sean reales o verosímiles no creo que la tarea del cineasta sea la de imponer su punto de vista.

Alexander Payne nos machaca buscando un resultado, pero lo mejor que puede despertar una obra de arte es todo lo contrario, es un proceso. Un proceso de reflexión, meditación y pensamiento, un proceso donde el espectador sea libre de llegar a una conclusión propia y enriquecerse. No necesitamos alguien que imprima panfletos, sino alguien que nos aguijonee como un tábano con preguntas que nosotros mismos hemos de responder.

A pesar de lo anterior cabe decir la obra nos habla de algo, tiene un tema concreto que quiere transmitir y eso siempre se agradece. Además tiene algunas escenas muy sugerentes, aunque justo las dos más destacables nos remiten precisamente a otras películas dirigidas brillantemente. La primera de ellas tiene lugar cuando el personaje de Matt Damon se va a someter al Downsizing. En cierto momento del proceso tienen que eliminar todo el bello facial de los sujetos. Esta escena es prácticamente un calco del inicio de Full Metal Jacket de Kubrick. El corte del pelo iguala a todos los que lo sufren ya que el cabello nos dota de personalidad. Sin él, siendo todos calvos, somos mucho mas parecidos, desaparece la individualidad.

La segunda secuencia sucede cuando nuestro protagonista se une a la fiesta de su vecino. En ella se celebra la vacuidad, la insustancialidad, el hecho de que al encogerse uno se libra de sus problemas y puede dedicarse a no hacer nada, ni siquiera pensar, el resto de su vida. Tanto el tema como el tratamiento que se le da a la realización de dicha escena evocan la famosa fiesta de La gran belleza de Sorrentino. Bien es cierto que en la versión de Payne todo cobra un tono más psicodélico pero aun así son bastante semejantes.

A modo de conclusión, cabe reiterar que la película de Alexander Payne sabe perfectamente a qué juega. Tiene un tema y un objetivo claros y no duda en utilizar todas las herramientas a su alcance para que nos golpeen de forma contundente. Pero a pesar de tener un contenido y ser una obra que pretende hablar de algo, no lo hace correctamente. Trata de imponernos una visión y una forma de pensar concretas en lugar de dejarnos reflexionar y alcanzar nosotros mismos un resultado. Tal como lo expone Payne sólo hay dos opciones: o estamos con él o contra él.

Escribe Pepe Sapena  

downsizing-2