The Party (3)

  16 Marzo 2018

Balas sobre mi cabeza

the-party-2Se abre una puerta. Una Kristin Scott Thomas desesperada apunta directamente hacia la cámara. Fundido a negro. Esto es lo que vemos en la primera imagen de The Party, nueva obra de Sally Potter. Y es que se trata de toda una declaración de intenciones desde estos primeros segundos porque Potter encañona contra todo lo que puede y lo que le viene en gana.

A sus 68 años, la realizadora parece haber realizado el filme más cómico, grotesco, ágil y divertido de toda su carrera. Atrás quedan sus éxitos minoritarios de los años 90 como Orlando o la maravillosa The Tango Lesson. Tampoco se trata de una obra moderna como lo fueron las más recientes Rage o Yes, de la pasada década. Potter aquí se toma a broma todo lo que ve y lo que analiza y consigue un ritmo dinámico, enloquecido y casi brillante que, sin embargo, no resulta atropellado y sí entretenidísimo.

Se trata de una comedia negra, negrísima, hilvanada y planificada como si se tratara de una obra de teatro casi amateur improvisada e imperfecta, pero que de amateur no tiene nada. Plagada de balas verbales, armas arrojadizas y ademanes mortíferos, Potter plantea una película vista una y mil veces: la de la reunión de amigos en la que todo termina por estallar. Pero lo hace con tal sagacidad e inteligencia que resulta gratificante y divertidísimo asistir a esta invitación escrita en sangre.

Potter aquí aplica las leyes del minimalismo y mete a 7 personajes en un piso durante 70 escasos minutos. Tamaña condensación viene expresada en unas líneas de diálogo que dilucidan todos los temas que pretende explorar y filma con maestría los vaivenes emocionales de estos dramatis personae a la deriva.

Filmada en un efectivo blanco y negro y con una cámara que se acerca íntimamente a sus peones para sacarles la artillería pesada, la obra no decae ni por un segundo, haciendo que el espectador se vea obligado a seguir la celeridad de los acontecimientos.

Para esta pieza de cámara, Potter reúne a un elenco espectacular. Emily Mortimer, Cherry Jones, Timothy Spall, Patricia Clarkson, Bruno Ganz y Cillian Murphy conforman el rompecabezas de esta fiesta. Amén de la mencionada Scott Thomas en una de las mejores interpretaciones que se le recuerdan, ejerciendo aquí como eje principal de la velada que desencadenará ese dominó de fichas que van cayendo para acabar precisamente donde había comenzado el juego.

Y es que The Party está concebida como tal. Es un divertimento, casi un chiste hecho cine, que surge de un guión que funciona como una maquinaria de precisión milimétrica. Una Beretta 9 mm con la que Potter apunta y dispara contra la clase alta burguesa, el intelectualismo, las terapias alternativas, el feminismo, la igualdad de derechos o el establishment de las relaciones amorosas.

Algo así como si el movimiento Dogma 95 se hubiera encontrado con el teatro de salón inglés. La fiesta, desde luego, está servida.

Escribe Ferran Ramírez

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