En realidad, nunca estuviste aquí (3)

  01 Diciembre 2017

Imágenes a través de la mente

en-realidad-nunca-1La directora escocesa Lynne Ramsay vuelve a las carteleras españolas con su cuarto largometraje En realidad, nunca estuviste aquí, un thriller dramático que llega después la controvertida y a la vez interesante Tenemos que hablar de Kevin, El viaje de Morvern y su opera prima Ratcatcher.

El argumento, sobre un guión autoría de la propia Ramsay basado en la novela de Jonathan Ames, se centra en el personaje Joe (Joaquin Phoneix), un ex marine y antiguo veterano de guerra solitario que realiza trabajos de mercenario, salvando mujeres de las mafias de trata de blancas que posteriormente son explotadas sexualmente. Un día recibe la llamada de un político que le ofrece un nuevo trabajo, rescatar a su hija de un secuestro.

Ramsay imprime ritmo con realismo ambiental, presenta las calles de New York con el ruido habitual, subido de tono, aderezado con una banda sonora (Johnny Greenwod) que capta la atención del espectador cuando lo mejor está por llegar.

La película comienza con pequeñas descripciones de la personalidad de Joe, personaje principal interpretado por Joaquin Phoneix, donde se muestran los traumas adquiridos en su infancia. Joe trabaja como mercenario haciendo trabajos propios del hampa, mezclados con flashbacks donde florecen sus tormentos fantasmagóricos actuales, conectados con un pasado traumático a causa de los abusos recibidos por su padre.

La mente de Joe canaliza el argumento como si hubiese un cámara dentro de la misma, proyectando imágenes reales, ficticias y la mezcla de las dos, bajo la mirada del tormento traumático, lo que desemboca en fantasmas interiores.

Cuando Joe recibe la llamada para reunirse con el senador Votto, quien le encarga el trabajo de rescatar a su hija de los secuestradores que están dispuestos a perpetrar abusos sexuales sobre ella, la película exhibe un alarde de ritmo a través de la música, una sucesión de imágenes acompañadas de pequeños flashbacks sobre el pasado Joe, una estructura narrativa que se aleja del cine negro convencional donde el montaje cobra protagonismo en busca de un nuevo lenguaje cinematográfico.

Acierta Lynne Ramsay presentando un personaje como Joe atormentado, que muestra una alteración de la realidad debido a su estado mental por los traumas del pasado. El personaje está lleno de fantasmas interiores, todo mezclado con teóricas realidades que mantienen en vilo al espectador. Son esenciales los flashbacks cortos para explicar el pasado de Joe, siendo ésta una de las virtudes de la película al no desvelar todo sobre el personaje, dejando algunas preguntas por resolver en el imaginario del espectador. También es determinante la utilización de la incertidumbre como elemento de suspense.

En realidad, nunca estuviste aquí es una especie de hardboiled literario donde el crimen con extrema violencia, asesinatos y contextos eróticos acaban en un sexo moralmente putrefacto cuando los entresijos del poder político se cruzan en el camino.

La película se acerca en argumento a Drive o Taxi Driver. Y en estructura narrativa, donde los fantasmas interiores derivados de procesos traumáticos fusionan realidad con ficción, la película de Ramsay recuerda algunos compases de Suspense de Jack Clayton (basada en el relato Otra vuelta de tuerca de Henry James). Pero esta nueva propuesta de cine moderno se acerca más a la reciente Personal Shopper (Olivier Assayas) o incluso a Madre! (Darren Aronofsky) en relación a la sucesión de imágenes que proyecta el “yo” protagonista.

La relación de Joe con su madre también deja algunas reflexiones sobre su comportamiento violento. La primera escena, donde aparece la madre fingiendo que duerme para jugar con su hijo, la televisión emite Psicosis: recuerden la relación entre Norman Bates y su madre. Y también cabe tener en cuenta la relación entre madre e hija existente en la película de Aronofsky Cisne negro.

Si pensamos que En realidad, nunca estuviste aquí es la búsqueda de un nuevo lenguaje donde destaca el montaje de la película, en busca de un nuevo espacio narrativo, nos vienen a la memoria Ciudadano Kane de Orson Wells, Al final de la escapada de Jean Luc Godard y A quemarropa de John Boorman. Pero lanzo una pregunta al lector para su reflexión: ¿Es consciente o inconsciente la búsqueda de nuevo lenguaje narrativo?

Todas las películas que forman parte de la filmografía de Lynne Ramsay hablan de los mismos temas: comportamientos violentos, viajes al vacio, el retrato social de los personajes bajo un prisma inmoral y locura. Cuando añadimos a este legado la música como parte esencial del lenguaje, un montaje que omite explicaciones dejando al espectador libertad de pensamiento para que pueda imaginar y extraer sus propias conclusiones, surge En realidad, nunca estuve aquí, una nueva forma de expresión.

Escribe Marcos Sáez


Nota:

Otro detalle positivo que deja la película y que no se puede borrar de la retina es la gran interpretación de Joaquin Phoneix, uno de los mejores actores en activo. Trabajos como los de Her, Gladiator, Puro Vicio, The Master o Irrational Man, entre otras, engrandecen su talento. La pregunta es ¿dónde está el límite Joaquin Phoneix?

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