Detroit (2)

  27 Septiembre 2017

Bigelow en línea complaciente

detroit-1En 1967, concretamente la madrugada del 23 de julio, un grupo de afroamericanos celebraba en Detroit dentro de un local Blind Pig, supuestamente ilegal, el regreso de dos compatriotas que habían luchado en la Guerra de Vietnam. Antes del amanecer la policía hizo acto de presencia en dicho local arrestando a todo afroamericano que se encontraba por el camino. Las protestas de los vecinos fueron contundentes llegando a tirar botellas a la policía además de saquear algunos de los comercios adyacentes. Se quemaron coches y Detroit se convirtió en un disturbio permanente provocando un estado de excepción con 7.000 arrestos y 43 muertes, en su mayoría negros.

Los disturbios acontecidos en Ferguson (2014) encendieron la bombilla reivindicativa de Kathryn Bigelow. Junto a Mark Boal decidió preparar su siguiente proyecto, Detroit, que ahora llega las salas de cine españolas.

El objetivo de Bigelow con esta película es remover conciencias sobre lo que pasó en otras décadas cuando había una confrontación con la comunidad afroamericana para que no se vuelva a repetir lo mismo. Después de los disturbios de Ferguson se produjeron más disturbios en distintas localizaciones de Estados Unidos, hasta llegar al más reciente de Charlottesville.

Este nuevo filme hace meditar al espectador sobre lo que son capaces de hacer algunos seres humanos cuando sacan a relucir su anomalía racista. Y por ello Bigelow nos ofrece este filme, para sensibilizar y poner toda la presión de la ciudadanía en la Casa Blanca buscando la reacción de esta en defensa de los derechos humanos.

La película comienza con una breve introducción del paso de los afroamericanos por Estados Unidos. En primer lugar cuando estos abandonan los campos de algodón después de la primera guerra mundial para trabajar en las fábricas, ocupando los puestos que los blancos rechazaban. Finalizada la segunda guerra mundial los blancos necesitan regresar a las fábricas para ocupar dichos puestos de trabajo en un escenario de crisis y ahí se origina de nuevo otro conflicto entre blancos y negros: cuando los blancos creen que tienen más derechos que los negros.

La introducción funciona muy bien porque ilustra al espectador para ser conducido  al punto exacto, donde Bigelow ofrece una historia dura, realista e incómoda, centrada en la redada que la policía de Detroit hizo en el Hotel Algiers.

Muestra Bigelow escenas de extrema dureza en relación a la actitud de los policías de Detroit, que son los más racistas ya que las otras autoridades competentes —representadas por algunos agentes— muestran un lado más humano, aunque también participan en algunos altercados racistas.

Se escenifican en las escenas torturas, maltrato psicológico, palizas e incluso alguna muerte. Todo empieza con la broma de un joven que hace parodias en forma de crítica sobre la policía de Detroit: éste dispara una pistola de fogueo y la policía que patrulla las calles piensa que hay un francotirador —práctica habitual de defensa de los negros— en una de las ventanas del hotel.

La actuación de la policía en el Hotel Algiers dejó varias víctimas, algunas muertas y otras muy afectadas psicológicamente, como fue el caso del cantante de The Dramatics, Larry Reed. Bigelow revive con gran sensibilidad ese camino tortuoso que Larry Reed atraviesa, privado de ilusión por los traumas acumulados que anularon su talento natural para la canción.  En una mezcla de miedo y animadversión, Larry Reed tuvo que abandonar el grupo que el mismo fundó. The Dramatics siguió su camino y aún está vigente.

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Bigelow consigue escenas excelentes, alcanzando su máximo esplendor la película cuando esta narra lo ocurrido en el Hotel Algiers: por momentos hace que participe al espectador de lo que sucede en la pantalla, provocando sensaciones de rabia y tristeza. La dirección de los actores es otra de las virtudes del filme, los protagonistas están francamente bien.

Sin olvidar las virtudes de Detroit con respecto a la calidad de rodaje, un forma de narrar aceptable y una sensibilidad talentosa para exhibir un drama basado en hechos reales, la película no aporta nada que no sepamos, todos estos hechos reales tienen mucha presencia en televisión, por lo tanto aunque no está de más revivir acontecimientos para no retroceder en derechos humanos, la película no pasa de ser casi un informativo para remover conciencias, eso es lo que se extrae cuando se hace un reflexión exigente sobre el nivel de creatividad de un autor.

De hecho, la película mezcla imágenes reales de archivo con la ficción, lo que refuerza la teoría de estar ante lo que es casi un informativo que fue preparándose con documentación de archivo y testimonios de los protagonistas reales que formaron parte de los disturbios.

Bigelow sigue la línea de películas como la ganadora del Oscar En tierra hostil (2008) basada en hechos reales, que no son tan reales como los de Detroit, es más labor de un periodista (Mark Boal) que escribe sobre lo que visualiza, no es un hecho real concreto que permite ficción y creatividad. Y, también está en línea, con La noche más oscura (2012), operación para atrapar a Bin Laden.

Con estos títulos, Bigelow parece que se desprende definitivamente de la línea de sus primeras películas con guion original, como por ejemplo Le llaman Bodhi (1991), dejando en evidencia las cualidades para rodar películas de ficción.

Detroit transmite rabia e impotencia al espectador, en relación al argumento sobre un drama racial, pero reincide en informaciones propias de un telediario, es necesario que el cine tenga derecho a un espacio para proyectar los hechos más reales de la historia de la humanidad, pero este elemento también admite aportes de ficción. 

Escribe Marcos Sáez

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