LA SOMBRA DEL REINO (0)

  20 Abril 2008
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Título original: The kingdom
País, año: Estados Unidos, 2007
Dirección: Peter Berg
Producción: Michael Mann y Scott Stuber
Guión: Matthew Michael Carnahan
Fotografía: Mauro Fiore
Música: Danny Elfman
Montaje: Colby Parker Jr. y Kevin Stitt
Intérpretes:

Jamie Foxx, Jennifer Garner, Chris Cooper, Jeremy Piven, Danny Huston, Jason Bateman, Richard Jenkins, Ali Suliman, Ashraf Barhoum

Duración: 110 minutos
Distribuidora: Universal
Estreno: 23 Noviembre 2007

El culo de Bourne
Escribe Mr. Kaplan

Hay directores que gozan de una fama sin duda justificada para algunos... aunque a veces, repasando su filmografía, uno no alcanza a ver cuáles son los méritos reales del individuo en cuestión.

lasombradelreino-berg.jpgPeter Berg es, para este cronista, uno de esos casos. Si bien ha participado como actor en algunos títulos interesantes (Leones por corderos, Collateral, La última seducción), su prestigio le viene sobre todo por sus tres títulos anteriores como director: Very bad things (1998), El tesoro del Amazonas (2003) y Friday night lights (2004). Ahora nos llega su cuarta película tras las cámaras, La sombra del reino (2007) y, definitivamente, aún lo entiendo menos.

La película cuenta con una secuencia magistral, que apenas dura tres minutos y nos proporciona abundante información para situarnos en la trama: surgida en 1932, Arabia Saudí encuentra petróleo al año siguiente; pronto se crea una empresa conjunta con Estados Unidos para rentabilizar el crudo; se convierte en uno de los principales proveedores mundiales; adquiere su máximo poder en la década de los setenta, con la crisis del petróleo; desde entonces, sus jeques están en el punto de mira por su despilfarro continuo; la magistral secuencia acaba asociando el petróleo al ataque terrorista del 11-S en las torres gemelas. Fin del prólogo.

Exacto. La magistral escena es la de los títulos de crédito iniciales. Una brillante conjugación de imágenes, datos, fechas y sonidos que nos sitúan en pleno conflicto actual. Punto... y final.

Aquí acaba la originalidad de Peter Berg.

lasombradelreino1.jpgA partir de ese minuto, el director se esmera con la cámara a mano y el estilo documental, siguiendo el modelo patentado por Paul Greengrass en United 93 y sus dos aventuras de espías, El mito de Bourne y El ultimátum de Bourne. Un estilo que ya comienza a resultarnos demasiado familiar como para que le demos importancia por sí mismo.

Berg, en su aplicado juego estético, olvida que Greengrass utiliza la cámara en movimiento porque su personaje jamás está quieto, y la falta de estabilidad obedece a que Bourne por no saber, ni siquiera sabe quién es. Ergo, el fondo condiciona la forma, o el estilo se adapta a la historia, como prefieran. Algo parecido sucede en el cine de Michael Mann, otro hombre especializado en el trabajo con la pantalla ancha y la cámara a mano y que, por cierto, figura como productor de este título... algo que, efectivamente, sigo sin entender.

De esa asociación entre el fondo y la forma, lo narrado y cómo se muestra, no hay ni rastro en La sombra del reino.

Se trata de un simple ejercicio estético, una moda, que pasará. Dentro de unos años resultará tan risible como los estrafalarios zooms del cine americano a principios de los años setenta o las torpes puestas en escena de los adscritos al Dogma hace apenas un lustro. Simples modas que, una vez despojadas las películas de su envoltura, quedan en la más absoluta inanición.

lasombradelreino2.jpgPorque La sombra del reino no es más que un panfleto mal camuflado por su estética “realista”. Asistimos, primero asombrados, luego indignados, al despliegue de habilidades de un grupo especial de élite del FBI: unos nuevos cuatro fantásticos que, por supuesto, responden al esquema de lo políticamente correcto, de ahí que el colectivo lo formen un negro (Jaime Foxx, en plan estrella insoportable), Jennifer Garner (la chica inteligente y mona del grupo), Jason Bateman (el jovencito) y Chris Cooper (el veterano). Puestos a ser correctos, uno echa en falta algún hispano o un japonés en sus filas, aunque tratándose de un ataque a un país oriental... quizá no lo verían con buenos ojos.

Este grupo especial no sólo se pasa por el arco de triunfo las órdenes del Fiscal General de los Estados Unidos (un tipo malo, porque no deja ir a los americanitos a resolver los problemas a cualquier parte del mundo), sino que cuenta con el apoyo de su jefe directo en el FBI (que les apoya en su ilegal incursión, faltaría más) y se marchan donde haga falta a demostrar que ellos son más listos y más guapos que nadie, árabes incluidos.

Llegados al lugar del atentado, sus métodos se demuestran mucho más sagaces y más útiles que los de los necios nativos del lugar, que sólo saben pelearse entre sí y estropear las pruebas con su probada ignorancia.

En su investigación contra reloj (deben regresar en cinco días a casa o provocarán un cisma internacional), cuentan con la ayuda de un oficial árabe, que tiene familia y acaba cayéndonos bien, por eso tiene que morir... Y es que en estos títulos tan “realistas”, ya se sabe, los protas yanquis se salvan todos, con algún rasguño aquí y una tirita allá, pero sus colaboradores nativos han de morir.

lasombradelreino3.jpgNaturalmente, también se cargan a todos los malos (¿como en Irak?), reestablecen la paz mundial (¡como en Irak!), tienen tiempo de criticar la cultura árabe (¡ese príncipe que no deja ir a la guapa chica a su fiesta sólo para hombres!) y si no se tiran a ninguna del lugar es porque siempre van tapadas con velo hasta la coronilla... y no alcanzan a distinguir las guapas de las feas.

A eso se le llama hacer justicia, según Berg y cía., perdón, según Berg y FBI.

Para entonces, ya no nos cabe duda que el estilo “realista” aplicado por Berg no tiene nada que ver con el de Paul Greengrass. De hecho, la peli, que intenta seguir sus pasos, apenas alcanza a distinguir, allá en la lejanía, el culo de Bourne.

Demasiado rápido para Berg y sus chicos.

Posdata: si la indignación no les atrofia todos los sentidos, alcanzarán a escuchar una sugestiva banda sonora de Danny Elfman, que nada tiene que ver con sus trabajos con Tim Burton, pero que resulta eficaz como ambientación y, sobre todo, ayuda a llegar al final del metraje: cierto aire envolvente, con matices orientales, pero sin abusar, con una percusión brillante cuando la acción lo requiere y con un tema principal que acaba dando cierta coherencia al entorno musical –que no al guión– de La sombra del reino.

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