The Limehouse Golem (2)

  13 Septiembre 2017

Crimenes victorianos

the-limehouse-golem-1Antes de Jack el Destripador, Londres ya sabía lo que era sentir el miedo en las calles, lo que era temer un nombre que incluso se susurrara al pronunciarlo. El autodenominado Golem, como la criatura mitológica, está llevando a cabo una serie de asesinatos que no distinguen entre edad, ni género, ni clase social.

Scotland Yard elige al inspector John Kildare para hacerse cargo del complicado caso. Kildare sabe que ha sido elegido para ser la cabeza de turco, ya que es muy poco probable que averigüe quién es el Golem, y así con su caída la prestigiosa policía de Scotland Yard sólo pierde un, aunque efectivo hasta el momento, simple peón.

La cautivadora película empieza con la presentación del destacado cómico Dan Leno, quien al frente del escenario pide con tono solemne explicar este relato empezando por el final… No sólo representa el teatro que es en si la vida, sino refleja que toda investigación policial debe empezar por el final, por el crimen, y así ir tirando del hilo para responder a todos los interrogantes de una investigación criminal.

El cine ha mostrado en muchas ocasiones que no se debe menospreciar a un veterano. Las víctimas del Golem no tienen ninguna conexión, pero Kildare encuentra en el caso de Lizzie, quien está acusada de asesinar a su marido, una clave que puede probar su inocencia y a la vez descubrir quién se oculta bajo la identidad del temido Golem. Cada uno de los sospechosos tendrá una escena en la que realizará uno de los asesinatos, mientras vamos descubriendo más sobre el grupo de amigos de teatro de Lizzie.

Basada en la novela de Peter Ackroyd, autor especializado en la historia de Londres, el público se irá adentrando en la faceta turbia de la época victoriana gracias a una buena ambientación. Bill Nighty interpreta al protagonista encargado de llevar cabo la investigación, aunque su papel estaba destinado a ser para otro grande, el añorado Alan Rickman. Nunca sabremos qué matices le hubiese dado Rickman, impecable en interpretar personajes claroscuros.

Pero no cabe duda de que Nighty lleva excelentemente la batuta del más que correcto reparto, dándole un toque muy atractivo, con ese aire protector y paternal hacia Lizzie, con la que está más involucrado en cada entrevista, y a la vez con la carga de la culpa cohibida de llevar consigo las consecuencias, en el caso de que sus presentimientos equivoquen.

Los personajes, junto con la ambientación, son los aspectos más deleitables del film. Entre el reparto, destacan especialmente Daniel Mays, siendo el segundo del inspector y dejando al espectador con ganas de saber más de él, y Douglas Booth, dando vida al célebre actor de comedia Dan Leno. Olivia Cooke, Sam Reid y Eddie Marsan respresentan a unos personajes mucho más complejos de lo que simplemente parecen, dándole forma a las complejas relaciones que se tejen entre las bambalinas del teatro.

El guión adaptado por Jane Goldman y la dirección de Juan Carlos Medina muestran que se quiere contar mucho, sin prestar especial atención a los detalles y precipitándose. Primera película de habla inglesa para Juan Carlos Medina, después de su logro con Insensibles (2012), hubiese sido muy interesante en formato de miniserie, para poder abarcar todos los detalles oscuros de la época.

La infame fama del teatro para una dama de aquella época se da por supuesta, pero si se habla un poco más del doble rasero entre el prestigio de hacer drama y la mala fama de hacer comedia en teatro (que bien podría ser aplicado en el cine, pero eso es otra historia) es evidente. Aunque denso, el resultado es ameno mientras salen a la luz acontecimientos y revelaciones.

Destaca un estilo muy parecido a From Hell (Desde el infierno, 2001), siendo esta bastante menos contenida a la hora de plasmar las monstruosidades de los crímenes. Presentada en el Festival de Cine de Toronto, la película cerró el pasado Festival de Sitges.

Escribe Laura Ayet | CineNuevaTribuna

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