Inside (2)

  21 Agosto 2017

Manual para la taquilla internacional

inside-1Inside, cine español con vocación de cine comercial internacional que, partiendo de un título francés poco visto pero del que todo el mundo ha oído hablar, cambia el registro original gore por un suspense contenido, con las justas gotas de sangre, algún momento de tensión bien resuelto, una notable factura técnica y un extraordinario uso de la banda sonora y todos los elementos que la componen, incluido el silencio.

La Fantastic Factory fue capaz de crear un semillero de nombres nuevos en el cine fantástico y de terror nacional (Jaume Balagueró, Paco Plaza) que cocinaron sus propuestas a finales del siglo pasado y en la primera década del presente, junto a directores anglosajones de prestigio contrastado en el género, siempre siguiendo parámetros de la antigua serie B (Brad Silberman, Brian Yuzna).

Superada la experiencia por el paso del tiempo y la llegada de nuevas propuestas fantásticas (desde el cine oriental a la ola de nuevas versiones de títulos ya clásicos), los realizadores del universo creado por Filmax han ido buscando acomodo con más o menos éxito, rindiéndose la mayoría de ellos a variantes del género más comerciales y cercanas al thriller (Mientras duermes, de Jaume Balagueró) o cediendo a secuelas cada vez más discutibles (Rec 3, de Paco Plaza, o Rec 4, del propio Balagueró).

Retomando ambas líneas (el remake y el thriller), Balagueró apadrina ahora un film que viste los ropajes del cine norteamericano de clase media, ese que se mueve en el suspense con moderados excesos de hemoglobina y que basa gran parte de su éxito en un giro final que en ocasiones abarca casi el tercer acto completo y que da otro sentido a la narrado hasta entonces… aunque en ocasiones la credibilidad de este cambio de rumbo sea más que dudosa.

¿Y cómo lleva adelante su propuesta? Lo hace con Inside, un título que recoge su interés por el cine norteamericano y que reconoce de entrada su origen, ya que está basado en un título francés sobradamente conocido

Porque, ya es hora de decirlo, la película producida por Balagueró y dirigida por Miguel Ángel Vivas es una nueva versión (lo que en el mundillo se conoce como un remake) de un título francés de hace un par de lustros: A l’interieur (2007), de Alexandre Bustillo y Julien Maury. Un film convertido ya en clásico del cine gore más reciente, una brutal sucesión de peleas entre dos mujeres (una de ellas embarazada) que luchan por un bebé que aún no ha nacido y en cuyo enfrentamiento en el interior de una vivienda la sangre es la principal protagonista.

Al interior no fue estrenado en su momento en España, fundamentalmente porque ningún distribuidor convencional se atreve ya con el gore como primer plato para los cines españoles. Hoy es un género reservado a los gourmets que visitan festivales especializados o consumen a la carta desde su sofá los menús poco aptos para paladares exquisitos.

Visto hoy, sigue siendo un film que pone los pelos de punta, que resulta repulsivo por momentos y que, pese a todo, esconde ecos de leyenda en su lucha apoteósica de dos madres por un hijo, una lucha de titanes, que sobrepasa ese simple enunciado reducido a dos mujeres en plena batalla por un bebé.

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Adaptación a los tiempos… y al mercado

Los dos primeros tercios de Inside respetan casi al pie de la letra la propuesta original francesa: un accidente, una embarazada sobrevive y meses después, una noche, otra mujer viene a arrebatarle a su bebé a punto de nacer.

En este metraje, Miguel Ángel Vivas intenta reverdecer viejos laureles propios, aquellos de los que hizo gala con Secuestrados, un thriller angustioso narrado en apenas una docena de planos-secuencia donde un grupo de asaltantes invadía un hogar y torturaba a la familia residente. Más allá de su indiscutible maestría técnica para sacar adelante el desafío del rodaje con apenas unos cuantos “cortes” en la continuidad de la imagen, aquella película de Vivas bebía por igual del mundo violento de Michael Haneke (en especial Funny games) y de algunas propuestas del torture porn, ese género basado en la dureza de las situaciones extremas, con personajes encerrados sometidos a torturas extremas (cuyo título seminal seguramente es Saw).

Ahora, Vivas se pliega más a la visión menos dura y más comercial de la propuesta original. Suaviza en gran medida la violencia —si tomamos como referencia el original francés— aunque, curiosamente, es un producto demasiado duro para nuestro mercado nacional, acostumbrado a exhibir comedias, superhéroes y animación casi en exclusiva en los circuitos comerciales.

Vivas demuestra conocer el oficio y ofrece algunos planos elegantes, soluciones visuales atractivas y, sobre todo, un extraordinario uso de la banda sonora. Y cuando hablamos de banda sonora no nos referimos únicamente a la música, sino a los ruidos, a los sonidos cotidianos y, atentos, a la ausencia de él. Porque, si algo hay que destacar del nuevo guión es que la protagonista embarazada queda sorda tras el accidente, lo que permite varios momentos durante la proyección en los que se quita el audífono y nosotros con ella, lo que nos aísla del entorno que la rodea, creando situaciones “de silencio” resueltas con notable pericia.

Pero poco más aporta a nivel de guión, salvo un tercer acto en el que Inside se desentiende de su título de referencia y crea una serie de soluciones alejadas de Al interior, de hecho contradiciendo sus propias premisas y, finalmente, buscando un final feliz acomodaticio, poco creíble y filmado con cierta torpeza, pese al bello plano cenital final sobre la piscina.

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Como muestra de la poca coherencia de la parte final, un par de ejemplos: primero, el rótulo inicial apunta a los secuestros de niños a punto de nacer, perpetrados por mafias que venden a los bebés al mejor postor… algo sugerido en la primera parte del metraje, pero que nada tiene que ver con ese giro en el que los motivos para buscar al bebé son de índole menos crematística, pasando el factor venganza personal a ser fundamental. Venganza que, por cierto, acaba acercando Inside a otro título ya clásico del género: La mano que mece la cuna, de Curtis Hanson.

Segundo ejemplo, la multiplicación de personajes que se añaden a la angustiosa trama central sirve para una exposición de tópicos acerca de lo políticamente correcto, de ahí que los policías sean un negro y una chica o los amigos sean una pareja de gays. Elementos que no aportan nada a la trama y que acaban por mostrar algunas de las aspiraciones comerciales de un film que se acerca peligrosamente al thriller televisivo, ese que necesita de explicaciones para acallar las buenas conciencias y, sobre todo, finaliza con un final feliz que aquí resulta como mínimo poco creíble.

Respecto a la aportación de Balagueró —o quizá decisión de la distribución, uno nunca sabe— resulta curioso constatar que incluso el cartel de Inside es sospechosamente muy similar al de uno de los últimos títulos de su productor, Mientras duermes.

La conclusión que se desprende es que se han intentado jugar demasiadas bazas y eso perjudica un resultado final que posee un notable envoltorio audiovisual, pero se basa en un armazón estructural mucho menos sólido. Jugar al gore pero quedarse en el thriller, tantear con el cine de denuncia pero esconderse en la venganza, flirtear con el cine de dos personajes únicos para acabar dando cabida a un elenco más amplio y, en definitiva, partir del cine visceral para finalizar con un juguete más inofensivo, donde todo está más justificado, más controlado y genera menos problemas de conciencia.

Al final nos queda un acercamiento a un cine comercial internacional, rodado en inglés, con intérpretes anglosajones y con postulados mucho más convencionales que su original francés. Y, pese a todo, no carece de interés. Es un título alejado de lo que se rueda en nuestro país hoy por hoy.

Escribe Mr. Kaplan

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