Abracadabra (3)

  01 Septiembre 2017

Hipnotismo, una medicina contra el costumbrismo

abracadabra-1La búsqueda en nuestro interior de distintos personajes, poseídos por un espíritu o no, aplicada al cine, se antoja una apuesta interesante y arriesgada. Y si a ello le añadimos una puesta en escena brillante, se obtiene un resultado excepcional como ocurre en Abracadabra, la última película de Pablo Berger.

Después de las muy aceptables Torremolinos 73 y la muda Blancanieves, Pablo Berger vuelve a sorprender cerrando esta primera trilogía de su filmografía con una historia costumbrista donde convergen comedia negra, drama social, thriller e incluso extractos de terror.

Abracadabra es la historia de una familia que vive en el extrarradio de Madrid. Carmen (Maribel Verdú) lleva una vida tranquila como ama de casa junto a su marido Carlos (Antonio de la Torre), en su hogar, el barrio de Carabanchel, pero parece que él tiene algún que otro problema con el primo de ella. El primo se llama Pepe (José Mota), aún vive con sus padres, trabaja en un supermercado y dedica su tiempo libre al hipnotismo. Cuando este hipnotista amateur realiza uno de sus shows durante una boda, Carlos hace todo lo posible para intentar arruinar el espectáculo. En ese momento Pepe decidirá hipnotizar al marido de su prima Carmen como venganza, logrando que un espíritu se adueñe del cuerpo de Carlos.

Pablo Berger no oculta una de sus principales influencias en el mundo del cine, el argumento recuerda a La maldición del escorpión de jade de Woody Allen. Otras películas de Allen que exploran la magia y el hipnotismo son Zelig, Medianoche en Paris, La rosa purpura del Cairo o Magia a la luz de la luna.

Lo más sorprendente de la película es el juego de personajes que tiene como objetivo poner de manifiesto algunos dramas sociales donde el demonio se apodera de nosotros mismos en una sociedad costumbrista. También se puede interpretar como la convivencia bipolar de dos personalidades descubriendo por igual el lado bueno y malo de las personas, aunque las dos personalidades tienen un lado malo ya que Tito es un asesino y Carlos, en teoría el malo, es un machista maltratador. Ambos personajes están interpretados de forma extraordinaria por Antonio de la Torre.

Otra virtud de la película es el despliegue de imágenes que demuestran el talento que atesora Pablo Berger, en una plenitud creativa cercana a los grandes directores. Los primeros planos y los fundidos blancos son la guinda de una película que transita entre una buena película y una gran película.

Quizás el único aspecto negativo de la película sea el chonismo, aunque el abuso del mismo deja notables notas de humor aunque siempre se pude abordar la historia desde un planteamiento más elegante, como suele hacer por ejemplo Woody Allen. Lo choni encaja bien desde un punto de vista freak, que Pablo Berger ofrece al espectador por medio de las interpretaciones de Maribel Verdú, espectacular, y José Mota, que sorprende gracias al talento del director para dirigir a los actores sacando el máximo rendimiento. Ambos ofrecen una de las mejores interpretaciones de su carrera. Por una parte, Maribel Verdú que con Pablo Berger no tiene límites y sigue creciendo como actriz, y José Mota que se desprende del show humorístico al que nos tiene acostumbrados haciendo que el espectador arranque la etiqueta.

El hipnotismo, como cualquier otro medio, utilizado para la búsqueda de un ser mejor, libre de culpas y remordimientos, es la verdadera reflexión que lanza Pablo Berger al espectador.

Se muestra en el filme cómo evolucionamos hacia terrenos costumbristas y conservadores, lejos de aquellos años de juventud donde se rechazan este tipo de actitudes, navegando por un territorio más progre que no deja de ser simbólico pero a la vez alentador como antídoto contra la transformación a un ser peor.

Abracadabra es igual a cine, es igual a humor, emoción y sorpresa.

Escribe Marcos Sáez

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