El pastor (2)

  14 Julio 2017

Los limites de un solitario

el-pastor-1Mezclar drama y thriller con estructura de western no es una tarea fácil para un director con poco bagaje filmográfico como Jonathan Cenzual Burley.

Después de su primer largometraje El alma de las moscas, con las limitaciones propias de la inexperiencia, Jonathan Cenzual Burley nos presenta El pastor, un interesante relato de injusticia social donde no solo tienen presencia los poderes económicos desde un punto de vista crítico, también aparece retratado el ciudadano considerado normal, que se deja infectar por la codicia disfrazándola como si se tratase de una evolución de vida basada en lo material para satisfacer la aspiración de convertirse en una clase superior con respecto a los demás.

La historia toma como eje central la forma de vida de Anselmo (Miguel Martin), el pastor de mediana edad que vive de forma modesta junto con su perro Pillo y sus ovejas en una casa de un pueblo situado en el interior de España. Una constructora trata de comprar su terreno para construir un centro comercial y una urbanización, pero Anselmo se niega rotundamente. Sin embargo, las ansias de dinero de sus vecinos confrontarán con los ideales del pastor y propiciarán un inevitable y violento conflicto entre ellos.

Están presentes en El pastor las novelas de Miguel Delibes, además de algunas adaptaciones al cine que corresponden a su obra, como Los santos inocentes (Mario Camus) y El disputado voto del Sr. Cayo (Antonio Giménez  Rico).

Con esta base de influencias más literarias que cinematográficas Jonathan Cenzual Burley añade al drama rural elementos de thriller y western, que permiten al director diferenciarse del argumento de la España caciquil ubicando la historia en el territorio de la injusticia social actual, donde se sustituye a los caciques por los especuladores que presionan a dueños para comprar sus terrenos con fines extremadamente lucrativos, arrasando cualquier obstáculo.

La presión para vender, con malas formas, viene por parte de los dueños de tierras colindantes con la propiedad de Anselmo (el pastor), estos tachan de ignorante al vecino ante su negativa. El exceso de codicia aparece cuando el pastor solitario no entiende por qué tiene que vender su tierra, y lucha por defender lo único que tiene en la vida. Otro elemento de la película que se acerca al universo de Miguel Delibes, mostrando un análisis profundo de los personajes que a priori son irrelevantes cuando en realidad son los verdaderos protagonistas.

Dentro del apartado técnico cabe destacar el trabajo realizado por Jonathan Cenzual Burley en la fotografía, una de las virtudes que atesora El pastor. Las imágenes del paisaje de la meseta son poderosas. También atesoran belleza visual las alertas de peligro con luces rojas que acercan el filme al thriller.

Otro hecho destacado es la interpretación de Miguel Martin (Anselmo), que encarna el papel de forma veraz en todo momento, durante toda la película parece ese pastor cotidiano con poca empatía social. No se puede decir lo mismo de las interpretaciones de sus compañeros, siendo éstas poco creíbles.

El ritmo, algo parecido a las novelas de Delibes, crece de menos a más hasta la parte final, donde acontece un hecho contundente. La primera parte de la película no transmite y es porque toma como patrón la estructura de las novelas citadas, hay que diferenciar el formato, una cosa es cine y otra es literatura, siendo este el principal defecto de la película.

En una película donde se parte de influencias literarias del universo Delibes y donde diversos géneros se tocan, tomando como base la historia, no se puede eludir la dignidad.

Escribe Marcos Sáez

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