Guardianes de la Galaxia vol. 2 (2)

  04 Julio 2017

...Yo soy tu padre

guardianes-galaxia-2-1Marvel lleva un tiempo apostando por el lado gamberro de su universo. Si hace poco le tocó el turno a Deadpool, ahora llega la continuación de Guardianes de la Galaxia, una saga no tan políticamente incorrecta, pero sí lo suficientemente alejada —en apariencia— de la grandilocuencia heroica como para considerarse outsider.

No nos equivoquemos, aquí también aparecen dioses poderosísimos y superhéroes justicieros, pero el tono humorístico es esencial a la trama, y no accidental, como puedan serlo los chistes de Iron Man o Spiderman, tropezones picantes en un plato fundamentalmente trágico. Si esto es al fin y al cabo una cuestión de estilo, habría que decir que el de Guardianes de la Galaxia se conduce por los toboganes del sarcasmo más que por los afluentes de la epopeya griega.

Esto es de agradecer porque de vez en cuando un poco de humor no viene nada mal. Los héroes intachables como el Capitán América, Thor o Charles Xavier generan lealtades, pero quizá no tanto complicidades, y por eso es necesario tener a superhumanos un poco más humanos, más socarrones, más dados a tropezar una y otra vez con sus propios defectos

Es curioso que una serie como Guardianes de la Galaxia, en su mayor parte protagonizada por extraterrestres del más diverso pelaje —y no es una metáfora— sea a veces más humana que las sagas de mutantes terrestres. Esto es así porque a pesar de los viajes espaciales y las relaciones interespecíficas, la temática de las películas gira en torno a elementos muy apegados al terreno: la piratería de toda la vida, el amor romántico y sobre todo el erótico, la venganza, el ansia de poder o dinero y las relaciones familiares.

Sí, las relaciones familiares, no hay un solo personaje que no albergue un oscuro drama de este tipo: una esposa asesinada, un padre ausente y una madre fallecida, una hermana repelente, un hijastro problemático... estos son la sal de la trama de una película que sobre su crujiente cubierta de humor sigue escondiendo un drama continuo, una vuelta a la tragedia de la que como hemos dicho, sólo se alejaba en apariencia.

Y es que si en algo se diferencia esta segunda entrega de su predecesora, es en las concesiones que hace a lo emotivo. Hay momentos impregnados de pathos en pantalla, que suelen ser rotos por un chiste ocurrente, pero que dejan traslucir que se busca algo más que el mero divertimento enloquecido al que parecía dirigirse la saga.

Otro de los objetivos que ha alcanzado la película ha sido el de dotar de coherencia a algunas de las tramas de la primera entrega: tanto el origen como la naturaleza de Star-Lord, el único ser vivo capaz de empuñar una Gema del Infinito y vivir para contarlo, quedan dilucidados en ésta. Aunque no hay que dejar de señalar que todas estas explicaciones se han relatado de un modo completamente diferente a como se hace en los cómics.

Puede que los guardianes de las esencias y de la fidelidad al papel me empapelen por ello, pero he de decir que los nuevos relatos me gustan, sobre todo, porque han sabido integrar a un personaje como Ego (Un rejuvenecido / envejecido Kurt Russell en un papel espectacular) que tenía caracteres de villanía clásica hipertrofiada, en una historia de corte humorístico / dramático sin que chirríe lo más mínimo, consiguiendo volver con ello a los cánones greco-freudianos que dotan de esencia a las sagas heroicas y no concluyendo de un modo tan complaciente como cabría esperar de una película de Hollywood: un ejemplo de esto lo tenemos, sin ir más lejos, en la última entrega de Piratas del Caribe

Las demás virtudes de la película son bien conocidas: unos personajes que justificarían una entrega en sí mismos —impagables las escenas de Groot, tanto en la apertura como  en  aquella en que intenta liberar a sus compañeros—, una banda sonora espectacular, una historia de traiciones, dobles traiciones, odios y reconciliaciones con giros improbables y unos paisajes de ensueño, quizá un tanto lisérgicos y, por supuesto, cargaditos de CGI, pero espectaculares al fin y al cabo, que es algo que se presupone a una película de aventuras espaciales con aroma de piratería clásica.

Todos estos elementos constituyen en resumen, una buena excusa para pasar un buen rato. Sin pretensiones, pero también sin tópicos y chabacanerías, Guardianes de la Galaxia se va abriendo paso en nuestros aventureros corazones como un soplo de aire fresco entre el exceso de narraciones grandilocuentes.

Escribe Ángel Vallejo

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