Mi vida entre las hormigas (3)

  27 Junio 2017

Soy un macarra, soy un hortera

mi-vida-entre-las-hormigas-1“Es imposible ser honesto sin hacerse enemigos” (Jorge Martínez)

La revisión documental para la gran pantalla de músicos o bandas de nuestro panorama nacional no es un fenómeno muy habitual en nuestro cine. En general, son productos vinculados en muchas ocasiones a una gira importante, una grabación significativa o un homenaje tras la muerte; y gran parte de ellos adolecen de falta de espíritu crítico convirtiéndose en una hagiografía de la figura retratada.

Realizado entre los años 2015 y 2016, con una producción en la que se recurrió a una parte de la financiación mediante crowdfunding, Mi vida entre las hormigas sigue la estructura básica de este tipo de filmes. Se inicia con una mirada al pasado para rastrear los orígenes del grupo, desde la formación embrionaria, Madson, hasta su constitución como Ilegales.

Los testimonios de los diferentes miembros de la banda y de su líder, Jorge Martínez, los técnicos y productores que los han acompañado, y los principales periodistas musicales de este país, recomponen la historia del grupo desde finales de los 70 hasta su éxito masivo durante la década de los 80 y su continuidad posterior, analizando su valor y su legado en la música española.

Al contrario que otros trabajos documentales, Mi vida entre las hormigas apuesta desde el inicio por mostrar los hechos con cierta independencia. La figura de Jorge Martínez es omnipresente porque Ilegales pivota alrededor de su carismático líder, pero el documental mantiene un tono neutro recogiendo de una forma transparente la crudeza de los clichés del rock más trasgresor, revelando la violencia en las actuaciones o el uso de todo tipo de drogas.

Aunque el aspecto exterior del grupo no lo indica, su actitud nihilista y su afán de provocación les enmarcan en el punk aunque luego modularían su estilo. La violencia en los conciertos (se recogen sus peleas con el público o con otros grupos como los Stukas o Gabinete Caligari, la rotura de la guitarra imitando a The Who), la música asentada en una formación básica (guitarra, bajo y batería) con composiciones y letras directas, el abuso del alcohol y las drogas y la provocación como los insultos o el uso de la simbología nazi (imagen con la gorra nazi, el tema Heil, Hitler!) definen su tarjeta de visita.

Una provocación que es característica de la expresión musical independiente que surgía fruto de los nuevos tiempos de libertad, mezcla de ingenuidad, pose, rabia y búsqueda del escándalo como vehículo para vender; y todo ello se convirtió en exponente de la forma de entender el hecho musical del grupo.

Las imágenes muestran los acontecimientos, pero no los juzgan. La provocación, unida a la excelente profesionalidad para expresarse en directo, termina por convertirse en la referencia de un grupo que a mediados de los 80 giraba por toda España y Sudamérica, cosechando todo tipo de triunfos. Una época triunfal que tiene sus luces y sus sobras y que termina provocando bajas y cambios en la formación del grupo principalmente ligados a problemas por el abuso de las drogas de parte de los componentes.

Además del recorrido biográfico de la formación, la presencia de Ilegales se imbrica en el tiempo histórico, social y musical del país. La movida, aunque llevaba el apellido de “madrileña”, fue un movimiento que tuvo su diáspora por todo el Estado español, con emblemáticas formaciones en Galicia, Valencia, Barcelona o Asturias en el caso de Ilegales. La reciente democracia en España (la gente votando) o las imágenes de los problemas sociales en Asturias (manifestaciones obreras, la represión policial) enmarcan la música del grupo en la realidad del momento que se vivía.

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Coincidiendo con el relato del éxito masivo del grupo, asistimos a una cesura en el documental para realizar una introspección de la infancia y la juventud de Jorge Martínez que vincula su futura trayectoria con esos años. La casa familiar, un entorno tradicional, el paso por los colegios, las relaciones difíciles con su padre y, finalmente, la necesidad de buscar su independencia a través de la música, todo ello intenta explicar la formación de ese carácter especial, explosivo y extrovertido.

Tras este paréntesis, el documental vuelve a hilvanar la historia del grupo y sus sucesivos cambios de miembros, siempre dejando patente la personalidad musical —y personal— de Jorge para guiar, en lo bueno y en lo malo, la trayectoria de la formación a lo largo de los años: Jorge que termina con la historia de Ilegales, Jorge que forma el grupo Los magníficos y Jorge que resucita de nuevo a Ilegales.

El paso del tiempo, en la parte final del documental, se tiñe de melancolía con la presencia de la muerte (los fallecimientos del padre de Jorge y Jandro, miembro de la banda) o las reflexiones sobre la carrera y la existencia vivida. Los planos finales, con la imagen de Jorge frente a la puerta, en un contraluz que recorta su silueta a modo de Nosferatu, remarcan una representación vampírica de quien, liderando diferentes talentos, ha terminado alargando su juventud.

La dirección de Juan Moya y Chema Veiga se encarga de ordenar el puzle de imágenes de archivo, los testimonios de la banda y la presencia arrolladora de Jorge Martínez, dejando al espectador que se forme una idea del significado que Ilegales ha tenido dentro del panorama musical. ¿Es Jorge Martínez un outsider que apuesta por la honestidad de una carrera profesional o estamos ante un ejercicio de supervivencia que se prolonga artificialmente hasta el presente? ¿Qué queda en el presente de la dureza inicial? ¿El lenguaje agresivo y provocador de la fachada externa esconde una personalidad diferente en cuanto se baja del escenario? ¿El documental pretende recuperar la memoria de Ilegales o es el vehículo para tomar un nuevo impulso comercial?

La respuesta está en las imágenes. Y el documental, al menos, sí tiene un tratamiento adulto, que le aleja del amaneramiento edulcorado que se ve en demasiadas ocasiones en este tipo de productos, acercándolo al enfoque de trabajos interesantes que se están realizando en España, como los documentales Antonio Vega: Tu voz entre otras mil y Omega, el análisis sobre el reputado disco realizado por Enrique Morente y Lagartija Nick.

Escribe Luis Tormo  

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