La momia (1)

  24 Junio 2017

Donde viven los monstruos

la-momia-1En una época en que las ideas escasean cada vez más, no hay mejor filón que sacarse un filón de la manga, ya sea viejo o nuevo, y exprimirlo para que sea rentable. En estos tiempos, esos filones tienen un nombre: se denominan “universos”. Para entendernos, tenemos el universo de Harry Potter (en el que se incluyen las nuevas peripecias de Newt Scamander y sus Animales fantásticos), el de Los Vengadores y el mundo Marvel, el de los superhéroes de Warner/DC (léase Batman, Superman, Wonder Woman y toda la retahíla de personajes que han de venir). Y ahora, ya tenemos capítulo inaugural de un nuevo universo.

La momia es el primer jalón de lo que se ha convenido en llamar Dark Universe, que no es más que una bonita excusa de la Universal para no quedarse atrás en esta nueva moda fílmica y revisitar así todos los monstruos emblemáticos de su historia. Y es que además de unirse a la tendencia y demostrar que ellos también pueden, Universal pretende (o al menos eso afirman sus responsables) recordar un pasado mítico de cine gótico y traerlo a las nuevas generaciones que no lo han conocido.

De este modo, estas supuestas superproducciones contarían siempre con una estrella protagonista que le daría entidad al producto. Todo apunta a que Dwayne Johnson será El hombre lobo, Angelina Jolie será La novia de Frankenstein, Javier Bardem el propio Frankenstein y Johnny Depp sería El hombre invisible. Con estos nombres estelares, es fácil deducir que la operación despertará la curiosidad del espectador y pasará por taquilla, que es de lo que al final se trata todo esto. Con estas nuevas miras, no es difícil intuir por qué Tom Cruise es el nombre potente al frente de esta primera entrega.

Mucho nombre y poco más

Y no sólo está Tom Cruise emparejado con la guapa mujer florero de turno Annabelle Wallis, sino que además tenemos a Russell Crowe como grotesco villano o a Sofia Boutella como la momia, más conocida como bailarina poderosísima de las giras de Madonna. Si bien es cierto que cambiar el sexo del monstruo en cuestión y dotarlo de mayor sensualidad y carisma femenino es todo un acierto, también es verdad que se deduce viendo el resultado que algo ha sucedido en todo el proceso de creación.

En un filme palomitero de estas características, uno espera unas interpretaciones remarcables, una historia bien entretenida y bien contada, alguna que otra secuencia digna de mención y unos efectos especiales a la altura del presupuesto. Aquí no tenemos nada de esto. Más bien tenemos a un Tom Cruise muy alejado de Ethan Hunt o de Jack Reacher que brinda una de sus interpretaciones más flojas en años, una historia rutinaria y hasta monótona pese a contar con buenos guionistas, unos efectos especiales diluidos entre sombras que no son especialmente destacables y una dirección narrativa muy mediocre a cargo de Alex Kurtzman.

Pensamos que la elección de este productor ejecutivo de renombre (suya fue parte de la creación de la serie de culto Fringe, además de también haber producido varios filmes de superhéroes) como director no ha sido la acertada. Kurtzman no imprime un buen ritmo pese a haberse inclinado por el género de acción sobre el de aventuras, tampoco exprime el jugo de sus personajes ni de sus actores y todo queda en dos horas regulares que ni siquiera contienen algún momento estelar (salvo tal vez la secuencia dentro del avión).

La momia se queda en mera anécdota pues. Desde que el endemoniado personaje despierta de su letargo, asistimos a un catálogo de fenómenos paranormales y de secuencias burdas, en el que se espera prácticamente todo lo que sucede y no deja lugar a la imaginación ni la creatividad. Y a pesar de tomarse en serio a sí misma, la película cuenta con el toque de humor absolutamente sobrero pero incluido casi por obligación, esta vez encarnado por Jake Johnson, que acaba de acentuar la indecisión de la cinta por querer cumplir a rajatabla la fórmula de géneros que se le presuponen a una cinta de estos parámetros

Por supuesto, y como todo prólogo que pretende ser expansivo, es cierto que sirve de catalizador para lo que ha de venir y quizás ese sea su mayor mérito artístico. Así las cosas, el inicio de este universo oscuro se queda en débil pasatiempo cuando en realidad debería haber sido al menos un prometedor pistoletazo de salida.

Escribe Ferran Ramírez

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