Negación (3)

  13 Abril 2017

El valor de la Historia

negacion-1Negación (Denial, Mick Jackson, 2016) es una película sobre la Historia, en el sentido profundo y científico del término. Aclaremos que no estamos ante un film histórico, pues no hay recreación de una época; tampoco estamos ante un melodrama histórico, donde las pasiones se desbordan en medio de algún acontecimiento histórico de gran relevancia; y, desde luego, no es un documental histórico.

No, Negación no es nada de esto, Negación es una película sobre la ciencia de la Historia, sobre el trabajo de los historiadores, y, sobre todo, es un gran film sobre las responsabilidades educativas en la actualidad, y las consecuencias culturales, sociales, económicas y políticas que conllevaría el no respetar la Historia como profesión.

Así, la película cobra toda su fuerza dramática de un guion perfectamente forjado, con una trama judicial digna del mejor thriller superventas, lo que en este caso no es algo negativo, sino un valor añadido que convierte su visionado en altamente recomendable.

Porque Negación no es una película donde la estética sea lo importante, sino un film que supedita todos los planos a la continuidad de una historia que debe ser entendida de forma sencilla. Por lo tanto, toda la película es como una clase magistral de Historia del Mundo Contemporáneo y, en concreto, de la historia del Holocausto, una historia que debe ser narrada e interiorizada en nuestra cultura, una historia que no debe olvidarse nunca.

Ahora bien, la facilidad con la que se aborda el tema más infernal de toda nuestra historia reciente se debe a que su planteamiento es el de un drama judicial, en el que se juzga a la propia Historia, a los hechos, a la manera de trabajar de los historiadores. Todo surge de una acusación a la propia Historia del Holocausto por parte de un historiador “negacionista” que cuestiona e incluso rechaza que el Holocausto existiera. Su acusación no es sólo contra el Holocausto, sino contra el saber hacer histórico de una catedrática que consagra toda su inteligencia y su tiempo a escribir la historia de la más horrenda fase de nuestra Historia.

El planteamiento es sencillo, la trama es lineal, continua, sin ningún flashback, sin montaje alterno o una alteración del espacio tiempo. No se juega con una estética deslumbrante. Todo lo cual podría parecer que convierte a Negación en una película fallida e, incluso, previsible. Sin embargo, la emoción se apodera de la sala del tribunal, y estamos atentos al desarrollo histórico de la trama, a las pruebas que se aportan, a las reflexiones sobre el trabajo de la historiadora, al desmontaje de una farsa histórica.

Su trama es universal porque es una película que plantea el respeto hacia la ciencia histórica. Su valor es así ciertamente humano, pues al desacreditar a los falsos historiadores, a los demagogos, a los pseudo escritores oportunistas, a los periodistas incendiarios y violentos, y a tantas otras personas que sólo escriben y farfullan discursos mentirosos; al hacer todo esto, Negación convierte a la Historia en una ciencia plenamente humana, cuyo objetivo es construir unas sociedades alejadas de la violencia y asentadas en la inteligencia.

A más de un espectador y espectadora, y a cientos de críticas y de críticos, Negación les parecerá un simple telefilme, sin más valor que el de proponer una historia sobre un acontecimiento real de hace pocos años, que se ve fácilmente pero que no perdurará en nuestra memoria cinematográfica. Puede que tengan razón, no lo voy a negar.

Las cualidades cinematográficas de Negación quizás brillen por su ausencia, pero esta película es un libro de texto que debe enseñarse en la aulas de todos nuestros colegios e institutos, una lección moral, ética y democrática sobre la educación histórica de todas las personas, para que no se olvide nunca que la inteligencia es la única arma posible contra la violencia sanguinaria del fanatismo estúpido y cruel.

Escribe Víctor Rivas

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