Tren a Busan (3)

  04 Febrero 2017

Otra vuelta de tuerca zombie

tren-a-busan-1Cuando el mundo de los zombies parecía que había quedado argumentalmente obsoleto aparece la película surcoreana para recordarnos que en algunos casos se puede sacar jugo de las piedras. Con un mensaje trillado que intenta aleccionar al espectador sobre las relaciones humanas, Tren a Busan avanza rozando el lugar común con la habilidad de la constante reinvención de lo ya visto.

Hace diez años que el mundo vive un auge zombie. Desde George A. Romero, director y padre del género, decidió volver a filmar en 2005 con una megaproducción de 15 millones de dólares llamada Land Of The Dead (La tierra de los muertos vivientes) —sin olvidar que un año antes se había hecho una remake de la ya clásica Dawn of the Dead— y el posterior boom de la serie producida por AMC y Fox, The Walking Dead, el universo de los caminantes no paró de facturar.

Una catarata de películas, cortos y series de todos los países comenzaron a estrenarse en simultáneo. El producto final fue variado: desde logradas comedias negras como Shaun of The Dead (2004) o Zombieland (2009), rarezas como Zombeavers (Los castores zombies, 2014), sorpresas como la francesa La Horde (2009), hasta megaproducciones bodrios como World War Z (2014).

Tren a Busan (2016) es una película hija de todo ese universo. Tiene en su origen el problema de cómo abordar lo zombie sin caer en lo ya visto. En ese sentido su director, el desconocido Yeon Sang-Ho, camina por la cornisa de lo trillado, pero muñequea hábilmente para escapar de él. Eso es una virtud argumental. El escenario, un tren que avanza en medio del apocalipsis, refleja vértigo en el espectador producto de esa sensación de movimiento y encierro simultánea, muy acertada y original para el mundo zombie.

El gran actor norteamericano Laurence Olivier decía que actuar es mentir y hacerlo bien es mentir convenciendo. Lo mejor de la película es la pequeña actriz Kim Soo Ahn quien lo hace desde el primer momento. Su personaje convence desde la fragilidad de un ser inocente que busca respuestas en un mundo adulto hostil como el zombie.

De hecho las actuaciones son lo más prolijo de la película, con un Goong Yoo como padre de Kim Soo, que arranca medio frío pero lleva al personaje a un crecimiento humano que se completa en la toma final. Poco creíble el personaje de la mujer embarazada, Ma Dong Seok, que corre sin parar con una panza de ocho meses como si fuese una atleta griega.  

Otra vuelta de tuerca que escapa del lugar común son los zombies. Unos seres que crujen por dentro, se dislocan los huesos, corren y muerden sin terminar de comerse a los humanos que persiguen. La acción está bien repartida. No hay exageraciones de sangre estilo The Walking Dead, algo que Romero también le criticó a la serie, siendo el escape lo que mantiene la tensión narrativa.

Tren a Busan es una película interesante, con ritmo, sin lagunas argumentales. Su baja principal es la condición aleccionadora del argumento. El “mensaje” que intenta dejar la película sobre las relaciones humanas, en que los hombres parecen ser más terribles que los zombies. La temática del vínculo social, con personas egoístas y solidarias, encierra la película en un lugar trillado del que es difícil escapar. Una verdad utópica: los hombres podemos cambiar, podemos ser mejores.   

Igualmente vale la pena, aunque su argumento esté sobrevaluado detrás de la monstruosa recaudación de 99 millones de dólares que lleva hasta el día de la fecha y que la convierten en la película surcoreana más vista de la historia.

Escribe Mariano Cervini

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