Loving (2)

  31 Enero 2017

El matrimonio Loving contra Virginia

loving-1Jeff Nichols, el director de Mud o Take Shelter, vuelve con Loving, una historia sobre el racismo basada en hechos reales.

Loving pone de manifiesto la crueldad humana aflorando pensamientos radicales y sirve para advertir dónde están los limites, por ello, Jeff Nichols lleva a la gran pantalla la historia de una pareja interracial que se casó en Virginia en 1958, Mildred y Richard Loving. Debido a la naturaleza interracial del matrimonio, prohibida en algunos estados, fueron arrestados, encarcelados y exiliados. El matrimonio Loving luchó durante una década para regresar a su hogar.

El caso Loving contra Virginia (1967) cambio el curso de la historia en Estados Unidos. La corte suprema fallaba a favor del matrimonio por considerar que la prohibición del matrimonio interracial atentaba contra los derechos civiles y fundamentales. La sentencia del mismo sentó jurisprudencia provocando un aumento de matrimonios interraciales.

Jeff Nichols escribe y dirige magistralmente el filme demostrando una vez más su talento, lo hace de forma clásica y sin caer en los tópicos racistas.  Las interpretaciones de Joel Edgerton y Ruth Negga son magnificas, aportando la parte de calidad correspondiente al conjunto, dando a la película de una credibilidad absoluta.

Entre las virtudes que atesora Loving observamos su carácter conciliador sin hacer bandera del victimismo, expone un conflicto de dos partes enfrentadas donde la comunidad afroamericana es la perjudicada. En la película se expresa con claridad que la solución a las injusticias no es el rencor, la solución está en buscar los mecanismos legales que permitan luchar por nuestros derechos y eso nunca debe de ser un delito.

El problema de Loving es la historia, aunque está bien contada, limita el argumento, es el único defecto de la película. No es cuestionable el trabajo realizado por Jeff Nichols, al revés, obtiene un resultado excelente de un hecho real muy explicado y explotado a lo largo de la historia.

La misma sensación provocan otras películas basadas en hechos reales estrenadas el año pasado, como SpotlightSully, están bien contadas y dirigidas (Thomas McCarthy y Clint Eastwood) pero no aportan nada nuevo, es decir, que como espectador piensas que la película está bien pero no conmueve  en gran medida por el conocimiento de las historia eliminando el factor sorpresa. Me atrevería a decir que generalmente los hechos reales limitan el argumento, pero no siempre es así. Quizás la crítica más acertada en este sentido sea la atemporalidad del hecho y la sobredosis de información del mismo, por su historia, todo ello condiciona un análisis favorable sobre Loving.

Es evidente que algunas leyes rozan el esperpento, las leyes deben de ser cívicas y no deben perjudicar la convivencia de los ciudadanos, todo lo contrario, se aprueban leyes para convivir en comunidad y Loving puede servir para alertar a los ciudadanos sobre la gestión de presidentes populistas que juegan con los derechos de los ciudadanos utilizando la mentira para tapar su verdadero propósito.

Con la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos el mundo de la cultura se moviliza para hacer un revival sobre posibles ataques a los derechos humanos, que en teoría estaban superados. En los próximos meses veremos cómo resurgen antiguos debates a través de los instrumentos culturales, sobre injusticias sociales que habían caducado, para denunciar lo que se avecina: un retroceso en el tiempo, una involución.

No es utópico pensar que, según las tensiones geopolíticas que nos rodean, Loving se convierta en una película de nuestro tiempo y abandone su condición atemporal.

Escribe Marcos Sáez

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