Frantz (2)

  08 Enero 2017

Secuelas de la guerra

frantz-1Frantz es la última película del director francés François Ozon, una historia que explora las secuelas frecuentes entre Francia y Alemania después de la primera guerra mundial.

La película es un remake del drama antibelicista llamado Remordimiento, obra de Ernst Lubitsch, estrenado en la gran pantalla en 1932. Remordimiento es considerada, en su momento, una obra maestra, pero Lubitsch superó esta marca años más tarde con otras películas como Ser o no ser, Ninotchka o El bazar de las sorpresas encuadradas dentro del género comedia… aunque en el fondo no dejaban de ser dramas.

François Ozon en la película Frantz intenta exponer los daños colaterales de una guerra, en este caso la primera guerra mundial. Pero es evidente que Ozon quiere llegar a nuestra conciencia con esta película, donde queda claro que las decisiones de unos pocos enfrentan a dos sociedades como la francesa y alemana, cuando no hay enfrentamiento real entre los integrantes de los pueblos. Por ello esta película de Francois Ozon cumple su cometido, alertar sobre la tensiones, que ahora parecen bromas pero que pueden conducir a una tercera guerra mundial que sería demoledora para nuestras vidas. Sabiendo lo que ya sabemos es un grave error. 

La historia, ambientada en 1919, después de la primera guerra mundial, se centra en una ciudad alemana donde vive una familia que ha perdido a su hijo en el frente, una de tantas familias que en aquella época perdían un hijo en la guerra. Anna, que vive con la familia del que fue su prometido Frantz, lleva flores a la tumba todos los días y de repente se encuentra con señor francés (Adrien) que también pone flores en la tumba de Frantz.

Es un remake fiel a Remordimiento de Lubitsch, con algunos cambios que no son determinantes en el desenlace del guión. El sentimiento de culpa del pacifista Adrien (Pierre Niney) es la esencia del guión que en todo momento sigue el hilo conductor del remordimiento, ganas de venganza y resentimiento de franceses y alemanes, llegando al absurdo.

La escena de la película que evidencia lo absurdo es cuando el padre de Frantz, después de haber aceptado al ciudadano francés, Adrien, llega al bar para tomar unas copas con los amigos de siempre; es rechazado y éste expresa que ya basta de rencor, todos tienen su parte de culpa cuando han enviado a sus hijos al frente para defender la patria, tanto franceses como alemanes.

Las únicas diferencias entre las dos películas son la puesta en escena. Ozon apuesta por reivindicar la cultura francesa ante los resentimientos alemanes, como unión de la belleza entre distintos pueblos. Por qué tengo que odiar sistemáticamente un cuadro francés o un traje alemán, si realmente es bello, es absurdo hacerlo por los resentimientos de la guerra. Este es el verdadero mensaje de la película, siempre hay más cosas que nos unen. Ozon incide más que Lubistch en este aspecto por ello el metraje de la película tiene más recorrido y amplía la historia.

El problema que tiene el argumento radica en el momento de la película en que Adrien miente a la familia contando una historia irreal acerca de Frantz, llegando a ser idealizado por todos, incluida Anna, que se enamora. Todos sustituyen a Frantz por Adrien, es lo que necesitan, pero esta parte no es creíble ya que la familia pasa de repente del rechazo a la idealización o sustitución de un hijo.

En Remordimiento se acentúa en demasía, sin embargo en Frantz se disimula. De hecho François Ozon en Frantz introduce elementos de suspense con la ambigüedad que expresa el personaje de Adrien. Así, el filme alcanza su máximo esplendor, pero el castillo se derrumba cuando el guión hace un giro en el comportamiento de los personajes.

Remordimiento y Frantz no son obras maestras, pero juegan su papel para concienciar a las personas del mundo actual sobre dramas que ya se han vivido y que no se deben de repetir. Son películas necesarias.

Escribe Marcos Sáez

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