La llegada (4)

  23 Diciembre 2016

Comunicación, lenguaje y tiempo

la-llegada-21Después de películas destacadas como Incendies, Prisioneros y Sicario, vuelve Denis Villeneuve con La llegada, en esta ocasión con una historia de extraterrestres. Cumple así un sueño como gran aficionado al género de ciencia ficción y al comic, que tendrá continuación en 2017 con el estreno de Blade Runner 2049.

Como buen amante de la ciencia ficción, Denis Villeneuve cuida con cariño las influencias manifiestas en La llegada, añadiendo la correspondiente parte de creatividad personal. Con la combinación de estos dos componentes el resultado de la obra sólo puede ser excelente. El filme tiene influencias de grandes clásicos del género de ciencia ficción, como Encuentros en la tercera fase, Ultimátum a la tierra, 2001: una odisea en el espacio o incluso de películas de diferente género, como El árbol de la vida.

Utilizando como base el argumento de Encuentros en la tercera fase, los extraterrestres llegan al planeta Tierra. Doce naves se posicionan en distintos lugares del planeta generando inquietud en los gobiernos de los países que, en teoría, están amenazados. Mandos militares piden ayuda a la humanista Louise Banks ( Amy Adams) para poder comunicarse con ellos y averiguar el motivo de su llegada.

Villeneuve desarrolla un guión escrito por Eric Heisserer, basado en el relato corto La historia de tu vida, escrito por Ted Chiang. Casi podemos decir que La llegada empieza con el final de Encuentros en la tercera fase, es decir, que es un punto de partida para ampliar la idea sobre la comunicación por medio de un lenguaje.

La comunicación a través de un lenguaje y el tiempo son los dos aspectos que fundamentan, sujeto a varias interpretaciones, cualquier análisis que se precie con respecto al guión o argumento de la historia contada en La llegada. Otros análisis interesantes, secundarios, son la estructura narrativa y la filmación magistral de la película, sin olvidarnos del montaje, que es imprescindible en esta película donde se habla de pasado, presente y futuro.

Dicha comunicación se escenifica cuando se establece contacto con los alienígenas, utilizando para ello un lenguaje de signos, la mayoría circulares. Estos signos representan para los alquimistas la unidad interna de la materia y de la armonía universal. En el filme podemos observar cómo los gobiernos de las naciones, ante lo que consideran una amenaza, con resentimiento invasivo, no se ponen de acuerdo, convirtiendo este hecho en una metáfora apropiada sobre el funcionamiento del mundo actual que es incapaz de entenderse.

Juan Eduardo Cirlot, poeta surrealista y también escritor de simbología además de mitología, indica en su obra Diccionario de los símbolos, dentro del capítulo Circunferencia, en el apartado dedicado al Ouroboro (del griego: lenguaje de signos utilizado en diversas culturas) se hace alusión a un lenguaje de signos con doble sentido, como expresión del tiempo y la continuidad de la vida.

Sigue manifestando Cirlot con influencia sobre la alquimia que Ouroboro  es un signo de forma circular que representa a un dragón mordiéndose la cola. Simboliza el ciclo eterno de las cosas, también el esfuerzo eterno, la lucha eterna o bien el esfuerzo inútil, ya que el ciclo vuelve a comenzar a pesar de las acciones para impedirlo.

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Estos círculos son prácticamente iguales a los símbolos que los alienígenas lanzan cuando intentan comunicarse con Louise y su compañero Ian Donelly (Jeremy Renner) y es semejante a la estructura narrativa que realmente es circular, cíclica e incluso podríamos pensar que se acerca al surrealismo cuando recordamos aquella escena de El angel exterminador donde Buñuel ubica a todos los habitantes de la casa en el mismo sitio que habían estado antes. En La llegada observamos que el paso del tiempo o distintos tiempos supone siempre el regreso al mismo punto de partida.

También se dice textualmente, en el capítulo de circunferencia de Cirlot, que casi todas las representaciones del tiempo afectan en forma circular. Pero la circunferencia en la que no hay marcado ningún punto es la imagen de aquello en lo cual el principio coincide con el fin, es decir, del eterno retorno. Similar a lo que se observa en La llegada atendiendo al principio y final de la película.

Para dar forma a la historia sobre el ciclo de la vida, compleja pero a la vez interesante, según lo ya expresado, Villeneuve utiliza técnicas como el flashback y flashforward, perfectamente sincronizadas con el argumento, dotando al filme de una narrativa poética y existencial con tintes filosóficos. También están muy bien sincronizadas la música —obra de Johann Johannsson— y las imágenes, tan hipnóticas que demuestran el talento natural de Villeneuve para filmar.

Todo lo escrito en los párrafos anteriores es una libre interpretación de la película, en mi opinión La llegada da lugar a distintas interpretaciones lo que supone una tormenta de ideas cuando los espectadores salimos por la puerta del cine haciendo diferentes valoraciones que enriquecen nuestro pensamiento.

Escribe Marcos Sáez

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