EL ÚLTIMO GRAN MAGO (2)

  11 Abril 2008
elultimogranmago0.jpg
Título  original: Death Defying Acts
País, año: Gran Bretaña - Australia, 2007
Dirección: Gillian Armstrong
Producción: Marian MacGowan y Chris Curling
Guión: Tony Grisoni y Brian Ward
Fotografía: Haris Zambarloukos
Música: Cezary Skubiszewski
Montaje: Nicholas Beauman
Intérpretes:

Timothy Spall,  Saoirse Ronan,  Catherine Zeta-Jones,  Guy Pearce,  Tim Frost,  Cloe Mackie

Duración: 90 minutos
Distribuidora: DeAPlaneta
Estreno: 4 abril 2008

Visto y no visto
Escribe Gloria Benito

Hay películas que son como algunos best-seller: se leen o se ven, entretienen y luego se olvidan. Aunque las películas sobre magos están a la orden del día (El ilusionista, El truco final) y son un reclamo para el gran público, ésta no se centra especialmente en la magia sino en la personalidad de ese encantador de multitudes que fue Harry Houdini, y en algunos episodios de su vida, reales y ficticios.

elultimogranmago1.jpgProducida por Dan Lupovitz y dirigida por Gillian Armstrong (Mujercitas), la historia gira alrededor de un triángulo amoroso cuyo vértice principal es el archifamoso mago (Guy Pearce, protagonista de Memento) que llega a Edimburgo en loor de multitudes. Gran manipulador de masas y genio en el arte del espectáculo, Houdini suscita la adoración de la adolescente Benji (Saorsi Ronan), hija de la bellísima Mary McGarvie (Catherine Zeta-Jones). Madre e hija representan un sencillo número de falso espiritismo en un teatro de variedades que apenas les da para vivir, por lo que ven la oportunidad de hacerse ricas ganando los 10.000 dólares que ofrece Houdini a quien adivine las palabras de su madre recientemente fallecida. El plan de Mary para engañar al mago se enreda con la atracción que surge entre ambos y las maniobras del manager  Sugarman (Timothy Spall) para alejar a Mary de Houdini, cuyo trabajo y éxito ve peligrar.

El juego de seducción y las pasiones que se insinúa entre el mago y la supuesta vidente conducen el hilo argumental de la película, en la que los episodios de magia cumplen una función complementaria. Las demostraciones escapistas del protagonista sirven a la intención de mostrar el carácter disciplinado y la excelente preparación física del mago, hecho que dota al filme de cierta verosimilitud, dado que se ajusta a la información histórica.

elultimogranmago2.jpgEste hecho y el de la forma de morir de Houdini son los únicos que podemos considerar fieles a la realidad, a diferencia de otras películas como la de George Marshall (El gran Houdini, 1953) en la que un excesivamente heroico Tony Curtis muere encadenado y ahogado en su cubeta de cristal. También la obsesión de Houdini por su madre y el desconsuelo en que lo sume su muerte, así como la cruzada contra la falsedad de los médium parecen inspirados en hechos reales.

Todo lo demás es pura ficción desarrollada por los guionistas Toni Grisoni (En este mundo) y Brian Ward (La intérprete).

La trama amorosa se articula con debilidad y confiere al filme de cierta vaguedad neblinosa, a tono con el ambiente hábilmente creado por el director de fotografía Haris Zambarloukos. Pero lo que es mérito de los filtros fotográficos no lo es en un guión que no se sabe hacia dónde va o qué quiere decir, donde la tensión narrativa se mantiene uniformemente lineal y fragmentada.

elultimogranmago3.jpgAsí, los excesivos primeros planos de la superestrella Catherine Zeta-Jones, en un afán de dotar a la historia de un lirismo que no tiene, resultan artificiosos e impostados. Y aunque, como el resto de actores, realiza un trabajo más que aceptable, éste queda devaluado por la ambigüedad de la historia y su falta de cohesión.

El intento de combinar realidad y ficción resulta confuso para un espectador que no sabe cuál es el sentido de una historia de amor difícilmente creíble. De lo que no dudamos es del éxito comercial de este filme dirigido a un público aficionado a las historias de magos y deslumbrado por grandes estrellas.

elultimogranmago4.jpg