CASHBACK (0)

  25 Mayo 2008
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Título original: Cashback
País, año:

Estados Unidos-Reino Unido, 2007

Dirección: Sean Ellis
Producción: Lene Bausager y Sean Ellis
Guión: Sean Ellis
Fotografía: Angus Hudson
Música: Guy Farley
Montaje:

Carlos Domeque y Scott Thomas

Intérpretes:

Sean Biggerstaff, Emilia Fox, Shaun Evans, Michelle Ryan, Stuart Goodwin, Michael Dixon

Duración: 102 minutos
Distribuidora: Lauren Films
Estreno: 11 abril 2008

Fantasía adolescente
Escribe Daniela T. Montoya

La formación como cineasta suele ser difícil y prolongada. Habitualmente, requiere de muchas horas de (re)visionados en filmotecas y similares, además de empaparse de conocimientos tanto técnicos como artísticos e, incluso, socio-económicos. Sistemáticos filtros académicos se ponen en práctica para, básicamente, evitar perder el tiempo y el dinero. Y, como en muchas profesiones, hay un proceso de cashback1.jpgprácticas que determinará la introducción en la vida laboral. Este “mini” ejercicio final, en el mundo del cine, suele consistir en la realización de un cortometraje.

El corto, concebido por algunos como un alarde de concisión, es un buen referente para evaluar las capacidades de las personas que lo han realizado. Son breves ejercicios de quien, como Nacho Vigalondo o Daniel Sánchez Arévalo (Azuloscurocasinegro, 2006), atestigua el crédito suficiente como para depositar en sus manos el proyecto de una película.

Éste parece ser, también, el camino seguido por Sean Ellis, joven director  británico que despuntó en el año 2004 con su corto Cashback el cual, nominado en los Oscar, el pasado 2007 se convirtió en largometraje. Por desgracia, Ellis tira por la borda toda capacidad creativa al limitarse a prolongar exactamente lo mismo que ya condensó en los 18 minutos de su corto anterior. Pero claro, en el proyecto de largometraje, contó con mayores medios técnicos que no hacen más que adornar una anécdota que resulta repetitiva y aborrecible.

cashback2.jpgLa historia de Cashback (el cortometraje y la película) gira entorno a Ben (Sean Biggerstaff, el “Oliver Biggerstaff” en las entregas de Harry Potter), estudiante de Bellas artes que se incorpora a un trabajo nocturno en un supermercado para pasar las horas de insomnio. El motivo de este desajuste horario se debe al abandono de su novia. Y el provecho que extraerá de su actividad laboral será conocer una extravagante selección de sujetos, además de descubrir una nueva musa sobre la que focalizar su amor: la cajera Sharon. Entre los pasillos del supermercado, Ben vivirá momentos hilarantes ante su jefe y el dueto de reponedores Barry y Matt, tratará de desplegar sus artes seductoras para deslumbrar a Sharon y, sobre todo, ejercitará su cualidad especial consistente en congelar el tiempo.

Con el claro objetivo de extender hasta película lo que se concibió como cortometraje, Ellis se plantea el rodaje como la “adquisición” de nuevos 70 minutos que, literalmente, pegar al material ya disponible. Sin tan siquiera replantearse el guión, Ellis se embarca en un despliegue de medios audiovisuales que encubren el núcleo que vertebra la esencia de la historia, a saber, las interrelaciones entre los peculiares “habitantes nocturnos” del supermercado.

cashback3.jpgTanto la caracterización del jefe histriónico, como los delirantes juegos con que los mozos fantasean la monótona realidad de reponer los productos en los estantes, hasta el resto de personajes que pululan por el comercio, dotan a Cashback de ese atractivo humor cínico, tan propio de las producciones indies estadounidenses. Pero tratar de recubrir la agilidad de estos diálogos con una estética fashion no hace más que lastrar la frescura originaria.

Es fantástico conocer y dominar los recursos técnicos que uno tiene a su alcance, pero más importante aún es saber cuándo utilizarlos sin que vayan en perjuicio del trabajo realizado. Los imposibles movimientos de cámara iniciales, quizás inspirados en Réquiem por un sueño (Requiem for a dream, 2000) o Trainspotting (1996), quedan reducidos a mero alarde de medios cuando, como en el caso de Cashback, son sólo adorno.

Estilización que no aporta absolutamente nada a la historia de Ben, como también son prescindibles los reiterativos paros en el tiempo que imagina el joven insomne. Supuestamente, Ben detiene el tiempo para extasiarse de libertad y belleza dibujando femmes de 90-60-90 que sólo él puede ver desnudas; aunque en realidad, estas secuencias son pura banalidad de un joven (varón) pueril, situado a años luz de cualquier reflexión estética, y que aún está tanteando cómo aproximarse a la realización de una película.

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