CERRANDO EL CÍRCULO (2)

  29 Marzo 2008
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Título original: Closing the Ring
País, año:

Reino Unido - Canadá - Estados Unidos, 2007

Dirección: Richard Attenborough
Producción: Richard Attenborough, Jo Gilbert
Guión: Peter Woodward
Fotografía: Roger Pratt
Música: Jeff Danna
Montaje: Lesley Walker
Intérpretes:

Shirley MacLaine,  Christopher Plummer,  Mischa Barton,  Gregory Smith,  Stephen Amell,  Pete Postlethwaite

Duración: 119 minutos
Distribuidora: Manga Films
Estreno: 14 marzo 2008

Promesas de por vida
Escribe Eva Cortés

¿Hasta cuando debemos mantener una promesa?, ¿es cierto que sólo la muerte puede romper nuestra palabra?, ¿por qué cumplir con un deber perdiendo nuestro derecho a ser felices? Esta es la reflexión a la que nos invita Cerrando el círculo, la última película de Richard Attenborough, quien a sus 84 años de edad y con más de una veintena de películas a sus espaldas, todavía sigue apostando por los mismos temas: la libertad, el amor, la esperanza y la fidelidad.

cerrandoelcirculo3.jpgCerrando el círculo sigue la línea sensible de otras cintas del director, como Gandhi, En el amor y en la guerra, Grita libertad o Tierras de penumbra, usando un estilo emotivo que ahonda en las bondades del espíritu humano. Esta vez lo hace a través de una historia de amor eterno transcurrida en dos lugares, Branagan (Canadá) y Belfast (Irlanda), y en dos épocas, 1941 y 1991.

Tras la muerte de Chuck, ex combatiente en la Segunda Guerra Mundial, se abre un abismo de dudas entre madre (Shirley MacLaine) e hija (Neve Campbell). La extraña reacción de su madre, Ethel, hace a Marie más consciente de la historia sin amor que vivieron sus padres y la lleva a descubrir el verdadero amor de su madre, Teddy, quien fue junto a Jack (Christopher Plummer) el mejor amigo de su padre en la juventud.

cerrandoelcirculo2.jpgLo mejor de la historia es el título, ya que encierra muy bien la idea. Por lo demás, nos encontramos ante una historia buena, pero muy vista y bastante mal contada, ante un argumento que se pierde en su narración. Los continuos saltos de espacio y tiempo aportan ritmo al relato, pero en ocasiones acaban perdiendo al espectador. Le cuesta arrancar y la resolución se hace demasiado sencilla. Las subtramas no están bien resueltas. Por ejemplo, el conflicto entre la hija y la madre queda sin resolver. Igualmente queda incompleta la relación entre la hija y Peter, el hijo de Jack; como queda dudosa la relación entre el republicano irlandés y el resto de personajes irlandeses, pues sólo una escena en los años cuarenta nos los presenta para poder unirlos a la actualidad. La mejor unión de tiempo se consigue con el logrado parecido entre los actores de 1941 y 1991, tanto irlandeses como americanos.

Aun a pesar de todas las dudas argumentales y de la mala resolución y arranque, tengo que rescatar del pozo la idea, que para mi es bonita. Siempre me han gustado las historias de piezas de puzle que se encajan de manera original. La historia de amor entre Ezel y Teddy desde juventud, mantenida por ella en secreto tras la muerte de él y terminada 50 años después, siendo personas de otro país sin una aparente relación a la historia, las encargadas de cerrar el circulo, de terminar la relación de amor aportando la pieza perdida, es tierna. Sin embargo, aunque me gusta, la encuentro un tanto ficticia. Creo que se ha recalcado tanto que el filme está basado en un hecho real, precisamente para que no se le tache de exageradamente ñoño o de cuento de hadas pasteloso, quedando simplemente como un historia esperanzadora.

cerrandoelcirculo1.jpgPero la taquilla no engaña. Si la película no ha sido bien acogida ni por la crítica ni por el público es porque se esperaba algo más de Richard Attenborough que un canto a la esperanza por la felicidad, algo más que una buena idea. Contando con actores de la talla de Shirley MacLaine, oscarizada por La fuerza del cariño, Christopher Plummer o Mischa Barton, resulta vergonzoso que use los desnudos de ésta última como reclamo para el espectador. Los actores dan la talla y hacen lo que pueden para mejorar el resultado del guión y la realización.

También está bien la simbología del pájaro por la libertad, así como la del anillo por la unión. Todo el filme cuenta con un toque poético creado con recursos como estos y con una bella banda sonora, pero tampoco esto es suficiente para mejorar el resultado del conjunto.

Cerrando el circulo, se queda en una promesa de por vida por parte de Richard Attenborough por cambiar de temática, para reconquistar al público, y en una demostración más del buen hacer de Shirley MacLaine.

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