NUESTRO PAN DE CADA DÍA (3)

  27 Marzo 2008
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Título original: Unser täglich Brot
País, año: Alemania-Austria, 2005
Dirección: Nikolaus Geyrhalter
Distribuidora:  Karma Films
Guión: Nikolaus Geyrhalter y Wolfgang Widerhofer
Fotografía: Nikolaus Geyrhalter
Estreno: 14 marzo 2008
Montaje: Wolfgang Widerhofer
Intérpretes: Claus Hansen Petz,  Arkadiusz Rydellek,  Barbara Hinz,  Renata Wypchlo,  Alina Wiktorska
Duración: 92 minutos

El horror de la eficiencia
Escribe Arantxa Bolaños de Miguel

Este documental, inserto dentro de la programación del Mes de Cine Solidario, tiene como temática la alimentación y el maltrato animal.

nuestropandecadadia1.jpgEl director austriaco ha querido analizar el proceso de industrialización moderno desde el punto de vista de los desfavorecidos (comenzando por la explotación animal y la agricultura a gran escala, pasando por la alienación que sufren los trabajadores de esta industria, hasta la ínfima calidad de los productos que venden a los consumidores), relegados porque los empresarios sólo tienen como meta el impulso económico y no se frenan ante nada.

El realizador nos ha querido mostrar la realidad sin voz en off, ni explicaciones, ni entrevistas, para que cada uno se forme la opinión sobre lo que ocurre y decida tomar partido ahora que ya conoce la verdad. Es evidente que si se divulgaran este tipo de documentales y la gente supiera la verdad, muchos o casi todos seríamos vegetarianos.

Pero, por un lado no queremos saber, y por otro, las empresas implicadas no quieren que sepamos, porque una sociedad informada puede ser más activa, e interesa más la pasividad y el consumismo de la sociedad moderna (ingrediente que posibilita y sustenta la industrialización).

La cinta muestra la frialdad de la producción actual, que se asemeja a un campo de concentración donde los humanos consideramos sin derechos e inferiores a los animales y no mostramos empatía ante el sufrimiento que les causamos. Es lo que se conoce como especismo, una ideología más dentro del espectro global de la intolerancia: considerar inferior a otro ser por razones de sexo (feminismo), raza (el racismo), o país (xenofobia).

nuestropandecadadia2.jpgPero lo horroroso de este proceso industrial se debe a que esconde algo peor que el especismo, lo que podríamos llamar fordismo (esto es, un sistema de producción en cadena que cree en la eficacia como la única meta en la producción y no se tienen en cuenta ni la fuerza de producción –los trabajadores– ni los medios de producción –en este caso los animales, que son considerados como cosas–).

Muestra también la similitud existente entre los animales y los trabajadores: ambos en unas condiciones pésimas. Pero el Estado es el que debe preocupar por los derechos de los individuos (personas y animales) implicándose para que esto no suceda más. Como consumidores y como ciudadanos es donde tenemos el poder mediante la rebeldía, y a la hora de exigir a los gobiernos que velen por los derechos antes referidos (dignidad de los animales, empleo digno para los trabajadores y calidad para los consumidores).

Pero el consumismo actual, que se cree con derecho a consumir cantidades ingentes de todo, hace que se tenga que producir a destajo, y este proceso obliga a mantener una cadena que no se para a pensar en los efectos secundarios de esta actividad taylorista: el sufrimiento hacia los animales, la vulneración de los derechos de los trabajadores y la merma en la calidad de los productos que llegan  a los consumidores.

En fin, todos le damos igual a este sistema inhumano, sólo importa el menor coste en la producción para el mayor beneficio posible.

nuestropandecadadia3.jpgHay otro filme con este mismo título, aunque distinto tema: El pan nuestro de cada día (City girl, Our daily bread, Friedrich Wilhelm Murnau, 1929) y sobre esta temática se están realizando varios documentos visuales en los últimos años, en los que ha revivido este género cinematográfico, como La pesadilla de Darwin (Hubert Sauper, 2004), documental desagradable ya que narra la explotación del Tercer Mundo. Pero con la que guarda una especial relación es con la archiconocida y descargada en Internet, Earthlings (Shaun Monson, 2005).

A diferencia de ésta última, la obra de divulgación de este germano habla en general del ser humano y de la explotación en la agricultura y la ganadería, y de cómo se hace con total desafecto todo el proceso, olvidando que se trata de seres vivos que sufren como nosotros. Las diferencias entre ambas son evidentes, porque Earthlings es un fuerte alegato contra el maltrato animal, está rodada con cámaras ocultas y muestra el cruel  maltrato gratuito al que tenemos sometidos a los animales para nuestras necesidades de alimento, vestimenta, ocio, investigación y compañía. Para quién quiera ver el documental (y tenga estómago) tiene a su disposición la página web de la Fundación Equanimal, donde podrán verlo con subtítulos en castellano de forma totalmente gratuita.

Al estar rodado sin el permiso pertinente, muestra la realidad más descarnada del maltrato, mientras que Nuestro pan de cada día es más light, ya que no nos muestra más que el proceso “normal” de sometimiento, y no las extralimitaciones cotidianas.

No por ello debemos confundirnos, pues este último documental puede que sea más espeluznante, precisamente porque nos muestra a personas normales cometiendo brutalidades y sin pestañear. Es más fácil creer que el maltrato es obra de unos brutos deshumanizados, pero lo que Nikolaus Geyrhalter nos cuenta es que es obra de todos (los consumidores, los empresarios y los trabajadores), pues todos formamos parte de la cadena de explotación.

Bueno, todos no, hay algunos que llevamos tiempo concienciados e intentamos, en la medida de nuestras posibilidades, tener la conciencia más o menos tranquila. Si bien alego por una alimentación vegetariana y ecológica (por todo, por los animales fundamentalmente, y por nuestra salud), entiendo que es, de momento, una utopía, pero pretendo que  esta crónica, como así lo pretende el director, haga replantearse a mucha gente la opción por un consumo responsable, por intentar comprar productos que respeten al medio ambiente, a los animales, a los trabajadores y esto, por defecto, redundará en la calidad del producto para el consumidor.

Ésta última opción consumista no es la más económica, pero sí la más ética.

¿Quieres seguir siendo cómplice de este sufrimiento? 

Más información:
http://www.equanimal.org/videos-explotacion-animal/earthlings.html
http://www.haztevegetariano.com/