AL OTRO LADO (5)

  21 Marzo 2008
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Título original: Auf der anderen Seite
País, año: Alemania-Turquía, 2007
Dirección: Fatih Akin
Producción: Andreas Thiel, Klaus Maeck, Fatih Akin
Guión: Fatih Akin
Fotografía: Rainer Klausmann
Música: Shantel
Montaje: Andrew Bird
Intérpretes: Nurgül Yesilçay,  Baki Davrak,  Tuncel Kurtiz,  Hanna Schygulla,  Patrycia Ziolkowska
Duración: 120 minutos
Distribuidora: Golem
Estreno: 14 marzo 2008

La búsqueda del sentido
Escribe Marcial Moreno

El pasado año reinó en el cine español, al menos por lo que se refiere a la crítica, refrendada más tarde por la consecución de los principales premios Goya, La soledad, del casi novel Jaime Rosales, con una propuesta rupturista y con una fidelidad al lenguaje cinematográfico que no es habitual ver en las pantallas. La película adolecía sin embargo de la tutela excesiva de una idea que acababa imponiendo demasiada rigidez al resultado final, y nos devolvía unos personajes desiguales, en quienes los meritorios hallazgos alternaban con trivialidades incomprensibles.

alotrolado-2.jpgY decimos todo esto para poder calibrar mejor el alcance de la película que aquí nos proponemos comentar. Partiendo de planteamientos similares, aunque Al otro lado no se limite a hablar de la soledad, sino que, conteniéndolo, trascienda ampliamente este tema, la diferencia entre ambas propuestas es la que media entre una película interesante, la española, con elementos que nos autorizan a seguir confiando en el crecimiento artístico de su autor, y una obra maestra, en la que, como si de una perfecta sinfonía se tratase, todo confluye en un orden superior que lo abarca, lo dota de sentido y le da su razón de ser. Los elementos que construyen el relato (guión, personajes, puesta en escena, planificación, tratamiento del tiempo...) contribuyen desde su calidad específica a la excelencia de la obra, pero en última instancia es ésta, el todo resultante, quien da la dimensión exacta, la altura incontestable que alcanzan esos elementos.

Es difícil hablar de esta película sin cometer con ella una injusticia. Porque al hacerlo se la desmenuza, se la analiza, se destruye la perfecta armonía que la constituye, se la intenta reducir a una acumulación de genialidades, cuando lo verdaderamente genial es la integración de todas ellas. Se pierde, en definitiva, el profundo e intangible sentimiento que la recorre de principio a fin, y que, al ser puesto en palabras, queda automáticamente trivializado.

No se puede, por ejemplo, explicar la última escena de la película. Quien haya asistido, quien haya vivido el transcurrir de las dos horas que nos conducen a este punto, no habrá podido evitar el quedar atrapado por las complejas y contradictorias emociones que en este punto confluyen. Intentar ponerlas en palabras es comenzar a desactivarlas. No es otra la servidumbre de la escritura. Por lo tanto, asumamos el fracaso, carguemos con la culpa, y que las líneas que siguen cumplan la función, al menos, de revivir en la memoria una de las experiencias más intensas que el cine nos ha deparado en los últimos años.

La soledad

alotrolado-3.jpgÉste es uno de los grandes temas de la película. Miremos hacia donde miremos, nos topamos con seres solitarios, de quienes no conocemos amigos, relaciones serias, a no ser que medie el dinero (el padre de Nejat con la prostituta, o ella misma aceptando su propuesta), o la necesidad de aferrarse a alguien (las dos jóvenes). Algunos asumen esa situación, como la madre de Lotte, de vuelta ya de todo, rodeada de comodidades que hacen su vida más anónima si cabe, y que en cierto modo desprecia la única compañía que puede tener, la de su hija. Hasta los activistas políticos como Ayten lo son, por mucho que estén rodeados de sus camaradas, los cuales hasta en la cárcel sufren el aislamiento.

Pero quizá el personaje más solitario de todos sea Nejat, el profesor de alemán, cuya vida transcurre entre tristes y anónimos trenes que le conducen de Bremen a Hamburgo, dónde imparte tediosas clases que a casi nadie parecen interesarle, y de vuelta a Bremen. Las imágenes impersonales de estos viajes, sin que nadie se dirija la palabra, con el color metálico y frío del acero, son capaces de crear, por sí mismas, todo un estado de ánimo en los personajes y espectadores. La muerte de la madre de Nejat –cuando éste era un niño– sirve de metáfora del desamparo que gobierna su vida. La renuncia explícita a su padre, a quien tilda de asesino (como renuncia hay también de Sussane a Lotte), clausura uno de los pocos asideros que le quedaban.

alotrolado-5.jpgPero para desamparo el de Ayten. La ignorancia del idioma alemán, la falta de medios para subsistir, la extrañeza del medio en el que se mueve, no son nada en comparación con la búsqueda de su madre por las zapaterías de Bremen. El hecho de que los espectadores sepamos lo que ella ignora, hace de su indagación un acto a la vez sublime y patético, la reduce a la indefensión más absoluta, la condena a un inevitable fracaso que va más allá del hecho de no encontrar a su madre, y que apunta a lo inviable de las ilusiones, a la fragilidad de lo humano.

Con esta sencilla distribución de la información entre los personajes y los espectadores (como a Hitchcock le gustaba, pero utilizado de modo contrario, pues aquí sirve para desactivar todo suspense), el director ha conseguido uno de los momentos más tristes que recuerdo haber vivido en una sala de cine.

El sentido

Los personajes, además, van buscando un sentido a su vida. Lotte acaba de llegar de un viaje por la India, y no parece que ello le haya proporcionado plenitud alguna. Su encuentro con Ayten es vivido como la fuente de la que puede manar ese sentido anhelado. Por su parte Ayten cree que su activismo político supondrá tal sentido, pero ni sus camaradas contribuyen a ello, ni la población en general les brinda su apoyo (escena de los aplausos tras la detención), ni las personas supuestamente cultas y comprometidas como Susanne son capaces de entender su visión de la realidad (extraordinaria la escena en la que ambas discuten, una hablando de la revolución, otra confiando en la Unión Europea como remedio a todos los males, mientras muestra sus manos manchadas de rojo... de zumo de cereza).

alotrolado-4.jpgPara Susanne, la búsqueda de sentido también se produjo como en su hija, a través del viaje a la India, pero lo encontró en el acomodo de la sociedad opulenta en la que vive, en la aceptación de sus códigos, en la sumisión al dinero y su poder. Susanne es la triste imagen del paso del tiempo, de renuncia a la lucha, no ya política, sino vital. Es estremecedora la escena en la que toma conciencia de lo perdido. Al llegar a Estambul el empleado del hotel le comunica que la habitación tiene aire acondicionado, televisión y mini-bar, en el fondo, todo lo que ella necesitaría. La cámara fija en picado nos muestra, con una elegancia inmensa, la degradación de esta mujer, la asunción de su situación y la difícil salida que le queda.

Y sentido es también lo que busca Nejat para su vida. El tedio de sus clases repetidas e incomprendidas (magnífico el plano de Ayten durmiendo en el aula mientras habla) le lleva a buscar en Estambul la salvación. Y ésta no es otra que comprar una librería alemana allí, es decir, trasladar su pobre mundo a otro lugar, pero en el fondo sin salir de él. Su llegada a Estambul sustituye, hasta en las costumbres y los rituales (el té solicitado a su ayudante), al anterior propietario de la librería que ha acabado por volver a Alemania. La repetición final de la escena con la que se abre el filme cobra su verdadera dimensión cuando nos damos cuenta que su estancia en Estambul no ha servido ni para reconocer a los cantantes más famosos de la zona, es decir, nos muestra la falta de integración en ese mundo que ha elegido para vivir, al tiempo que nos plantea la degradación de un mundo en descomposición (Chernobil como metáfora).

En este punto, sin embargo, la película deja una puerta abierta a la esperanza. No es optimista, es cierto, pero sugiere una incierta confianza en el ser humano. El reconocimiento de Susanne hacia su hija, si bien muerta ya, o la vuelta de Nejat hacia su padre parece indicarnos que sólo el ser humano puede constituir la patria del ser humano. La fragilidad de los personajes podrá ser apuntalada, si acaso, por otras fragilidades, por el reconocimiento de uno mismo en los demás, por la aceptación del otro como el espejo en el que puedo mirarme.

No es una tesis que la película defienda con convicción, claro, es tan sólo una sugerencia, una vía de escape a la desesperanza. El plano final al que nos referíamos sugiere la vuelta de Ulises al hogar, por ese mismo mar que él transitó, y que, henchido de aventuras, buscará el calor de Penélope, la cual necesita también del navegante para llenar su vida.

El azar

alotrolado-6.jpgLa película está toda ella gobernada por el azar. Azaroso es el encuentro de Alí con la prostituta, azarosa es su muerte, azarosa es la huida de Ayten hacia Alemania y el que conozca a Lotte. El azar es también el responsable de que ésta no tenga dinero suelto y la invite a comer, como lo es de su detención por la policía y su extradición, o del encuentro de Lotte y Nejat. El azar es quien decide la muerte de Lotte, y el que Ayten no llegue a saber nada de su madre. Esta colisión de casualidades tiene un efecto demoledor. Los personajes no controlan sus vidas, aparecen como muñecos manejados por un designio inescrutable que no se sabe hacia dónde los lleva. No importan lo que hagan o decidan, estarán siempre abandonados.

Pero todo ello se hace con un guión impecable. En ningún momento el azar se traduce en arbitrariedad. Son azares posibles, reconocemos en ellos autenticidad, reconocemos a la vida misma actuando por su cuenta. El maravilloso guión de la película es una piedra angular sin la cual no hubiera sido posible el resultado final. Está plagado de matices impagables. Algunos de ellos ya los hemos comentado. Pero quizá el mejor sea la referencia al padre de Lotte: es mínima, tan sólo se nos dice que no se le va a pedir dinero. Es Lotte quien le sugiere a su madre que lo haga (ella ni se plantea hacerlo), y la madre lo descarta de inmediato. Nada más, pero cuántas cosas nos dice esa breve referencia sobre ambos personajes, sobre lo que ha sido y es su vida, sobre sus carencias y necesidades. Magistral.

Como magistral es también la planificación de la película. La sobriedad y la elegancia con que se nos cuenta la historia, las elipsis (el juicio al padre, su enfermedad, el traslado de Nejat a Estambul...), la adecuación del medio a la historia que se nos cuentan (magistral por ejemplo, uno más, el modo en que se produce la lectura de la sentencia que supone la expulsión de Ayten de Alemania), su dominio del arte cinematográfico, en suma, se encuentran lejos de lo que vimos en la anterior película del director, y suponen su consagración como un autor de primer orden en el panorama cinematográfico actual.

Lo dicho, Al otro lado es una obra maestra. Si han tenido la suerte de ver la película antes de leer estas líneas, quizá les hayan ayudado para revivir el placer emanado de su contemplación. Si no lo han hecho aún, olvídenlas y corran a verla.