Vengadores: La era de Ultrón (3)

  17 Mayo 2015

Guerra contra los propios demonios

vengadores-la-era-de-ultron-1A día de hoy, queda más que clara la buena salud (la imposición, quizás) del cine de superhéroes por encima de otros géneros. Las producciones de este corte, fundamentalmente de Marvel (y en menor medida de Warner con DC, que no terminan de cuajar tras el mito en que se ha convertido el caballero oscuro nolaniano) señorean las salas, convirtiéndose en un blockbuster tras otro que garantiza el éxito.

Prueba de ello es el hecho de que Vengadores: La era de Ultrón esté arrasando en taquilla desde el mismo instante de su estreno, tanto en nuestro país como en el resto del mundo. Y no es de extrañar, siendo la última aventura marvelita dirigida por Joss Whedon la joya de la corona de lo que Marvel denomina su “Fase 2” (que incluyera la tercera entrega de Iron Man, las segundas partes de Thor y Capitán América, y la tan elogiada Guardianes de la galaxia, y que aún ha de cerrarse con el estreno en julio de Ant-Man).

La cinta sigue los mismos patrones, en la premisa, que su predecesora: una amenaza de proporciones muy épicas asola el globo, y solo “los héroes más poderosos de la tierra”, unidos, pueden hacerle frente. La diferencia estriba en que aquí la amenaza no viene del espacio, sino de las propias filas, cuando Ultrón, una inteligencia artificial creada por Iron Man para mantener la paz mundial, decide tomar las riendas en ese objetivo arrasando lo que se le ponga por delante.

Ese matiz es bastante interesante a la hora de entender el cambio en la manera de desarrollar la trama y el núcleo de la película. La primera entrega mostraba como gran enemigo del grupo, aparte de al villano Loki, la incapacidad de los héroes para actuar unidos como un equipo, y se convertía al final en una película sobre el aceptar a los demás, la camaradería, el dar tortas sin mucho esfuerzo mental y las risas indiscriminadas.

Aquí hay un poco de ello, pero se empieza a notar más esa influencia de las ideas de Nolan que comentábamos más arriba. Si bien Marvel ha seguido una tónica más desenfadada que DC (mucho más oscura) en su cine superheroico, sí que se ha podido notar un matiz de complejidad e introspección que ha enriquecido su universo.

De hecho, la palabra clave para definir Vengadores: La era de Ultrón quizás sea esa: introspección. En lugar de limitarse a reunir a un grupo de héroes ya presentados en el mundo, y enfrentarles a una nueva amenaza, se dedica a profundizar en sus personajes y a mostrar los dobleces o el pasado que les persigue. Capitán América, Thor, Iron Man o Banner (como científico), mejor tratados en pasadas entregas, quedan un poco de lado, mientras el foco se pone en el mundo interior de Viuda Negra, Hulk y, sobre todo, Ojo de Halcón, uno de los personajes más queridos por los fans y que aquí señorea la cinta de principio a fin.

Y todo es gracias, básicamente, a dos aspectos: la inclusión de tres nuevos héroes (Visión, Mercurio y Bruja Escarlata), uno de los cuales permite que veamos los temores más profundos de cada héroe; y la aparición de Ultrón como uno de los villanos que ejemplifica de manera tanto física como psicológica esos temores propios que cada uno debe destruir.

Esos matices permiten crear una cinta bastante más madura y bien tejida en el guión que su antecesora (que tenía alguna que otra fisura demasiado evidente). Con sus poco más de dos horas de duración la película supone un enorme esfuerzo coral capaz de conjugar al equipo vengador tradicional y sus allegados con las nuevas inclusiones, los fantásticos cameos (Máquina de Guerra, de la saga Iron Man, Halcón de Capitán América: El soldado de invierno…), la vida privada de uno de los protagonistas, y hasta una subtrama amorosa que acierta al quedar en segundo plano y no pretender imponerse a la historia. Para ello, quizás, sea vital la construcción de los personajes en parejas con afinidad de distinto tipo (y destacando la de Thor – Visión, que probablemente tenga las mejores escenas de la película).

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A pesar de esos aciertos, y de que tampoco desmerece al resto de cintas de la productora en lo tocante a acción o espectacularidad, tiene ciertos fallos. Por ejemplo, un final que arrastra un momento trágico demasiado mal trazado (y que hace sospechar que resultará tan solo una farsa en otras entregas); también los problemas de cesión de derechos de Marvel, que impiden ver la naturaleza real de dos personajes y dan lugar a un cambio en su origen que ni en los mecanismos de la película tiene sentido.

Asimismo, algunas escenas de acción resultan ligeramente farragosas (frente a otras que son de matrícula de honor). También es igual de cierto que la cámara lenta y la forma de tratar algunas secuencias, si bien funcionan, ya no son capaces de sorprender por manidas; además, otros tópicos (como la relación Ojo de Halcón – Mercurio), pasan factura por predecibles.

Con todo, y matices mejorables aparte, Joss Whedon ha vuelto a conseguir un blockbuster veraniego disfrutable, pulido y que en varios aspectos supera a la cinta a la que sucede. Vengadores: La era de Ultrón ha tenido la inteligencia de recoger los buenos aspectos de la primera entrega, volver a plasmarlos y combinarlos con un tono más íntimo, oscuro e inteligente, que la convierten, sin duda, en una de las mejores películas de Marvel hasta la fecha. Y que deja abierto el camino para la esperadísima secuela en dos partes de Las guerras del infinito.

Hasta 2018, habrá que esperar a la nueva reunión del equipo. De momento, y sin contar con los estrenos de personajes marvelitas que no pertenecen a la productora (Los 4 Fantásticos y X-Men: Apocalypse), aún quedan varias cintas (Ant-Man, Doctor Extraño, Capitana Marvel, Guardianes de la galaxia 2, Capitán América: Civil War, Thor: Ragnarok…) con las que ir haciendo tiempo.

Los superhéroes han llegado para quedarse, está claro. ¡Marvelitas, reuníos!

Escribe Jorge Lázaro 

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