Ojalá estuviera aquí (1)

  19 Septiembre 2014

Pretencioso artificio

ojala-estuviera-aqui-1Aidan Bloom (Zach Braff) tiene dos hijos y una mujer que lo adoran, cuando su padre enferma y no puede hacer frente a las matrículas escolares de sus hijos, Aidan deberá replantearse su vida.

Diez años después de la sublime Algo en común, Zach Braff vuelve a la dirección. Si bien en esta ocasión su trabajo no se encuentra a la altura de su ópera prima.

Aunque el punto de partida es interesante, siendo una especie de paso adelante respecto a su anterior proyecto, el cual se encontraba en la entrada en la edad adulta —y narraba ese punto de no retorno al que los seres humanos se enfrentan al llegar a cierta edad y/o hecho de su vida—, la puesta en práctica no podría fallar más estrepitosamente.

Mientras que su primer proyecto como director atacaba directamente al corazón, en esta ocasión se pierde entre petulantes diálogos de los que no se desprende, enseñanza, emoción, ni sentido alguno. El visionado de Ojalá estuviera aquí supondrá una decepción para aquellos que disfrutaran con Algo en común y enorme tedio para los no conocedores de Braff.

No sabemos si nos encontramos ante una película sobre el judaísmo, o bien sobre la familia, o sobre la importancia de los sueños, o directamente sobre cómo ensalzar el ego de su director. Tal es el empeño de guionista y director por dejar su huella que lo único que consigue es hacer un agujero en el exiguo tejido que podría haber engarzado si no hubiera mirado en dirección a su ombligo.

Conociendo su potencial, nos lamentamos al comprobar cómo en diez años no ha sido capaz de superar su único proyecto aprovechable hasta la fecha.

Las relaciones interpersonales son artificiales desde el padre de Aidan —a pesar de la correcta interpretación de Mandy Patinkin, un valor seguro—, pasando por la relación con su hermano e hijos hasta su interacción conyugal. El matrimonio interpretado por Zach Braff y Kate Hudson resulta menos creíble que cualquiera de los montajes que se pueden leer en la menos reputada web de cotilleos que se precie.

La carrera de la hija de Goldie Hawn se ha convertido en absoluto despropósito con el paso de los años y la suma en su haber de películas de dudosa calidad, ni siquiera las comedias románticas que ha grabado son dignas de revisión. La breve aparición de Jim Parsons como actor fracasado no hace sino dar la razón a aquellos que señalan como injustos los cuatro premios Emmy que ostenta en su poder, parece que sea Sheldon Cooper cambiando de profesión.

Si algo podemos mencionar sin echarnos las manos a la cabeza es la banda sonora, elegida con exquisito gusto, que mejora alguna de las escenas que, aunque vacías se tornan en soportables gracias a una melodía que calma el bostezo para despertar al candor.

Cuando un diamante no se pule el resultado puede ser tan catastrófico como esta Ojalá estuviera aquí, en lugar de evolucionar hacia nuevos parajes, Braff involuciona hacia un interior del que no queda nada más que sacar a la superficie, al menos no nada merecedor de reconocimiento por parte de terceros.

Escribe Sonia Molina

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