DISTURBIA (1)

  10 Febrero 2008
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Título original:

Disturbia

País, año:

Estados Unidos, 2007

Dirección:

D.J. Caruso

Intérpretes:

Shia Labeouf, David Morse, Sarah Roemer, Carrie-Anne Moss, Aaron Yoo

Guión:

Christopher Landon, Carl Ellsworth

Producción:

Dreamworks Pictures, Cold Spring Pictures, Montecito Picture Company

Fotografía:

Rogier Stoffers

Música:

Geoff Zanelli

Montaje:

Jim Page

Duración:

104 minutos

Un adolescente en una ventana indiscreta
Escribe José Luis Barrera

Disturbia (que se traduciría como “paranoia”) comienza con las plácidas escenas de un lago y un padre y un hijo pescando en él. Luego, en una secuencia magistral, increíblemente bien rodada, vemos cÓmo el coche en el que regresan ambos sufre un accidente mortal, en el que fallece el padre. El hijo, cuyo nombre es Kale, encaja tan mal el trágico suceso, que se desquilibra: se torna en un joven huraño, solitario, perturbado. En el instituto donde estudia agrede a su profesor de español y la policía lo confina en su casa, de donde no se puede mover, vigilado por un GPS conectado a la comisaría. Kale se aburre y la indolencia y la rutina le hacen convertirse en un mirón con toda clase de artilugios (cámaras de video, telescopios, Internet, i-pods y esas cosas que apasionan a los adolescentes). Desde su ventana, espía a sus disturbia3.jpgvecinos, mientras su madre trabaja para sacar adelante el hogar, y con la complicidad de un amigo y una vecinita guapa, creen haber descubierto a un asesino en serie entre sus vecinos de las ventanas de enfrente.

El esquema de la película, producida por Steven Spielberg contiene los mismos elementos que la famosa película de Hitchcock La ventana indiscreta: clausura, espionaje del vecindario, sospecha de un crimen. Eso pude hacer depreciar el resultado de una película pues hay quien cree que hacer una segunda versión de un éxito pasado del cine es bien difícil y aquí, el modelo seguido es ni más ni menos que la magistral película del maestro del suspense.

Diremos de entrada que Disturbia es una película bien realizada, con eficaz intriga, un ritmo muy bien sostenido y con grandes aciertos narrativos. Sin embargo, quizá porque el modelo sea muy alto, sus planteamientos difieren en natura a su referente: las situaciones son más anodinas, sus personajes tienen mucha menos hondura humana, su discurso es menos perfilado.

disturbia1.jpgLas personas que veíamos en el filme hichcockiano eran verdaderos seres humanos, con sus soledades, sus fragilidades, sus frustraciones. En Disturbia veremos que el padre de la chica es infiel a su mujer, que los niños de los vecinos ven televisión pornográfica en ausencia de su padres o los contorneos seductores de la chica en bikini. Todo, en el fondo, es accesorio y no ayuda en absoluto a avanzar la película, que lo hace por otro camino.

Los personajes son adolescentes y los diálogos con el desparpajo propio de esa edad (al fin y la cabo, hoy, gran parte del cine americano se hace pensando en los espectadores de esa edad). La planificación es nerviosa, sincopada, propia de la movilidad del cine actual. En el fondo, esta Disturbia sería una versión posmodernista de La ventana indiscreta y quizá lo más destacable que le hace diferir de su referente sea el giro que, desde la intriga y el suspense, se hace hacia las situaciones de terror (otra concesión al cine para adolescentes), de modo que al final el filme se torna en aventura de sustos y sangre.

disturbia2.jpgEl actor que interpreta al muchacho protagonista es Shia LeBeouf (actor promesa considerado como lo mejor del cine actual americano). Desarrolla un papel poco agradecido: el de un joven pasota y algo simple, con escasos matices, como tantos de los que pueblan las películas de quinceañeros. Lo mismo ocurre con su compañera Sarah Roemer, que aparte de su belleza, posa ante las cámaras tan impávida como un muro de hormigón.

Un consejo final: puede ir a ver Disturbia, que le puede entretener y distraer, pero vea mejor otra vez La ventana indiscreta: además de lo anterior verá cine de verdad.