THE HOST (4)

  03 Febrero 2008
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Título original:

Gue-mool (Gwoemul)
País, año: Corea del Sur, 2007
Dirección: Bong Joon-ho
Intérpretes: Song Kang-ho, Byun Hee-bong, Park Hae-il, Bae Doo-na, Ko A-sung, Lee Dong-ho, Lee Jae-eung

Guión:

Bong Joon-ho, Hah Joon-won, Baek Chul-hyun
Producción: Chungeorahm Film
Fotografía: Kim Hyung-goo
Montaje: Kim Sun-min
Música: Byeongwoo Lee
Duración: 119 minutos

La sorpresa en todo momento
Escribe Víctor Rivas

La película de Bong Joon-ho suscitó una expectación entre la crítica por dos virtudes que, en principio, podrían ser compartidas por otros filmes estrenados ese mismo año.

thehost1.jpgPor un lado, se ensalza su valor y originalidad temática, al proponer un híbrido de géneros que combina de forma sorprendentemente fácil la comedia, el melodrama y el terror. Por otro lado, se han destacado las alusiones a la manipulación política y a la evidente incompetencia gubernamental. Resulta que estos valores no son exclusivos de The host (Gwoemul, 2006), sino una clara muestra de la dificultad de valorar las películas a partir de criterios estrictamente temáticos, donde los géneros actúan como compartimentos en los cuales ordenar la historia del cine, pero que son insuficientes para establecer un análisis conciso y razonado de un filme. Ya Ciudadano Kane (Citizen Kane, Orson Welles, 1941) era una mezcla de géneros, pero es que en realidad lo que aquí ocurre es que falta una definición precisa del concepto de “género cinematográfico”. El género siempre ha evolucionado porque funciona más como arquetipo o estructura narrativa con la que construir una ficción cinematográfica.

Las virtudes de The host provienen de su facilidad a la hora de utilizar un elemento del género de terror, la sorpresa, pero no desde el miedo que pueda suscitar la aparición de un monstruo, sino desde la alteración de nuestras expectativas a la hora de visionar el filme. Precisamente es el juego que se mantiene a lo largo de todo el filme entre comedia, melodrama y terror el que nos sorprende al defraudar constantemente las expectativas que crean sus imágenes.

El estilo de la película no es original desde el punto de vista visual, sino que es original al proponer una transparencia en el montaje de secuencias que basculan entre la comedia y el melodrama. En este sentido, todo el segmento inicial de la película es modélico a la hora de entender el estilo del filme.

thehost2.jpgLa situación cómica que se plantea en un laboratorio va unida a otra secuencia cómica entre dos pescadores. Asistimos a una relación temática, aunque también estilística. En ambos casos, la cámara plantea un plano medio que encuadra en el centro a los dos personajes, y termina con un travelling lateral hacia la derecha, lento, que en ambos casos tiene una asociación de significados relevante: en la secuencia del laboratorio el travelling muestra las decenas de botellas de productos químicos que el ayudante ha vertido al río, mientras que en la secuencia de los pescadores se muestra la consecuencia de este vertido.

La siguiente secuencia muestra el mismo río de día, con una puesta en escena luminosa y jovial, que exalta la felicidad y tranquilidad del momento. Sin embargo, la alusión a una mutación en la secuencia de los pescadores inserta una expectativa de sorpresa, asociada con lo terrorífico y lo fantástico, lo que permite al filme jugar con la doble posibilidad de la comedia y el terror. Existe, en efecto, en toda la secuencia del río una amenaza latente, enfatizada por la continuación del travelling sobre el río, lo que nos informa de la presencia de dicha amenaza.

thehost3.jpgEste juego estilístico se basa en un genial dominio de los códigos estructurales de los géneros. Si las dos primeras secuencias son cómicas, continuando con la del río, ahora se une un melodrama en clave familiar, que acentúa los rasgos de la comedia con la utilización de personajes también alejados de los códigos narrativos del género de terror. Nueva expectativa creada a partir del inserto de un nuevo género. La narración queda enriquecida por la acumulación genérica, lo que permite al espectador decidir sobre qué camino seguir durante toda la película: o el del terror con criatura monstruosa o el melodrama familiar con altas dosis de comedia.

La aparición del monstruo, rodada con una planificación meticulosamente transparente, tanto por la mayor utilización del plano general y los movimientos laterales de la cámara, como por el uso de una fotografía de tono alto y de excelente claridad, es un ejercicio estilístico que propone una nueva sorpresa al espectador, al abandonar la tenebrosidad del terror y proponer una vulneración de la comedia con la presencia del monstruo, que es representado de forma torpe (suele chocarse y caerse al suelo).

The host es una película que mantiene a lo largo de todo su metraje esta coherencia estilística, anticipada en su comienzo. El juego propuesto funciona por la intensidad emocional que consigue transmitir a partir de una portentosa originalidad visual. Si a ello unimos su capacidad para insertar cierta sátira política, podemos afirmar que su complejidad y originalidad permiten hablar de un excelente filme.