LOS CRÍMENES DE OXFORD (2)

  25 Enero 2008
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Título original:

The Oxford murders

País, año:

España/Gran Bretaña/Francia, 2007

Dirección:

Álex de la Iglesia

Intérpretes:

John Hurt, Elijah Wood, Leonor Watling, Julie Cox, Burn Gorman, Anna Massey, Jim Carter, Alan David

Guión:

Jorge Guerricaechevarría

Producción:

Tornasol Films, La Fabrique de Films

Fotografía:

Álex de la Iglesia

Música:

Roque Baños

Montaje:

Alejandro Lázaro

Duración:

110 minutos

Crónica de una ecuación resuelta
Escribe María Sánchez González

Sobre el papel, el nuevo proyecto cinematográfico de Alex de la Iglesia, Los crímenes de Oxford, thriller basado en la novela homónima del argentino Guillermo Martínez, podría considerarse una de las grandes producciones españolas del año.

loscrimenesdeoxford3.jpgRodada en Inglaterra al más puro british style, cuenta con un amplio presupuesto y un numeroso equipo de productores que ha apostado por un reparto internacional. A la cabeza del mismo, un magistral y brillante John Hurt, que da vida al matemático Sheldon, el personaje con más peso de la cinta. Le hace sombra a Elijah Wood, en el papel de un estudiante de doctorado discípulo de aquél. Ella es Leonor Watling, enfermera aficionada a las novelas de misterio. Actores que no terminan por destacar, aunque en el caso de Watling se justifique por la propia naturaleza del personaje, parcialmente prescindible en la historia. No así Julie Cox, que, aunque con pocas secuencias, a nivel interpretativo se convierte en otro de los puntos fuertes de la película.

Alex de la Iglesia, director y co-guionista (junto a Guerricaechevarría) de este proyecto de encargo, demuestra su amplio bagaje en el cine y su maestría narrativa en planos tan significativos como el de la conferencia del profesor con la que arranca la cinta. Momento en el que consigue intrigarnos y llamarnos la atención hacia su personaje. Otros momentos que queremos resaltar son el plano secuencia que nos conduce, mediante la sucesión de movimientos cotidianos de todos los personajes, hasta el escenario del primero de los crímenes, o la secuencia del concierto en el que la armonía deja paso a la acción y a la tragedia.

loscrimenesdeoxford2.jpgAunque el realizador vasco no está a la altura de otras películas suyas, sí existen personajes secundarios muy suyos, tarados o desquiciados, como el del becario investigador compañero de despacho del joven Martin, el padre de la niña enferma o el profesor autolesionado con cáncer. Seres con obsesiones personales al igual que los protagonistas, y que son utilizados como recurso para agregar a la ecuación, a través de sus palabras, de las que se desprende una liviana crítica de la que no se libran ni la religión, ni el mundo científico ni los propios ingleses.

Queda visible, en ello, el humor negro que el director mostrara en películas como La comunidad o El día de la Bestia, así como su capacidad para pasar de diálogos o anécdotas que despiertan la sonrisa del espectador a imágenes grotescas, dramáticas o a situaciones extremas.

Pero quizás donde encontraremos el mayor sarcasmo será en el personaje del propio profesor, cínico a la hora de dirigirse al auditorio, a la policía, a su antigua amante, a su pupilo. A él narra historietas como la del crimen perfecto del falso culpable, en su empeño por demostrarle que la verdad absoluta no existe, y con la que parece explicitar, además, una de las claves para resolver el misterio.

loscrimenesdeoxford1.jpgUn misterio construido a partir de la sucesión de adivinanzas y acertijos, en unos casos (como el desenlace de la referida escena del concierto) quizás algo previsible. Ahí el espectador se convierte en un jugador que, al igual que ocurre en el Cluedo (metáfora utilizada, por cierto, en el arranque), debe descubrir al culpable en un universo donde todos tienen, al más puro estilo de las novelas de Agatha Christie, razones para matar. El azar forma parte de dicho universo (la prueba, la tercera de las muertes). Igualmente como ocurre en otras producciones recientes, desde El código Da Vinci a Zodiac, los símbolos, en este caso, pitagóricos, se convierten en pistas dejadas por el asesino.

Además del mundo matemático, el de la medicina e incluso, del arte y de la filosofía, con constantes referencias históricas y científicas, aportan, en este caso, cierto halo de grandiosidad a la cinta, arropada por la “fuerza” de sus diálogos. Una fuerza que nos lleva a una resolución, quizás, más simple de lo esperada.

Tal vez la cuestión sea, como afirma en una escena el propio Sheldon, que todos los problemas tienen fácil solución cuando la conocemos. O, a lo mejor, la intención de tal desenlace sea hacer ver al espectador que, más allá de lo científico y lo razonable está aquello imprevisible, que se nos escapa..

Pero lo cierto es que no son este tipo de mensajes sobre una concepción de la realidad “engañosa” y de la vida algo “desengañosa” (como los que intenta inculcar el profesor a su pupilo desde el propio inicio hasta dicho desenlace: el dilema entre causantes y culpables), el punto fuerte de la película. Se presenta demasiado contenido filosófico-moral para una historia simple de intriga y suspense, convertida en una superproducción al gusto del espectador medio.

Una película, en definitiva, bien hecha desde el punto de vista técnico y visual, con diálogos y momentos interesantes, pero que no deja de ser un puro, y simple, entretenimiento.

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Web de película:
http://www.clubcultura.com/clubcine/clubcineastas/delaiglesia/oxford/

Filmografía de Álex de la Iglesia:
http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81lex_de_la_Iglesia