EXPIACIÓN (2)

  22 Enero 2008
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Título original:

Atonement

País, año:

Reino Unido-Francia, 2007

Dirección:

Joe Wright

Intérpretes:

Keira Knightley, James McAvoy, Brenda Blethyn, Romola Garai, Saoirse Ronan, Vanessa Redgrave

Guión:

Christopher Hampton

Producción:

Working Title Films, Studio Canal, Relativity Media

Fotografía:

Seamus McGarvey

Música

Dario Marianelli

Duración:

130 minutos

Omnipresente narrador
Escribe Luis Tormo

En 2001, el escritor británico Ian McEwan publica su novela Expiación. De manera unánime y entusiasta la crítica sitúa al autor en lo más álgido de la literatura actual y la novela pasa a convertirse en un clásico; de manera idéntica ocurre en el resto de países conforme la novela se va publicando. A posteriori, McEwan se vio cuestionado por acusaciones de plagio referidos a determinados pasajes de la novela, fundamentalmente aquellos que tienen que ver con la parte de la guerra; la polémica se zanjó con el consabido “me inspiré pero no copié”. En definitiva, un producto que  reunía suficientes atractivos tanto de calidad como de difusión, la adaptación a la gran pantalla era cuestión de tiempo.

expiacion1.jpgAsí, el equipo formado por el director Joe Wright y la actriz Keira Knightley, que ya se había encargado de la adaptación de Orgullo y prejuicio, con buenos resultados, ha llevado adelante la traslación del texto literario siendo el guionista y también director Christopher Hampton el encargado de realizar el guión de la película. El trabajo de Hampton respeta la estructura en tres partes claramente marcadas de la novela original y contó con el apoyo del propio McEwan, quien llegó a implicarse, al menos, en la parte inicial del proyecto.

Expiación, y dejamos ya la novela para centrarnos en el ámbito estrictamente cinematográfico, se plantea como un producto típicamente british: es esa clase de cine que recrea las pasiones de unos personajes sacudidos por el periodo histórico en que viven y que, salvando todas las distancias, iría desde el cine de David Lean hasta realizaciones como Carros de fuego o El paciente inglés. Son películas con una formato de producción elevado y donde se cuidan todos los aspectos, como son la utilización espectacular de los exteriores, la recreación de los detalles, fotografía, música...

El argumento del filme (no desvelo nada más allá de lo que se ha publicitado hasta la saciedad) sitúa la acción en el año 1935, donde una historia de amor está a punto de comenzar entre la hija de unos ricos hacendados, Cecilia (Keira Knightley) y el hijo de una criada de esa misma propiedad, Robbie (James McAvoy); un momento de pasión que se trunca por una serie de malos presagios: una carta enviada por error, una situación que a los ojos de una adolescente parece otra y que, trágicamente, culmina con la acusación de asesinato del inocente enamorado. A partir de ahí, nada es igual, los sentimientos de ira, culpabilidad y la irrupción de la guerra marcará a nuestros protagonistas hasta el desenlace final en nuestros días. Pero, por debajo de este argumento –un tanto folletinesco–, se extiende el verdadero tema del filme: la autoría del creador y la manipulación a la que somete a sus personajes (y a nosotros espectadores como seguidores de éstos últimos), la imposición del punto de vista del narrador y el aviso de que todo es ficción, y por lo tanto, cambiante o manipulable.

expiacion3.jpgAsí, el filme sienta rápidamente la lógica de la narración mediante la utilización de dos elementos recurrentes: primero, el uso de la máquina de escribir como creación de una historia y que se traslada desde la imagen física de la máquina (primeros planos de las teclas, el texto) hasta el machaqueo –excesivo al final, por reiterado– del sonido de las teclas de la máquina acompañando la banda sonora; es decir, una alerta dirigida al espectador, avisándole de que todo lo que vamos a ver es una historia que se está creando. Y en segundo lugar, los acontecimientos nos vienen dados desde el punto de vista de la niña (autora): así, los ojos de Briony equivocan los verdaderos acontecimientos (escena de la fuente), pero no sólo por la confusión sino también porque Briony es la creadora de la historia como queda patente en la escena en que reparte los papeles de la obra teatral que ha escrito y donde para ella se reserva el papel de directora. Es por ello que, a partir de ese momento y hasta el final, será Briony la que lleve la iniciativa marcando el devenir de los acontecimientos. Partiendo, entonces, de una narración real nos vamos metiendo, fundamentalmente en la parte central de la película, en una narración onírica que abarca las escenas bélicas (el deambular de los soldados y la evacuación de Dunquerke), hasta la reunión del trío protagonista en el domicilio de Cecilia en el Londres de la guerra. Este bloque central, que hemos definido como onírico, incluye las escenas de la visión de las colegialas asesinadas, las escenas de los soldados en la playa, el sueño/muerte del protagonista junto al otro soldado o ese mismo Robbie tras la pantalla de cine (otra insinuación de una historia dentro de otra historia). Esa situación se mantiene hasta el final del filme, donde a modo de confesión, una Briony ya envejecida (Vanessa Redgrave), en sus últimos días de vida, explica en una entrevista en televisión, pero hablando directamente al espectador mediante un plano frontal, el verdadero significado de la historia, exponiendo que la realidad es una cosa y la ficción otra.

Aun así, con este planteamiento interesante, la película está envuelta en una buena parte del metraje de cierta frialdad que trasciende y perjudica su visión. ¿Cuál es el problema de Expiación? ¿Por qué algo que sobre el papel funciona se pierde en la pantalla?

Fundamentalmente, por una falta de estilo y coherencia para llevar adelante la narración. Veamos esto con más detenimiento. La primera parte del filme, donde vemos el origen y los hechos que desencadenan la acción y que está bien desarrollada en el guión, chirría por el modo de planificar y mover la cámara. Por un lado, el director quiere dar apariencia de cine clásico con esa fotografía flor, con grano; pero por otro lado, planifica y mueve la cámara con una estética más cercana a la publicitaria (ver el anuncio que Wright y Knightley hacen para Chanel).

expiacion2.jpgEn la parte de la guerra, la menos conseguida y que lastra la visión de la película, en un principio parece que se va a decantar por un tratamiento psicológico y un acercamiento cercano al sufrimiento de Robbie. Aparecen los tres soldados solos, deambulan por un paisaje solitario, incluye escenas que se alejan de la realidad (la visión de las adolescentes asesinadas) y, sin embargo, frente a este tratamiento nos muestra un despliegue de medios y masas que no cuadra con lo que se está contando, valga como ejemplo de este aspecto el impresionante plano secuencia en la playa siguiendo a los soldados, más propio de otro tipo de filme que de lo que se está contando ahora.

Afortunadamente, al final de la película se vuelve a retomar algo de la tensión inicial. La entrevista con esa Briony mayor, en la cual confiesa que la historia no es como se ha visto y que ella la ha cambiado (otro énfasis en el poder del narrador) para mejorar la realidad (la muerte de los protagonistas) supone un toque hermoso y amargo a la vez. Quedan también algunas ideas muy bien utilizadas, como el juego con el agua que se ve a lo largo de toda la película, desde la fuente en la que se sumerge Cecilia, hasta el lago donde se tiran Briony y Robbie (una demostración del amor que ella siente por él) o la escena final, donde el agua vuelve a adquirir protagonismo (la historia de amor comienza emergiendo Cecilia del agua y termina con las aguas durante el bombardeo final).

Lastima que Expiación no desarrolle todo el potencial que se adivina por esas incoherencias que hemos descrito... ¡si David Lean levantara la cabeza!