CONCURSANTE (3)

  22 Enero 2008

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Título original:

Concursante

País, año:

España, 2007

Dirección:

Rodrigo Cortés

Intérpretes:

Leonardo Sbaraglia, Chete Lera, Myriam Gallego, Luis Zahera, Myriam de Maeztu, Fernando Cayo

Guión:

Rodrigo Cortés

Producción:

Castelao Producciones, Lazonafilms, Nephilim Producciones

Fotografía:

David Azcano

Música

Víctor Reyes

Montaje:

Guillermo Represa, Rodrigo Cortés

Duración:

90 minutos

El juego de la economía
Escribe María Sánchez González

¿Es posible que sólo el 10% del dinero que circula en el mundo sea real? ¿Es posible que la mitad de la riqueza del planeta esté en manos de únicamente 400 familias? ¿Sabes que con todo el dinero que pagas por tu hipoteca el banco podría comprarse dos casas?.

concursante3.jpgBasta con buscar estos interrogantes a través de un buscador de la Red para comprobar el fenómeno que ha generado el primer largometraje del joven Rodrigo Cortés, laureado director de cortometrajes como Yul que, estrenado en 2001, consiguió un récord de galardones.

Presentada ya con el reclamo de unos maletines llenos de billetes que el equipo iba haciendo volar por los aires en el 10º Festival de Cine de Málaga en el mes de marzo de 2007, donde obtuvo el Premio de la Crítica, Concursante es una obra con personalidad propia y, sobre todo, un reclamo para el espectador. Además de porque el tema es, de por sí, atrayente, por la original campaña de marketing puesta en marcha a través de la web www.despiertaimbecil.com, sitio ya no disponible que contenía, hasta hace poco, además de los interrogantes referidos, abundante información multimedia para sacar del letargo de los números rojos a mortales como la que escribe las presentes líneas.

Dejando anécdotas de lado, lo cierto es que Concursante es la crítica en forma de comedia ácida al actual modelo de sistema financiero. En ella, un convincente Leonardo Sbaraglia encarna a Martín Circo, un profesor asociado de la Facultad de Económicas que imparte Historia de la Economía que consigue el mayor premio jamás otorgado en un concurso televisivo: tres millones de euros en bienes y propiedades, que no puede mantener con su sueldo. De esta extravagante hipótesis parte una sátira, llevada al extremo, del sufrimiento actual del ciudadano medio para llegar a fin de mes y pagar una hipoteca, o de aquél, según se mire, que vive endeudado para poder mantener un nivel de vida.

concursante1.jpgCon un aire propio del movimiento antisistema tan en boga, en el que la mayoría de personajes del mundo real (abogados, banqueros, directivos de la televisión, hasta la propia novia), parecen querer, únicamente, aprovecharse del indefenso protagonista y de su dinero, la cinta deja espacio a la ensoñación y a la fábula a través del personaje interpretado magistralmente por Chete Lera, el ermitaño profesor de Económicas que asesora altruistamente y que abre los ojos de Martín a un mundo onírico: las bases de la Economía se presentan, así, en pantalla, como una fábula en la que se entremezclan, haciendo uso de técnicas de videocreación, iconos y símbolos.

No es, sin embargo, el contenido de Concursante lo más destacable de la película, pues, aunque original como idea, el planteamiento del problema que pretende criticar se basa en una visión harto simplista del mundo actual para evocar aquellos tiempos en los que el trueque satisfacía las necesidades del ser humano. Son la técnica y la forma que adquiere, con una magnífica fotografía y un montaje trepidante, a base de continuos saltos e imágenes fijas, y en el que lo explícito se mezcla con lo subliminal rozando lo publicitario (de nuevo, marketing), las que resultan más atrayentes.

concursante2.jpgY, sobre todo, las que hacen que los fotogramas se inserten en la mente del espectador sin que dé tiempo a poner las ideas en tela de juicio. Quizás haga falta verla más de una vez para darse cuenta de determinados trucos, como el tema de que un profesor de Economía pida un crédito bancario sin haber leído antes las condiciones. Una posible incoherencia que se justifica por la propia naturaleza del protagonista, un pobre desgraciado al que le ha tocado concursar, no sólo en la televisión, sorteando toda clase de obstáculos en una cinta que encierra, en el fondo, una gran realidad: las propias Leyes del Sistema no ponen nada fácil a los ciudadanos de a pie ser ricos para siempre, y por mucho que nos pese, los bancos seguirán llevándose la mitad del dinero de nuestras casas.

Merece la pena, pese a todo, seguirle la pista a Cortés y a su personal y sarcástico sentido del humor, presente en todos los diálogos y detalles de Concursante. Aunque, eso sí, una advertencia: puede que pasen miedo, tras verla, si han pedido un crédito o han ganado la lotería.