LEJOS DE ELLA (2)

  19 Enero 2008

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Título original:

Away from her

País, año:

Canadá, 2006

Dirección:

Sarah Polley

Intérpretes:

Julie Christie, Olympia Dukakis, Gordon Pinsent, Michael Murphy, Kristen Thomson, Wendy Crewson

Guión:

Sarah Polley

Producción:

The Film Farm, Foundry Films, Pulling Focus Pictures

Fotografía:

Luc Montpellier

Música

Jonathan Goldsmith

Montaje:

David Wharnsby

Duración:

110 minutos

 

Remordimientos, olvidos y culpas
Escribe Adolfo Bellido

Sarah Polley ha vivido, desde muy pequeña, el mundo del cine. Actuó con sólo seis años en un episodio televisivo (allá por el año 1985), y desde entonces no ha dejado de estar delante de una cámara. Ha intervenido en más de cincuentas películas, algunas para televisión. Con veinte años (en 1999) decidió que le interesaba, además de interpretar, hacer películas. Y dirigió su primer cortometraje, a los que siguieron otros hasta que ahora (en 2007) realiza su primer largometraje.

lejosdeella3.jpgDesde luego, esta canadiense de veintisiete años sabe lo que se hace. Por algo ha buscado trabajar casi siempre con directores competentes. Ha actuado en filmes de Cronenberg, Winterbotton, Hartley, Coixet, Egoyan... Su debut como realizadora (dejando al lado sus cortos) es arriesgado e imprevisible para una muchacha de su edad. Nada menos que se atreve a encarar el problema de una mujer que padece Alzheimer y hacer que ese papel caiga nada menos que en manos de Julie Christie.

Lejos de ella no está carente de varios ecos, algo lógico en alguien que desde muy pequeña ha vivido en y del cine. Se ha hablado de algunos de los principales referentes que aparecen en esta pequeña y bienintencionada obra.

En primer lugar, se ha citado a Isabel Coixet, probablemente por la cercanía en el tiempo de los dos filmes en los que trabajó a sus ordenes (Mi vida sin mi y La vida secreta de las palabras). En realidad, esa influencia no es fundamental en cuanto a la forma de realizar la película. En tal caso, lo será en cuanto se acerca a algunos de los temas presentes en ambos títulos.

lejosdeella1.jpgMás clara es la influencia ejercida por Egoyan, quien, por cierto, es uno de los productores, aparte de ser canadiense y de haber estado (por ambos motivos) presente durante todo o parte del rodaje.

De todas formas, la mayor influencia (implícita) de la película, en temas y personajes, es la de Ingmar Bergman. La historia de la mujer con Alzheimer es un mero truco (todo lo importante que se quiera) para intentar obviar lo que la película narra en realidad. Y es que, al igual que en Bergman, el filme habla de la relación de pareja, de encuentros y desencuentros, de amores, infidelidades y desamores. La historia, en este caso, de un matrimonio que se enfrenta a un grave problema.

Y, al igual que Bergman, Polley lo que hace es aislar prácticamente a los dos personajes principales. La directora elimina cualquier cosa que separe el relato de ese dúo que se enfrenta a su (inevitable) separación. No importan las razones que lleven a ello, lo que interesa es que el hombre y la mujer, desde sus silencios, se disponen a analizar su vida anterior, que ha conducido a ésta. En el planteamiento del relato es donde se produce el desajuste del filme, al no unirse de forma adecuada la historia con el motivo de la enfermedad de la mujer, que quiere ser el centro del filme.

Los mecanismos de culpa, dolor, infidelidad, olvido, actúan como referentes de la relación que se frustró en el ayer y que queda dibujada el un sinfín de paisajes helados. Frente a esta historia de descomposición, muerte u olvido del otro, la película presenta una detallada enumeración de los signos propios de la enfermedad, que derivan a veces hacia secuencias tan forzadas como la de la aparición en la clínica de la jovencita heavy.

Es uno de los trucos de guión que utiliza la directora para conseguir que la película progrese y llegue al destino pretendido. En ese sentido, resulta poco matizada la relación existente entre la mujer y el paciente de la clínica. Ni se entenderá (¿sentido materno, acaso?) la predilección hacia un ser cuya única motivación es la necesidad. Tampoco parece muy convincente el final más o menos abierto. Tan sorprendente como falsamente complejo e (in)feliz.

lejosdeella2.jpgPelícula de actores, de personajes, más orientada hacia la presentación del mundo (complejo) de la pareja que hacia la existencia de la enfermedad. La pérdida de memoria no es más que una trampa para desarrollar toda la trama familiar.

No sé por qué las películas actuales tienen la manía de jugar gratuitamente con el tiempo. La mayor parte de los filmes, venga o no venga a cuento, se apoyan en saltos constantes adelante y atrás, desorganizando lo que sería una típica realización. Se trata de una opción válida si es necesaria para la estructura del relato, pero que resulta un total fiasco si se trata de un capricho. Y es que, a veces, ocurre que esa forma caótica de presentar el relato hace que la película parezca de mayor envergadura, obviando su trivialidad.

Aquí se utiliza este juego de vueltas y revueltas, sin demasiado sentido. Se plantea una especie de absurdo suspense o, como mínimo, una forma de hacer posible que en el relato funcione una serie de elementos dramáticos alternados. En vista de su forzamiento, el filme se permite introducir personajes (falsamente) conductores con el fin de que la historia pueda  avanzar (torpemente).

De todas formas, y esto hay que agradecérselo a la joven realizadora, se nota una gran preocupación tanto por la dirección de los actores como por el intento de definir sus estados de ánimo a través de unos mínimos gestos, algo que la directora probablemente debe a su condición previa de actriz. Una idea que ya no parece tener en cuenta la mayor parte del cine moderno, empeñado en ceñirse tan férreamente a un guión que da la sensación que las actores estén ahí, en un determinado momento del filme, para soltar exclusivamente los diálogos o moverse de forma abrupta, sin que haya interés alguno en mostrar al espectador cómo es (y quién es) el que habla o se mueve en pantalla. Tanto da. Es como si asistiéramos a una especie de filme radiado o simplemente contado por alguien que acaba de verlo (aquel tipo de cine que siempre ha odiado Godard).

Por no ser fiel a esa forma de “contar”, habrá que considerar a Lejos de ella algo más que un debut o una película que sobre el papel promete. Ahí, en la película, hay grandes momentos: las miradas de los personajes; el plano en la clínica en el que vemos cómo la mano del marido intenta coger por los hombros a su mujer (se trata de un plano en que se toma a los protagonistas de espaldas) y cómo antes de hacerlo deja que sus manos vuelvan a “caer”; el movimiento del “enfermo” enamorado de la mujer...

Como prueba final de la deuda bergmaniana hay que fijarse en el personaje del marido. Sus movimientos, sus dudas, sus remordimientos, pero, ante todo, su imagen presencial, recuerdan a alguno de los “maridos” de las últimas películas bergmanianas. El protagonista es como un sosías de aquellos atormentados personajes del realizador de Secretos de un matrimonio. El frío sueco parece reflejarse en las nevadas tierras canadienses.