BAJO LAS ESTRELLAS (3)

  17 Enero 2008
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Título original:

Bajo las estrellas

País, año:

España, 2007

Dirección:

Félix Viscarret

Intérpretes:

Alberto San Juan, Emma Suárez, Julián Villagrán, Violeta Rodríguez, Luz Valdenebro, Amparo Valle

Guión:

Félix Viscarret

Producción:

Fernando Trueba Producciones Cinematográficas

Fotografía:

Álvaro Gutiérrez

Música

Mikel Salas

Montaje:

Ángel Hernández Zoido

Duración:

108 minutos

Una mirada emotiva, poética y diferente
Escribe María Sánchez González

Cuando Benito Lacunza (Alberto San Juan), camarero holgazán aspirante a músico de jazz, tiene que volver por unos días a Estella, su pueblo natal, descubre con sorpresa que su hermano Lalo (Julián Villagrán), un santurrón aficionado a hacer esculturas con chatarra, se ha echado novia. Benito la conoce de sus juergas adolescentes: es Nines (Emma Suárez), una madre soltera castigada por la vida. Benito se propone impedir que Lalo caiga en semejante trampa, pero sus planes se derrumban cuando conoce a la hija de Nines, Ainara (Violeta Rodríguez), una niña introvertida, rebelde y fumadora precoz, con quien Benito entabla una insólita amistad. Cuando las cosas se tuercen para esta peculiar familia, Benito decidirá por primera vez en su vida tomar las riendas para ayudar, al menos a su estilo, a todas las personas a las que quiere.

bajolasestrellas3.jpgEl primer largometraje de Félix Viscarret, avalado por cortometrajes como Dreamers (1998) o Canciones de invierno (2004),  reúne todos los ingredientes para triunfar en un festival como el de Málaga... y así fue. Se trata de una cinta de tono desenfadado, que arranca risas y toca la fibra sensible del espectador sin llegar a ser dramática y cuya fuerza radica sobre todo en un buen guión, una buena dirección de actores y unos personajes desubicados que conservan la esencia de perdedores tiernos de la novela de Fernando Aramburu, El trompetista del Utopía.

La historia va dando vuelcos de la comedia al drama, como la vida de estos personajes, que se ven obligados a adaptarse a las circunstancias, sin llegar a resultar demasiado cargante. Ambientada en la Navarra rural, cuenta con una estética underground, visible tanto en el aspecto atemporal de los propios protagonistas como en los escenarios, con cierto aire de road movie independiente: carreteras secundarias, bares en las afueras, paisajes desiertos, viejas caravanas o fábricas abandonadas que, acompañados de una música (a cargo de Mikel Salas) y una fotografía (de Álvaro Gutiérrez) de contrastes y claroscuros, dan como resultado una cinta llena de poesía fílmica, una especie de fábula moderna con ciertos toques de realismo mágico, y con personajes a los que la vida no ha tratado demasiado bien... o que así lo sienten.

Su nexo común es la falta de cariño, bien porque no lo tengan, como la hija de Nines (bautizada por el protagonista como “Puerquita”), cuya apariencia denota cierto abandono, o bien porque, por miedo, no sean conscientes de tenerlo, como les sucede a la pareja que conforman Lalo (un artista incomprendido que sufre por su exceso de sensibilidad) y la propia Niñez, una mujer algo alocada y descentrada que suscita a priori cierto recelo al espectador y a su cuñado, pero que al final consigue hacerse con la confianza de ambos, al demostrar que, a su manera, quiere a los suyos y que sus intenciones son buenas.

bajolasestrellas2.jpgLa trama de la historia se basa en la propia evolución del protagonista, un antihéroe sacado de contexto. Presentado al principio como un crápula despreocupado, vividor e incluso despreciable, terminará mostrando su parte más noble y ejerciendo como protector del resto, primero de su hermano y más adelante de madre e hija. La elección de Alberto San Juan para este papel es otro de los aciertos de la cinta, como prueba que fuera galardonado como mejor actor en el Festival de Cine Español de Málaga. En efecto, San Juan, acostumbrado a interpretar personajes con aire macarra y buen corazón, resta dramatismo y aporta humor a la historia (incluso añade al trompetista una muletilla propia, como hiciera en otras ocasiones).

Es precisamente en las construcciones de los vínculos entre los personajes donde Viscarret se muestra más acertado, sobre todo entre ambos hermanos (con escenas tiernas donde, como si fueran niños, comparten sueños en la bañera) o entre la políticamente incorrecta, pero también emotiva, relación entre el protagonista y pequeña “Puerquita” (con planos donde ambos pasean, compartiendo un cigarro, a la intemperie de noches estrelladas).

Junto a estos momentos felices, el director recoge otros menos afortunados, como la muerte del padre de Benito, el evento que desencadena la historia, y otros que, más adelante, van marcando el destino de algunos personajes, haciéndoles cambiar al resto sus planes (especialmente significativa es la escena del atropello).

bajolasestrellas1.jpgHuye, sin embargo, del dramatismo y a cambio obsequia al espectador con un humor negro que parece encerrar como mensaje que la vida sigue. Tampoco intenta ocultar el devenir de los acontecimientos, sino que juega con pistas que, como si de una obra teatral se tratase, hacen entrever al espectador el desenlace. Un desenlace feliz sin caer en lo convencional y que muestra que ni la vida ni las personas son perfectas y que de nada sirven los prejuicios, pero que, al final, todos podemos encontrar nuestro lugar en ella, aunque no sea el que nos imagináramos.

Una cinta madura que merece la pena ver, si se puede, “bajo las estrellas”.