LAS TRECE ROSAS (4)

  17 Enero 2008

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Título original:

Las trece rosas

País, año:

España, 2007

Dirección:

Emilio Martínez Lázaro

Intérpretes:

Pilar López de Ayala, Verónica Sánchez, Marta Etura, Nadia De Santiago, Gabriella Pession, Félix Gómez, Fran Perea, Enrico Lo Verso, Asier Etxeandia, Alberto Ferreiro, Adriano Giannini, Goya Toledo

Guión:

Pedro Costa, Ignacio Martínez de Pisón, Emilio Martínez Lázaro

Producción:

Enrique Cerezo, Pedro Costa Producciones

Fotografía:

José Luis Alcaine

Música

Roque Baños

Montaje:

Fernando Pardo

Duración:

132 minutos

Que mi nombre no se olvide de la historia
Escribe Eva Cortés

Adelina García, Ana López, Blanca Brisac, Carmen Barrero, Dionisia Manzanero, Elena Gil, Joaquina López, Julia Conesa, Luisa Rodríguez, Martina Barroso, Pilar Bueno, Victoria Muñoz y Virtudes González, más conocidas como Las trece rosas, son las protagonistas de la película del mismo nombre que nos presenta Emilio Martínez Lázaro. Un filme que recrea las atrocidades que padecieron en vida, y su fusilamiento por soldados franquistas en agosto del 39. Para quien no lo sepa, añadir que la mayoría estaban entre los 18 y los 24 años y que su único “pecado”, fue defender sus ideas y pertenecer a las Juventudes Socialistas Unificadas.

las13rosas1.jpgPero, hablando ya de la obra como tal, hay que señalar que está a medio camino entre La vida es bella (Roberto Benigni) y Love actually (Richard Curtis) y hace algún guiño a Soldados de Salamina (David Trueba). Emilio Martínez nos invita a hacer memoria mientras él encuentra el equilibrio perfecto entre la realidad, la angustia visual y la ternura de las relaciones sentimentales.

Así como las rosas nos evocan el color rojo, rojo de sangre, rojo de amor; así la película es todo un canto a este sentimiento, sólo que envuelto con papel de dolor. Y es que para Martínez Lázaro, además de la reconstrucción histórica, lo fundamental son las relaciones al más puro estilo de Richard Curtis. Él también pretende que conozcamos el amor en todas ellas: entre padres e hijos, entre amigos, entre parejas con diferentes ideas políticas, entre personas con distinto estatus social, incluso el amor por unos ideales. Todos ellos amores rociados de amargura, amargura inherente a todas las guerras. Y lo consigue. Las relaciones son la parte diez, la columna vertebral, cuyas vértebras son Pilar López de Ayala (Blanca Brisac), Verónica Sánchez (Julia Conesa) y Marta Etura (Virtudes Muñoz).

las13rosas2.jpgY es que ninguna relación nos llegaría tanto si detrás no hubiera un gran trabajo de los actores y actrices que las interpretan. Las tres, cada una en su personaje, lo bordan, sus gestos, su dulzura, su fuerza, transmiten un cien por cien. Y aún con todo, eclipsan pero no ciegan el destello del trabajo del resto. Ellos, Alberto Ferreiro (Valentín, militante comunista y novio de Virtudes), Felix Gómez (Perico, capitán de Franco y novio de Julia) y ellas Luisa Martín (Dolores, madre de Julia), Nadia de Santiago (Carmen) y Goya Toledo (Carmen Castro, directora de la cárcel), todos a un grandísimo nivel.

El resultado es una película que emociona hasta la médula, que estremece. Pero que a pesar de tanto dolor, contiene momentos de respiro, de descanso, agradables a fin de cuentas. El director de Los dos lados de la cama se ha esforzado por no herir del todo la sensibilidad del espectador. Al igual que en La vida es bella, Benigni lo consigue gracias al papel del niño, aquí lo logra Martínez Lázaro con las pocas pero brillantes situaciones humorísticas y con unas protagonistas de cara alegre, sonrientes casi hasta el final, entonando canciones a modo de válvula de escape, y jóvenes, dándonos un golpe de aire fresco.

las13rosas3.jpgEl mérito por este buen resultado es doble. Por una parte, porque este país está lleno de personas con una venda en los ojos, empeñadas en olvidar un momento clave en nuestra historia, como fue la Guerra Civil, y que dan la espalda a todo cuanto la reviva; hoy en día no es fácil apostar por el tema. Y por otra, porque es mucha la bibliografía existente y difícil buscar el enfoque adecuado para la gran pantalla. Por eso le perdonamos algunos errores, como el ceñirse sólo a las vivencias de cuatro de ellas y el no explicar con un poco más de claridad el asesinato de Gabaldón, Jefe del Servicio de Información de la policía militar, desencadenante definitivo para el fusilamiento de las trece mujeres y los cuarenta y tres hombres.

Si eres de esas personas no cabe ni decir que no te la recomiendo; en cualquier otro caso, merece la pena verla, disfrutar y llorar, porque auque a estas alturas de nada sirven las lamentaciones por algo que pasó hace más de setenta años, sí sirve y reconforta cumplir el último deseo de todas ellas: ser recordadas eternamente.