ADIÓS, PEQUEÑA, ADIÓS (3)

  17 Enero 2008

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Título original:

Gone, baby, gone

País, año:

Estados Unidos-Reino Unido, 2006

Dirección:

Ben Affleck

Intérpretes:

Casey Affleck, Michelle Monaghan, Morgan Freeman, Ed Harris, John Ashton, Amy Ryan, Amy Madigan, Mark Margolis

Guión:

Ben Affleck, Aaron Stockard

Producción:

The Ladd Company, Liveplanet, Miramax Films

Fotografía:

John Toll

Música

Harry Gregson-Williams

Montaje:

William Goldenberg

Duración:

109 minutos

Restablecer el orden
Escribe Daniela T. Montoya

El cine de detectives y misterios sin resolver suele tener buena acogida por parte del público. Las personas, de por sí, somos curiosas. Y poder emular en la ficción la figura del investigador, es una idea muy atractiva. Meter las narices en sitios recónditos, cruzar pistas que parecen irrelevantes, interrogar a sujetos aparentemente anodinos o experimentar el riesgo, todo ello, sin poner en peligro nuestra integridad física. De aquí que las películas de detectives supongan un estímulo intelectual. Pistas, sospechosos y motivos. El espectador tiene la opción de participar atando cabos hasta averiguar, antes de que llegue el “fin”, quién es el responsable del acto delictivo (normalmente, asesinato). De ahí la importancia de la gestión de la información.

adios_peque-4.jpgHitchcock tenía muy claro (1) que generar suspense está íntimamente relacionado con la información que se proporcione al espectador. Y seguramente sea la restricción de ésta la base del éxito de las películas basadas en novelas de Agatha Christie (Asesinato en el Orient Express, 1974; Muerte en el Nilo, 1976; Cita con la muerte, 1987...).

Pero éste no es el caso de Adiós, pequeña, adiós (Gone, baby, gone, 2007). En esta última, ópera prima de Ben Affleck, la investigación sobre la desaparición (y más que probable muerte) de una niña de cuatro años trasciende los límites de las pesquisas para poner a prueba la integridad de las personas.

Ubicados en un barrio modesto de Boston, Adiós, pequeña, adiós desde un principio se sitúa sobre el elemento que articula toda la película. No es la pequeña desaparecida ni su entorno, sino la pareja de jóvenes detectives, Angie Gennaro (Michelle Monaghan) y Patrick Kenzie (Casey Affleck). Por medio de la televisión (pregoneros en las urbes) la pareja se informa y comenta las últimas noticias acaecidas en su entorno. Son sujetos externos al caso, sin mayor proximidad que la que establece convivir en las calles del mismo barrio. Pero serán los tíos de la niña quienes, desconfiando de los servicios de la policía, les introduzcan en la búsqueda. Así, estos detectives aparentemente inexpertos, aportarán una visión independiente, objetiva. Bisagra intermedia entre el dramatismo que se vive en el núcleo familiar y la capacidad “justiciera” de la policía, en sus manos estará la posibilidad de restituir (o no) el orden. Los espectadores seguiremos sus pasos. Dejaremos a un lado el circo que montan los medios de comunicación, descubriremos el lado oscuro de la madre de la niña sin llegar a juzgarla (a diferencia de la policía), tendremos información privilegiada de la que carece la policía y nos pondremos en la misma situación de peligro que ellos.

adios_peque-2.jpgAdiós, pequeña, adiós guarda muchas similitudes con la película de Clint Eastwood Mystic River (2003), no en vano ambas se basan en novelas escritas por el estadounidense Dennis Lehane. Ubicadas en la periferia de su ciudad de origen, Boston, en ambas películas se indaga sobre las consecuencias que tiene un acontecimiento angustioso en una pequeña comunidad y, muy especialmente, la forma en que éste se resuelve. El infortunio es el generador de la sinergia que lleva a cuestionar la culpabilidad y la justicia, conceptos básicos de la idiosincrasia de los estadounidenses.

Este país se ha construido sobre la premisa esencial de considerar que el individuo goza del derecho de defender su integridad y la de los suyos (2). Pero, ¿hasta dónde llega la libertad individual? Es decir, ¿puede el individuo traspasar los límites de la ley por un bien particular (individual o de una comunidad concreta)?

Eastwood lo tiene claro: a veces hay que hacer pequeños sacrificios a cambio de restituir el orden común. Y el líder será el encargado de ejecutar y establecer una compensación que, por unos años o definitivamente, tape la herida abierta. Por el contrario, Affleck es más modesto (o menos autoritario que su conciudadano). Porque en Adiós, pequeña, adiós, quien tiene capacidad para decidir el desenlace no sale victorioso. Al contrario de la veneración que recibía el personaje que interpretó Sean Penn en Mystic River, en la película de Affleck el héroe que desvela el misterio sale debilitado. Es cuestionado por anteponer su integridad al gusto por una compensación satisfactoria. Ambos personajes tienen la capacidad para elegir libremente restituir el orden, pero uno lo hará ciñéndose estrictamente a la legalidad, mientras que el otro seguirá sus criterios particulares de justicia (entendida como vendetta); uno acudirá a la autoridad establecida para que imponga el orden, el otro intervendrá imponiéndola sin posibilidad de apelación.

adios_peque-3.jpgSin duda, Adiós, pequeña, adiós es un muy buen debut en la dirección. Ben Affleck, quien ya demostró sus cualidades narrativas co-escribiendo con Matt Damon el guión de El indomable Will Hunting (Good Will Hunting, 1998), controla las vertientes por las que discurre esta compleja historia. Impidiendo que se desborde, Affleck realiza un comedido cuestionamiento del sentido de la justicia y la posibilidad a segundas oportunidades.

Pero quizás ahí esté el punto débil de la película, en que es “comedida”. Seguramente, la experiencia y sus evidentes capacidades le facilitarán distanciarse de la narración más literal para profundizar sugestión audiovisual.

*****

(1) Es muy sugerente el libro de François Truffaut, El cine según Hitchcock.

(2) Una lectura feminista nos llevaría a reflexionar sobre la figura del patriarca, quien controla la comunidad; y la joven y delicada víctima femenina, siempre necesitada de ayuda.