DESEO, PELIGRO (4)

  16 Enero 2008
 deseopeligro0.jpg
Título original: Se, jie / Lust & caution
País, año: China-Estados Unidos, 2007
Dirección: Ang Lee
Intérpretes: Tony Leung, Tang Wei, Joan Chen, Wang Leehom
Guión: Wang Hui Ling, James Schamus
River Road, Focus Features, Haishang Films
Fotografía: Rodrigo Prieto
Música Alexandre Desplat
Montaje: Tim Squyres
Duración: 157 minutos

Placer y venganza
Escribe Adolfo Bellido López

Ang Lee es un director capaz de lo mejor y de lo peor, transitando siempre su cine entre temáticas (en apariencia) distintas, pero en las que siempre aparece un cierto aliento tanto ético como estético. Puede equivocarse, y de hecho en su filmografía existen varios errores, pero al menos sus imágenes dan pie a la controversia discursiva.

deseopeligro1.jpgAhí cercanas, referidas a este punto, se encuentran Hulk (intento de recrear de forma adulta un tebeo de superhéroes), Tigre y dragón (forma de presentar ese tipo de cine esteticista de vuelos y luchas en los que también se mueve cansinamente el otrora interesante Yimou), y, sobre todo, esa especie de canto a la idílica libertad del “sabor Marlboro” que representa Brokeback mountain, filme más lamentable en cuanto trata de mostrar la otra cara (amorosa) de los rudos hombres del “oeste”: equivocada tanto por su carácter excesivamente edulcorado como por su propensión a llevar sus tesis a las últimas consecuencias.

Después de su “vuelo” a las montañas norteamericanas ha vuelto a aterrizar en un territorio conocido, China, para realizar esta historia de deseo y de venganza, que transcurre en los azarosos días de la invasión japonesa en plena segunda guerra mundial. La ciudad de Shangai es el centro de la acción. Por ella pululan personajes de distinto calado: comerciantes, estudiantes, militares, mujeres aburridas... pero, sobre todo, victimas y verdugos de una situación.

A algunos, al parecer, les sobra el largo flash-back en el que prácticamente (salvo una pequeña introducción) se centra la primera parte de la película. Pienso que es necesaria e importante la vuelta a atrás del relato. Es lo que explica la realidad del momento, lo que lleva a entender las miradas explícitas de la primera secuencia. Se miran los dos protagonistas, en apariencia distanciadora respecto a las mujeres que juegan: un reflejo de su escondida relación.

deseopeligro2.jpgLa película se mueve en el mundo de la apariencia, del engaño, como corresponde a la propia representación de la compañía teatral juvenil militante de la resistencia y que será a quien corresponda organizar la venganza sobre el salvaje tirano traidor. Un flash- back necesario también para revelar el conocimiento forzado de la mujer por el hombre y los primeros devaneos sádico-amorosos. Sadismo mostrado en la secuencia de la primera relación y que es importante en cuanto supone el intento de dominio del fiero verdugo sobre la mujer a la que necesita poseer, y que probablemente (la duda como elemento catalizador) es una “infiltrada”.

Por cierto, no estaría mal analizar el papel del infiltrado en el cine actual: hay numerosas películas en las que está presente en el cine de hoy. No es el momento. Pero ahí queda el tema por si alguien desea analizarlo, estudiarlo, saber las causas por las en el cine actual abundan estos personajes. 

Se ha hablado de la conveniencia o forzamiento de la inclusión de las escenas de sexo en la película. De su gratuidad, incluso. Nada de eso: son importantes, necesarias. Uno de los instantes define de manera perfecta la relación de amor-odio de la protagonista Chia Chi (perfectamente interpretada por la debutante Wei Tang), por Yee (a quien da vida el veterano y buen actor Tony Leung). Me refiero al momento en que Chia Chi lucha por mitigar u ocultar el gozo que recibe en el acto sexual “ejecutado” con su amante y enemigo. Por ello tapa el rostro de Yee con una almohada. No quiere ver a la persona con la que goza. Prefiere pensar que es otra. Quizá desearía que fuera la de su compañero de teatro y de militancia: uno de los que la ha conducido a la misión por la que deberá enamorar y conducir luego a la muerte al rico y traidor Yee, mano derecha de los enemigos japoneses. En un instante posterior del relato, este compañero dirá a Chia Chi que la quiere, a lo que ella contesta que debería habérselo dicho antes. Si así hubiera sido, se habría evitado la historia que está aconteciendo: la lucha entre el amor y el odio ante el hombre que la posee con salvaje rabia.

deseopeligro3.jpgHistoria de sentimientos frustrados o al menos equívocos, donde no se conocen los límites de la representación. No es raro, en este sentido, que Chia Chi sea una actriz que está representado uno de sus primeros papeles. Protagonista de una historia que la va conduciendo hacia la muerte sin que tenga posibilidad de salvación. Pero ¿dónde puede llegarse en los deslizamientos progresivos entre el placer y el asco? ¿Dónde termina el odio y se convierte en deseo? ¿Qué es el amor? ¿Puede sustituirse por la búsqueda de dos cuerpos que desean explotar en el placer? ¿Hasta dónde puede llevarse una traición?

Deseo, peligro se cuestiona muchas cosas a lo largo de sus más de dos horas y media de recorrido por la China ocupada. Pero, ante todo, el filme homenajea a un determinado cine clásico: el de espionaje en tiempos de guerra, típico del cine norteamericano de los años cincuenta.

Incluso diré más, el filme en su totalidad es un claro homenaje a Hitchcock, cuya alargada sombra puede seguirse a lo largo de múltiples imágenes que aquí contemplamos. La propia historia, además, recuerda la de Notorius (Encadenados): la “falsa” entrega de una mujer a un hombre para desenmascarar y llevar a la muerte al que está traicionado al país. Incluso de esa película se toma, en parte, el propio final abierto, pero demasiado implícito de la “eliminación” del hombre por sus propios aliados. Como allí Sebastian, aquí Yee se ha hundido al conocer cómo ha sido traicionado por la mujer que desea. Y ahora espera en la oscuridad su castigo. Hay diferencias, claro, tanto en el desarrollo argumental como en el destino final de la protagonista, pero la relación argumental entre ambos títulos es elocuente.

Como también lo son ciertas secuencias que parecen proceder directamente del director de Psicosis, como puede ser la salvaje muerte de un personaje que, sin ser igual, puede recordar la que tiene lugar en forma silenciosa en una casa en Cortina rasgada. Algunos momentos de tensión, de suspense, están rodados también de forma hitchcockiana, de la misma manera que algunos ambientes pueden hacernos recordar el cine del maestro anglo-americano. Y es que Hitch parece estar de moda. Basta con preguntárselo a Scorsese y ver ese homenaje que en las Navidades de 2007 ha hecho el director de Infiltrados a todo el cine de Hitchcock (resumido en diez minutos) en el anuncio de Freixenet. Por ser fiel al estilo del maestro, hasta algunos intérpretes del anuncio parecen ser sosias de los verdaderos protagonistas de los filmes “enunciados” por Scorsese.

deseopeligro4.jpgFilme hecho de silencios, miradas y sentimientos, en una búsqueda de la Historia desde la propia historia del cine, pero desde el cine del hoy. En la película de Ang Lee, los cuerpos también “existen” y “hablan” para que las connotaciones, actuaciones de los personajes, estén más matizadas y clarificadas. En el asentamiento de un cine narrativo, cuyas imágenes conducen de forma inmisericorde al espectador, se pueden encontrar trampas de guión que, curiosamente, como en el cine clásico, no son detectadas durante la absorbente narración.

Deseo, peligro es un filme novedoso y clásico, repleto de vitalidad, donde todo está exactamente orquestado. Caso, por ejemplo, de la fotografía que matiza con su oscuridad todas las sombras del relato. Formas todas inherentes a la representación representada que contemplamos.